Mejores remedios caseros para las hemorroides
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué son las hemorroides?
- 2.Causas
- 3.Síntomas
- 4.Diagnóstico y tratamiento
- Tratamiento conservador
- Procedimientos mínimamente invasivos
- Cirugía
- 5.Consejos para prevenir las hemorroides
- 6.Remedios caseros para las hemorroides
- Aloe vera
- Baños de asiento con agua tibia
- Acelgas
- Patatas
- Manzanilla
- Hamamelis
- Tomate
- Espinacas y aceite
- Aceite de coco
- Hielo
- 7.Alimentación recomendada para las hemorroides
- Alimentos recomendados
- Alimentos que conviene evitar
- 8.Cuándo acudir al médico
- 9.Preguntas frecuentes
- ¿Las hemorroides desaparecen solas?
- ¿Las hemorroides pueden convertirse en cáncer?
- ¿Son contagiosas las hemorroides?
- ¿Se pueden hacer ejercicio con hemorroides?
- ¿Es normal tener hemorroides durante el embarazo?
- 10.Referencias
Lo cierto es que las hemorroides son una enfermedad de la que apenas se habla, pero que padecen muchísimas personas; se estima que tres de cada cuatro adultos sufrirá almorranas en algún momento de su vida. Son pequeñas varices situadas en el canal anal, las cuales se originan por una presión excesiva de las venas de la zona inferior del recto o del ano. Todo el mundo puede sufrir hemorroides, aunque se dan con mayor frecuencia en personas adultas y ancianas.
En este artículo de eSalud hablaremos de los mejores remedios caseros para las hemorroides, pero antes deberemos ver qué es una hemorroide, cómo reconocerla y cuándo es necesario acudir al médico.
¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides, también conocidas como almorranas, son una de las enfermedades más habituales entre la población adulta. A pesar de ser una afección que en la gran mayoría de los casos no reviste gravedad, sí resulta muy molesta y puede afectar de forma significativa a la calidad de vida de quien la padece.
Se trata de una inflamación en las venas del recto y del ano, cuyas causas son muy variadas. Las estructuras hemorroidales son, en realidad, cojinetes vasculares normales que se encuentran en el canal anal y que contribuyen al cierre completo del ano. El problema aparece cuando estas estructuras se dilatan, inflaman o prolapsan, dando lugar a la enfermedad hemorroidal. Existen dos tipos principales de hemorroides.
Por un lado las hemorroides internas, las cuales, tal y como su propio nombre indica, se localizan en el interior del recto. Son las más complicadas de detectar dada su ubicación; además, apenas generan molestias. Este tipo de almorranas se detectan en fases avanzadas, cuando las heces dañan su superficie y provocan un sangrado anal. Las hemorroides internas se clasifican en cuatro grados según su severidad:
- Grado I: sangran pero no prolapsan (no salen al exterior).
- Grado II: prolapsan durante la defecación pero se reducen espontáneamente.
- Grado III: prolapsan y requieren reducción manual (hay que empujarlas hacia adentro).
- Grado IV: están permanentemente prolapsadas y no pueden reducirse manualmente.

Por otro lado, las hemorroides externas, las cuales se localizan debajo de la piel que rodea el ano. Este tipo de almorranas sí resultan muy molestas, generando una gran sensación de picazón y quemazón. En ocasiones pueden trombosarse, es decir, se forma un coágulo de sangre en su interior que provoca un bulto duro, doloroso y de color azulado junto al ano.
Causas
Las hemorroides se producen cuando aumenta la presión en las venas del recto y el ano. Los factores que pueden contribuir a su aparición son los siguientes:
- Factores hereditarios: existe un mayor riesgo de sufrir almorranas si existen antecedentes familiares que sufrieron esta afección. Se ha observado una predisposición genética relacionada con la debilidad de la pared venosa.
- Edad: las almorranas se dan con mayor frecuencia en personas de más de 50 años ya que a partir de esa edad los tejidos que soportan las venas tanto en el recto como en el ano tienden a debilitarse y estrecharse.
- Estreñimiento: es una de las principales causas de las hemorroides. Las heces duras y secas presionan las venas del ano y el recto. El esfuerzo excesivo durante la defecación aumenta la presión intraabdominal y congestiona los plexos hemorroidales.
- Diarrea: una diarrea excesiva o crónica también puede dar lugar a las almorranas debido a la irritación del recto y el ano.
- Embarazo: son precisamente las mujeres embarazadas uno de los grupos de población que padecen con mayor frecuencia esta enfermedad. Sucede especialmente durante las últimas semanas del periodo de gestación debido al aumento de la presión que realiza el útero sobre las venas hemorroidales. El parto vaginal también supone un factor de riesgo importante.
- Sobrepeso y obesidad: un exceso de grasa en la zona del abdomen también presiona de forma significativa las venas que se encuentran en la zona del ano y del recto.
- Dieta: una dieta muy pobre en fibra es uno de los factores que más favorece la aparición de hemorroides, ya que contribuye al estreñimiento y al endurecimiento de las heces.
- Sedentarismo: permanecer sentado durante largos periodos de tiempo, especialmente en el inodoro, aumenta la presión sobre las venas anorrectales.
- Levantamiento de pesos: las actividades que implican levantar objetos pesados de forma repetida incrementan la presión intraabdominal y favorecen la congestión venosa pélvica.
- Enfermedades hepáticas: la cirrosis y otras enfermedades del hígado pueden provocar hipertensión portal, que a su vez favorece la dilatación de las venas hemorroidales.
Síntomas
Los síntomas de las almorranas son muy amplios y dependen del tipo y grado de la enfermedad hemorroidal. Los más frecuentes incluyen:
- Picor y quemazón: la inflamación de las venas del recto y el ano dan lugar a una gran sensación de picor (prurito anal) y quemazón en la zona, especialmente tras la defecación.
- Dolor o molestias: el dolor es más habitual en las hemorroides externas y en las trombosadas. Las hemorroides internas de grados I y II suelen ser indoloras.
- Sangrado anal: generalmente, este es leve, a modo de unas pequeñas gotas de sangre de color rojo brillante en el papel higiénico o en el inodoro. La sangre suele ser roja y fresca, no oscura.
- Prolapso: sensación de un bulto o masa que sale por el ano, especialmente durante la defecación.
- Inflamación perianal: en un examen visual, la zona que rodea el ano se ve inflamada y enrojecida.
- Secreción mucosa: en algunos casos se produce una secreción mucosa que mancha la ropa interior y contribuye a la irritación.
Es precisamente el sangrado al evacuar uno de los principales signos de alerta, por el que la gran mayoría de los pacientes acuden al médico.
No obstante, merece la pena recordar que no se debe dar por sentado que el sangrado anal se debe a las almorranas, especialmente en personas mayores de 40 años. Este síntoma también es propio de otras enfermedades, incluso tumores de colon y ano, fisuras anales, enfermedad inflamatoria intestinal o pólipos. Por lo tanto, es importante consultar al médico si se observa sangrado junto a otros síntomas, como el cambio de color o consistencia en las heces, pérdida de peso inexplicada o alteraciones en el hábito intestinal.
Diagnóstico y tratamiento
Cuando un paciente acude al médico con los síntomas descritos en el apartado anterior, si se trata de hemorroides externas, este puede diagnosticar la afección con un simple examen visual. En caso de hemorroides internas, es necesario realizar un tacto rectal o una anoscopia (exploración del canal anal con un pequeño instrumento iluminado). En determinados casos, el médico puede solicitar una colonoscopia para descartar otras patologías.
Tratamiento conservador
Una vez diagnosticadas las almorranas, en la mayoría de los casos se inicia un tratamiento conservador que incluye:
- Tratamientos tópicos: pomadas y supositorios que contienen sustancias como hidrocortisona, lidocaína o fenilefrina para aliviar el dolor, la picazón y reducir la inflamación. Es importante no utilizarlos durante más de una semana sin supervisión médica, ya que los corticoides tópicos pueden adelgazar la piel.
- Baños de asiento: sumergir la zona anal en agua tibia (no caliente) durante 15 a 20 minutos, dos o tres veces al día. Este método alivia la inflamación y el dolor de forma significativa.
- Higiene adecuada: es esencial mantener la zona anal completamente limpia y seca. Se recomienda lavar la zona con agua tibia después de cada deposición.
- Papel higiénico húmedo: evitar utilizar papel higiénico seco, que puede irritar la zona. Es preferible usar toallitas húmedas sin perfume ni alcohol.
- Analgésicos orales: el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a aliviar el dolor.
Procedimientos mínimamente invasivos
Cuando el tratamiento conservador no es suficiente, existen varios procedimientos ambulatorios:
- Ligadura con banda elástica: se coloca una banda de goma en la base de la hemorroide interna para cortar su suministro de sangre. Es el procedimiento más utilizado para hemorroides de grados II y III.
- Escleroterapia: se inyecta una solución química en el tejido hemorroidal para reducir su tamaño.
- Coagulación infrarroja: se utiliza luz infrarroja para coagular el tejido y reducir el flujo sanguíneo a la hemorroide.
Cirugía
Si se presenta un paciente con hemorroides grandes, de grado IV o demasiado recurrentes, una de las opciones de tratamiento más efectiva es la cirugía. Se trata de un procedimiento conocido como hemorroidectomía; consiste en eliminar el exceso de tejido que está provocando el sangrado. Otra técnica más moderna es la hemorroidopexia con grapas (técnica de Longo), que reposiciona las hemorroides prolapsadas y corta parte del suministro sanguíneo.

Consejos para prevenir las hemorroides
Hay una serie de consejos y tips que merece la pena tener en cuenta para evitar en la medida de lo posible la aparición de hemorroides.
- Dieta rica en fibra: tal y como hemos señalado, una de las principales causas de la inflamación de las venas del recto y del ano es el estreñimiento. Por lo tanto, resulta recomendable seguir una dieta rica en fibra, con un consumo relativamente alto de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. La ingesta recomendada de fibra para adultos es de 25 a 30 gramos diarios. De esta manera, se ablandan las heces y aumenta la frecuencia de las deposiciones.
- Hidratación: la hidratación también es un factor fundamental, por lo que es aconsejable beber al menos dos litros de agua al día. El agua, junto con la fibra, contribuye a formar heces blandas y fáciles de evacuar.
- Evitar hacer fuerza excesiva: a la hora de evacuar hay que evitar realizar demasiada fuerza ya que esto genera una gran presión sobre las venas que se encuentran en la parte inferior del recto. Si las heces no salen con facilidad, es preferible levantarse y volver a intentarlo más tarde.
- No retrasar la evacuación: es necesario ir al baño nada más sentir necesidad de evacuar. La espera puede provocar que las heces se sequen y resulten más complicadas de evacuar.
- Limitar el tiempo en el inodoro: no pasar más de 5 a 10 minutos sentado en el inodoro. Leer o usar el móvil prolonga innecesariamente el tiempo de exposición a la presión.
- Ejercicio físico: el ejercicio físico es un gran aliado contra las hemorroides ya que permite reducir la presión sobre las venas del recto y del ano. Caminar 30 minutos al día puede marcar una diferencia significativa.
- Evitar el sedentarismo: en la medida de lo posible es aconsejable evitar pasar demasiado tiempo sentado porque puede aumentar la presión sobre las venas de la zona anal. Si el trabajo es sedentario, conviene levantarse y caminar unos minutos cada hora.
- Postura al defecar: elevar ligeramente los pies con un pequeño taburete durante la defecación facilita una posición más natural (similar a la posición en cuclillas) y reduce el esfuerzo necesario.
Remedios caseros para las hemorroides
Existen una gran selección de remedios caseros muy efectivos para tratar las hemorroides. Merece la pena destacar que aliviar esta afección puede llevar algunos días, por lo que es importante ser constante y tener paciencia. Estos remedios son útiles para calmar los síntomas propios de las hemorroides leves a moderadas. En caso de sangrado abundante, dolor intenso o hemorroides que no mejoran, es fundamental acudir al médico.
Aloe vera
El aloe vera es una de las plantas que más propiedades tiene para la piel, de ahí que sea uno de los remedios caseros más utilizados para tratar una gran selección de afecciones, como las hemorroides. Ayuda a aliviar la picazón y el ardor, además de reducir la inflamación. Algunas investigaciones sugieren que el gel de aloe vera posee propiedades antiinflamatorias y favorece la cicatrización de los tejidos.
Debes adquirir una hoja de aloe vera y abrirla con ayuda de un cuchillo. Extrae el gel que hay en su interior y aplica directamente sobre las hemorroides; es conveniente hacerlo justo después de evacuar, con la zona bien limpia antes de aplicar el gel de aloe vera. Se recomienda repetir la aplicación dos o tres veces al día. Es importante utilizar gel de aloe vera puro, ya que los productos comerciales pueden contener aditivos irritantes.
Baños de asiento con agua tibia
Los baños de asiento son uno de los remedios más recomendados incluso por los profesionales médicos. Consisten en sumergir la zona anal en agua tibia (a unos 37-40 °C) durante 15 a 20 minutos. El calor húmedo relaja el esfínter anal, mejora la circulación sanguínea en la zona y reduce la inflamación y el dolor.
Para realizarlos, llena una palangana o bañera con agua tibia suficiente para cubrir la zona afectada. Puedes añadir un puñado de sal de Epsom (sulfato de magnesio), que puede potenciar el efecto antiinflamatorio. Repite el baño dos o tres veces al día y después de cada deposición. Seca la zona con cuidado, dando ligeros toques con una toalla suave (nunca frotando).
Acelgas
Este es uno de los remedios populares que mejor funcionan para tratar las hemorroides de una forma totalmente natural. Además, su aplicación es muy sencilla.
Debes comprar un manojo de acelgas en buen estado, lavarlas bien y dejarlas enfriar en la nevera. Simplemente debes colocar varias hojas de acelgas en la zona anal tres o cuatro veces al día. El frescor de las hojas proporciona un alivio inmediato del picor y la inflamación.

Patatas
Las patatas son un ingrediente que ayuda de forma notable a aliviar los síntomas propios de las hemorroides; ayudan a disminuir la sensación de ardor y reducir la inflamación en la zona anal. El almidón de la patata cruda tiene un efecto calmante sobre la piel irritada.
La preparación y aplicación es muy fácil. Debes rallar una patata y, a continuación, envolverla en un pañuelo de papel y aplicar en la zona. Puedes repetir este proceso tantas veces como necesites para aliviar las molestias. Es recomendable que la patata esté fría, ya que el efecto calmante se potencia con la baja temperatura.
Manzanilla
La manzanilla es uno de los remedios caseros más utilizados para tratar las hemorroides de forma casera. La manzanilla contiene compuestos como el bisabolol y la apigenina, que poseen propiedades antiinflamatorias y calmantes reconocidas.
Para aplicarlo, debes preparar una infusión de manzanilla. Para ello, pon a hervir medio litro de agua en una cacerola y, cuando llegue a su punto de ebullición, añade un puñado de hojas de manzanilla. Deja cocinar un par de minutos a fuego lento, retira y cuela. Deja que la infusión se enfríe hasta que esté tibia y colócala en una palangana. Luego, realiza un baño de asiento en la misma durante 15 a 20 minutos. Notarás una sensación de alivio significativa.
Hamamelis
El hamamelis (Hamamelis virginiana) es uno de los astringentes naturales más utilizados para el tratamiento de las hemorroides. Contiene taninos y aceites esenciales con propiedades antiinflamatorias, vasoconstrictoras y hemostáticas que ayudan a reducir la hinchazón, el sangrado y el picor.
Se puede aplicar extracto de hamamelis (disponible en farmacias y herbolarios) directamente sobre la zona afectada con una gasa de algodón limpia. Deja actuar durante unos minutos sin aclarar. También se puede añadir al agua del baño de asiento. Se recomienda su uso dos o tres veces al día.
Tomate
El tomate es un ingrediente 100% natural con propiedades refrescantes y astringentes.
Para tratar las hemorroides debes cortar una rodaja de un tomate maduro frío. Luego, solo tienes que colocarla directamente sobre la zona afectada por las hemorroides, haciendo una ligera presión. Deja que actúe unos 15 minutos y lava la zona con abundante agua fría.
Espinacas y aceite
Este es un remedio natural que funciona muy bien para reducir la hinchazón de las hemorroides ya que tiene un efecto sumamente relajante.
Como ingredientes necesitas tres hojas de espinacas y una cucharada de aceite de oliva. Mezcla ambos ingredientes hasta conseguir una pasta homogénea. Luego, aplica una pequeña cantidad de esta pasta alrededor del orificio anal. Deja que actúe durante 20 minutos y retira con abundante agua fría.
Aceite de coco
El aceite de coco virgen es un remedio natural con propiedades antiinflamatorias y emolientes que puede aliviar la irritación y el picor causados por las hemorroides. Además, forma una barrera protectora sobre la piel que ayuda a prevenir la fricción.
Aplica una pequeña cantidad de aceite de coco virgen directamente sobre la zona afectada después de cada baño de asiento o tras la higiene habitual. Puedes repetir la aplicación varias veces al día según sea necesario. Es importante utilizar aceite de coco puro, sin aditivos ni perfumes.
Hielo
Y, por último, el remedio casero más sencillo de todos y también uno de los que mejor funcionan. La aplicación de frío ayuda a contraer los vasos sanguíneos, reduce la inflamación y produce un efecto analgésico inmediato.
Simplemente tienes que hacerte con una bolsa de hielos y envolverla en un paño de algodón limpio. Colócala en la zona anal y déjala actuar durante 15 a 20 minutos. Sentirás una sensación de alivio prácticamente instantánea. Debes evitar colocar los hielos directamente sobre la piel porque pueden originar quemaduras. Puedes repetir la aplicación varias veces al día, dejando al menos una hora de descanso entre cada sesión.
Alimentación recomendada para las hemorroides
La dieta juega un papel fundamental tanto en la prevención como en el tratamiento de las hemorroides. A continuación se detallan las pautas alimentarias más importantes:
Alimentos recomendados
- Frutas ricas en fibra: ciruelas, kiwis, peras, manzanas con piel, fresas, frambuesas y naranjas.
- Verduras y hortalizas: espinacas, brócoli, alcachofas, judías verdes, acelgas y zanahorias.
- Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias y guisantes, que aportan una cantidad significativa de fibra.
- Cereales integrales: arroz integral, avena, pan integral y pasta integral.
- Semillas: semillas de lino, chía y psyllium, excelentes fuentes de fibra soluble que ablandan las heces.
- Agua y líquidos: al menos dos litros diarios de agua. Las infusiones también contribuyen a la hidratación.
Alimentos que conviene evitar
- Comidas picantes: pueden irritar la mucosa intestinal y agravar los síntomas.
- Alcohol: produce deshidratación y vasodilatación, lo que puede empeorar las hemorroides.
- Café en exceso: su efecto diurético puede contribuir a la deshidratación.
- Alimentos procesados y ultraprocesados: generalmente pobres en fibra y ricos en grasas saturadas.
- Harinas refinadas: pan blanco, bollería y pastas refinadas, que aportan poca fibra.
Cuándo acudir al médico
Las hemorroides son un tipo de afección que se puede tratar de forma casera si no provocan síntomas graves. Sin embargo, es imprescindible acudir al médico en las siguientes situaciones:
- Sangrado rectal abundante o persistente, especialmente si es de color oscuro o se acompaña de coágulos.
- Dolor intenso que no mejora con los remedios caseros o los analgésicos habituales.
- Hemorroides que no se reducen: si las hemorroides salen al exterior y no pueden empujarse hacia dentro.
- Síntomas que persisten más de una semana a pesar del tratamiento conservador.
- Cambios en el hábito intestinal: alternancia entre estreñimiento y diarrea, heces más estrechas de lo habitual o sensación de evacuación incompleta.
- Pérdida de peso inexplicada o cansancio extremo, que podrían indicar anemia por sangrado crónico.
- Fiebre o secreción purulenta, que pueden ser signos de infección o absceso perianal.
- En personas mayores de 50 años con sangrado rectal de nueva aparición, siempre se debe descartar patología colorrectal mediante las pruebas pertinentes.
Preguntas frecuentes
¿Las hemorroides desaparecen solas?
Las hemorroides leves (grado I y II) pueden mejorar y desaparecer por sí solas en unos días o semanas, especialmente si se adoptan medidas como una dieta rica en fibra, buena hidratación y hábitos de evacuación adecuados. Sin embargo, las hemorroides más avanzadas suelen requerir tratamiento médico.
¿Las hemorroides pueden convertirse en cáncer?
No. Las hemorroides no son una lesión precancerosa ni pueden derivar en cáncer de colon o de ano. Sin embargo, algunos síntomas de las hemorroides, como el sangrado rectal, pueden confundirse con los de otras enfermedades más graves, por lo que siempre es importante consultar al médico para un diagnóstico correcto.
¿Son contagiosas las hemorroides?
No, las hemorroides no son contagiosas. Se trata de una afección vascular propia de cada individuo que no puede transmitirse de una persona a otra.
¿Se pueden hacer ejercicio con hemorroides?
Sí, de hecho el ejercicio moderado es beneficioso. Se recomiendan actividades como caminar, nadar o hacer yoga. Sin embargo, conviene evitar ejercicios que impliquen levantar mucho peso o que aumenten la presión intraabdominal, como las sentadillas con carga pesada o los ejercicios de prensa abdominal intensos.
¿Es normal tener hemorroides durante el embarazo?
Sí, es muy frecuente. Se estima que hasta un 35-50 % de las mujeres embarazadas desarrollan hemorroides, especialmente durante el tercer trimestre y después del parto. En la mayoría de los casos mejoran o desaparecen en las semanas posteriores al parto.
Recomendamos tener estos remedios caseros en cuenta porque dan muy buenos resultados para las hemorroides leves. No obstante, ante cualquier duda o si los síntomas persisten, la consulta médica es siempre la opción más segura.
Referencias
- Lohsiriwat V. Hemorrhoids: from basic pathophysiology to clinical management. World J Gastroenterol. 2012;18(17):2009-2017. PubMed
- MedlinePlus. Hemorroides. Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU. MedlinePlus
- Mayo Clinic. Hemorrhoids – Diagnosis and treatment. Mayo Clinic
- Mott T, Latimer K, Edwards C. Hemorrhoids: Diagnosis and Treatment Options. Am Fam Physician. 2018;97(3):172-179. PubMed
- NICE. Haemorrhoids. Clinical Knowledge Summaries. NICE CKS

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.