Rabia
Tabla de contenidos
- 1.Causas de la rabia
- 2.Síntomas de la rabia
- Periodo de incubación
- Periodo prodrómico
- Periodo de excitación (neurológico agudo)
- Periodo paralítico
- 3.¿Cómo se diagnostica?
- 4.Tratamiento de la rabia
- 5.¿Cómo puedo evitarla?
- Profilaxis preexposición
- Profilaxis postexposición
- 6.Situación actual de la rabia en el mundo
- 7.Qué hacer ante una mordedura de animal
- 8.Preguntas frecuentes
- ¿Se puede curar la rabia una vez que aparecen los síntomas?
- ¿Cuánto tiempo tengo para vacunarme tras una mordedura?
- ¿Es segura la vacuna antirrábica?
- 9.Referencias
La rabia es una enfermedad de los animales o del hombre, que puede transmitirse de una especie a otra, causada por un virus que, tras penetrar por una herida de la piel o a través de las mucosas, se fija en el sistema nervioso central, generando una encefalomielitis aguda, casi siempre mortal.
Se halla por todo el mundo, debido a la existencia de un reservorio animal múltiple y difícil de erradicar.
Actualmente son lugares exentos de rabia: Australia, Nueva Zelanda, Japón, Hawai, Taiwán, Reino Unido, Irlanda y los países nórdicos.
Existen dos clases de rabia:
- Urbana, constituida por perros y gatos domésticos no inmunizados.
- Selvática (reservorio permanente), integrada, principalmente, por zorros, lobos, chacales, coyotes, monos y murciélagos.
El reservorio salvaje predominante en cada continente es distinto. Así, en Europa y Asia corresponde al zorro y al lobo; en América, a las mofetas, los mapaches y los murciélagos, y en África, al chacal y a la mangosta.
Causas de la rabia
Producido por un rhabdovirus.
El virus de la rabia es frágil y resulta inactivado por el calor, las radiaciones ultravioletas, la luz solar, los valores extremos del equilibrio ácido-base y la mayoría de los antisépticos y desinfectantes.
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Puede permanecer estable durante algún tiempo en condiciones de congelación, desecación y putrefacción.
El virus penetra en la piel por una herida o a través de las mucosas .
El principal mecanismo de transmisión es por mordedura, a partir de la saliva del animal rabioso, aunque también podría originarse por lamedura.
Otros mecanismos más excepcionales son: a través del trasplante de tejidos infectados (córnea) y por vía inhalatoria a partir de virus aerosolizados en laboratorios que trabajan con tejidos infectados o en cuevas a partir de secreciones de murciélagos.
El virus se replica en las células musculares estriadas y en el tejido conjuntivo próximo a la puerta de entrada. El sistema nervioso periférico resulta afectado en las uniones neuromusculares. A continuación, el virus se propaga por el nervio periférico, hasta alcanzar el sistema nervioso central. Se replica en la sustancia gris y se difunde centrífugamente a los nervios vegetativos hasta llegar a otros tejidos (en particular, glándulas salivares, médula suprarrenal, riñón, hígado, pulmón, músculo esquelético, piel y corazón).
La infección de las glándulas salivales facilita la transmisión de la enfermedad.
Síntomas de la rabia
Se reconocen cuatro periodos:
Periodo de incubación
Dura entre 3 semanas y 2 meses. El tiempo depende de: la localización de la herida (menor en cabeza), la profundidad, la ropa interpuesta, el estrés y la administración de corticoides.
Periodo prodrómico
Dura 1-2 días, con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, náuseas, vómitos, parestesias y fasciculaciones en la zona de inoculación.
Periodo de excitación (neurológico agudo)
Dura 1-3 días. Incluye hiperactividad, excitación, desorientación, hiperreflexia, hiperestesia, alucinaciones, convulsiones y alteraciones conductuales. Además, se producen espasmos musculares, espasmo laríngeo, parálisis y alteraciones autonómicas, fiebre, midriasis, hipersalivación o sudoración.
La evolución es rápida hasta producir encefalitis del tronco encefálico, con alteraciones respiratorias y cardiovasculares y la muerte. Si no fallece, pasa al siguiente periodo.
Periodo paralítico
Dura 1 día. Se produce parálisis de las extremidades y de los pares craneales, así como alteraciones del sistema nervioso autónomo (afectación pupilar, hipotensión postural, aumento de la transpiración, lagrimeo y salivación). Se instaura una parálisis muscular generalizada y sobreviene la muerte por apnea de origen bulbar.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico específico de la rabia depende de:
- El aislamiento del virus en las secreciones infectadas (saliva, LCR) o en los tejidos (cerebro).
- La determinación de anticuerpos contra el virus en suero y LCR.
- El estudio anatomopatológico, que demuestra la presencia de cuerpos de inclusión de Negri.
Tratamiento de la rabia

Las medidas terapéuticas se basan en los cuidados intensivos de soporte destinados a conservar la función cardiorrespiratoria, al no disponer de una terapia específica para la rabia clínica.
El tratamiento de la herida consiste en una limpieza adecuada de la misma. Debe hacerse inmunización pasiva con gammaglobulina humana e inmunización activa con vacunación antirrábica con virus inactivado, administrando de 5 a 6 dosis por vía intramuscular.
¿Cómo puedo evitarla?
Las medidas disponibles para la prevención de la rabia se basan en la inmunización activa (vacunación) y en la inmunización pasiva (gammaglobulina humana antirrábica).
La gammaglobulina humana antirrábica proporciona un aporte puntual y rápido de anticuerpos, de gran importancia en los casos graves, y como medida complementaria a la vacunación.
Profilaxis preexposición
Consiste en la vacunación antirrábica de grupos de elevado riesgo ocupacional (veterinarios, personal de laboratorio, zoológicos, espeleólogos…) o de viajeros a determinadas zonas selváticas. La pauta de vacunarse consiste en 3 dosis los días 0, 7 y 28, con dosis únicas de refuerzo a los 3 años si persiste el riesgo epidemiológico.
Profilaxis postexposición
Deben tenerse en consideración los siguientes factores:
- Presencia de rabia en la zona de donde procede el animal.
- Naturaleza de la exposición o tipo de contacto.
- Especie a la que pertenece el animal agresor.
- Disponibilidad del animal para observación o para análisis de laboratorio.
- Estado clínico del animal.
El objetivo es reducir al máximo la presencia del virus en la herida y proporcionar al paciente afectado, lo antes posible, un título de anticuerpos neutralizantes elevado.
La profilaxis postexposición incluye las siguientes medidas:
- Tratamiento local de la herida. Debe ser rápido, mediante lavado con agua y jabón, y aplicación posterior de antisépticos. Hay que efectuar profilaxis antitetánica y antimicrobiana, y evitar la sutura quirúrgica de la herida.
- Vacunación.
- Gammaglobulina humana antirrábica.
Deben acudir al médico:
- Personas con riesgo aumentado de contagio por profesión (veterinarios, espeleólogos, trabajador de zoológico…) o viajeros a zonas de selva para realizar prevención antes de la exposición al virus.
- Personas expuestas a casos clínicos de rabia.
- Tras mordedura de animal.
Situación actual de la rabia en el mundo
A pesar de ser una enfermedad prevenible mediante vacunación, la rabia sigue causando aproximadamente 59.000 muertes al año en todo el mundo, según datos de la OMS. La gran mayoría de los casos se producen en Asia y África, siendo los perros la fuente principal de contagio en estas regiones.
En Europa, gracias a los programas de vacunación de animales domésticos y a la vacunación oral de zorros, los casos de rabia humana son extremadamente raros. España está libre de rabia terrestre desde 1978, aunque se mantiene la vigilancia epidemiológica, especialmente en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, fronterizas con Marruecos.
Qué hacer ante una mordedura de animal
Si se produce una mordedura de un animal potencialmente rabioso, se deben seguir estos pasos:
- Lavar la herida inmediatamente con agua abundante y jabón durante al menos 15 minutos. Este paso es fundamental y puede reducir significativamente el riesgo de infección.
- Aplicar un antiséptico como la povidona yodada o el alcohol al 70 %.
- No suturar la herida inicialmente, salvo que sea imprescindible por razones estéticas o funcionales.
- Acudir al servicio de urgencias lo antes posible para valorar la necesidad de profilaxis antirrábica y antitetánica.
- Identificar al animal agresor si es posible, para que pueda ser observado durante 10 días por un veterinario.
- No matar al animal si se puede evitar, ya que la observación veterinaria es preferible al análisis post mortem.
Preguntas frecuentes
¿Se puede curar la rabia una vez que aparecen los síntomas?
Desafortunadamente, una vez que aparecen los síntomas clínicos de la rabia, la enfermedad es prácticamente mortal en el 100 % de los casos. Se han documentado muy pocos supervivientes en la historia médica. Por ello, la prevención mediante la vacunación postexposición es absolutamente crucial.
¿Cuánto tiempo tengo para vacunarme tras una mordedura?
La vacunación postexposición debe iniciarse lo antes posible, idealmente el mismo día de la mordedura. Sin embargo, dado que el período de incubación suele ser de varias semanas, nunca es tarde para iniciar la profilaxis mientras no hayan aparecido los síntomas.
¿Es segura la vacuna antirrábica?
Sí. Las vacunas antirrábicas modernas, producidas en cultivos celulares, son seguras y bien toleradas. Los efectos secundarios más frecuentes son dolor local en el punto de inyección, enrojecimiento y malestar leve.
Referencias
- Organización Mundial de la Salud (OMS). Rabia. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/rabies
- Rupprecht CE, Willoughby RE, Slate D. Current and future trends in the prevention, treatment and control of rabies. Expert Rev Anti Infect Ther. 2006;4(6):1021-1038.
- MedlinePlus. Rabia. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/rabies.html
- Centro Nacional de Epidemiología (CNE), Instituto de Salud Carlos III. Protocolo de vigilancia de la rabia. Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Disponible en: https://www.isciii.es
- Hemachudha T, Laothamatas J, Rupprecht CE. Human rabies: a disease of complex neuropathogenetic mechanisms and diagnostic challenges. Lancet Neurol. 2002;1(2):101-109.

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.