Psitacosis
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la Chlamydia psittaci?
- 2.Causas y mecanismo de contagio
- Vías de transmisión
- Patogenia
- 3.Síntomas de la psitacosis
- Síntomas principales
- Síntomas respiratorios
- Síntomas extrapulmonares
- 4.Diagnóstico de la psitacosis
- Pruebas diagnósticas
- Diagnóstico diferencial
- 5.Tratamiento de la psitacosis
- Antibióticos de elección
- Tratamiento de soporte
- Pronóstico
- 6.Complicaciones
- 7.¿Cómo puedo evitarla?
- Medidas de control en aves
- Medidas de protección personal
- Medidas en el entorno laboral
- 8.Cuándo consultar al médico
- 9.Referencias
La psitacosis es una zoonosis, es decir, una infección propia primariamente de animales y que después puede ser transmitida a seres humanos; en este caso, los animales son las aves, en especial papagayos, loros y periquitos.
Se denomina ornitosis cuando el contagio es a partir de aves distintas de las mencionadas (palomas, pavos, patos, gallinas y otras aves de corral o silvestres). También se han dado casos de transmisión de persona a persona, sobre todo en hospitales, aunque en mucha menor frecuencia.
Produce un cuadro clínico de neumonía, acompañada de síntomas sistémicos que pueden variar desde una infección leve similar a la gripe hasta una enfermedad respiratoria grave.
Afecta, principalmente, a granjeros, dueños de pajarerías, veterinarios y, en general, a personas cuyos trabajos se relacionen con aves (en estos casos es una enfermedad profesional), así como a propietarios de las mismas.
En España, la psitacosis no es frecuente, aunque se trata de una enfermedad de declaración obligatoria. El número de casos ha disminuido gracias a métodos de prevención de los que se hablará más adelante. A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que se producen varios cientos de casos anuales en los países desarrollados, aunque la cifra real probablemente sea mayor debido al infradiagnóstico.
¿Qué es la Chlamydia psittaci?
La Chlamydia psittaci (recientemente reclasificada como Chlamydophila psittaci) es una bacteria gram-negativa intracelular obligada perteneciente a la familia Chlamydiaceae. A diferencia de otras bacterias, C. psittaci no puede replicarse fuera de las células del huésped, ya que carece de la capacidad de producir su propia energía (ATP).
Existen al menos nueve genotipos (A a F, E/B, M56 y WC) con diferente distribución entre las especies de aves. El genotipo A, asociado a psitácidos, es el que con mayor frecuencia causa enfermedad grave en humanos.
La bacteria puede sobrevivir en el medio ambiente durante semanas o meses en forma de cuerpo elemental desecado, lo que facilita la transmisión incluso sin contacto directo con el ave infectada.
Causas y mecanismo de contagio
Esta infección está producida por la bacteria Chlamydia psittaci, aunque en los casos de contagios entre personas se habla de un agente de similares características, pero más agresivo, pues los cuadros clínicos que causa son más graves.
Las bacterias se encuentran en las excretas, la sangre y las plumas de las aves; es indiferente si estas están enfermas o si son portadoras asintomáticas de los microorganismos para que se produzca el contagio, el cual, además, solo necesita de unos minutos.

Vías de transmisión
Los gérmenes entran en el cuerpo humano normalmente por las siguientes vías:
- Inhalación: la vía más frecuente. Se inhalan partículas de polvo contaminado con excretas, plumas o secreciones respiratorias de aves infectadas. Basta con permanecer unos minutos en un espacio donde haya habido aves infectadas.
- Contacto directo: tocar el ave infectada, recibir un picotazo o manipular plumas contaminadas.
- Contacto indirecto: ocupar un espacio en el que anteriormente haya estado el animal, manipular jaulas, comederos o bebederos contaminados.
- Transmisión persona a persona: excepcionalmente, en entornos hospitalarios sin las medidas de protección adecuadas.
Patogenia
Una vez dentro del organismo, el periodo de incubación es de 5 a 14 días (puede extenderse hasta 21 días en algunos casos), durante el cual las bacterias pasan a la sangre, por la que van al hígado y al bazo, órganos en los que se multiplican; después, de nuevo por vía sanguínea, se extienden hacia otros órganos, en especial los pulmones. En estos se produce una reacción inflamatoria que ocasiona edemas, necrosis y, a veces, hemorragias. La respuesta inflamatoria se produce en los alvéolos y el intersticio pulmonar, dando lugar a una neumonía atípica.
Síntomas de la psitacosis
El cuadro clínico de la psitacosis es muy variable, desde formas asintomáticas o leves hasta neumonías graves con afectación multiorgánica. El comienzo de las manifestaciones suele ser agudo.
Síntomas principales
- Fiebre alta (hasta 39-40 °C), con inicio brusco
- Escalofríos intensos
- Cefalea intensa, frecuentemente frontal
- Dolores musculares y articulares (mialgias y artralgias)
- Malestar general intenso y astenia
- Ligero aumento de la frecuencia respiratoria (taquipnea)
Síntomas respiratorios
Aparece tos seca no productiva al inicio, que al cabo de pocos días puede hacerse productiva y en ocasiones algo sanguinolenta (hemoptisis). Raramente se da dolor torácico. La auscultación pulmonar puede ser relativamente normal incluso con neumonía radiológica evidente, lo que es una característica típica de la psitacosis.
Síntomas extrapulmonares
- Alteraciones digestivas: dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, náuseas y vómitos.
- Síntomas neurológicos (al cabo de una semana): delirio, obnubilación, confusión, agitación e, incluso, coma en casos graves.
- Manchas en la piel (manchas de Horder o exantema macular rosado): poco frecuentes pero características.
- Hepatoesplenomegalia: aumento del tamaño del hígado y del bazo.
- Endocarditis: complicación infrecuente pero potencialmente mortal.
- Bradicardia relativa: frecuencia cardíaca más baja de lo esperado para el grado de fiebre (signo de Faget).
La gravedad de la enfermedad no depende del tiempo en el que se haya estado en contacto con el ave infectada, sino de la virulencia de la cepa, la carga bacteriana y el estado inmunológico del paciente.
Diagnóstico de la psitacosis
El diagnóstico de la psitacosis puede resultar complejo, ya que sus síntomas se solapan con los de otras neumonías atípicas. La sospecha clínica es fundamental y debe basarse en la combinación de síntomas respiratorios con el antecedente de exposición a aves.
Pruebas diagnósticas
- Radiografía de tórax: puede mostrar infiltrados pulmonares difusos, consolidación lobar o derrame pleural. A menudo los hallazgos radiológicos son más llamativos que los síntomas clínicos.
- Serología: la técnica de referencia es la microinmunofluorescencia (MIF). Se requiere un aumento de cuatro veces el título de anticuerpos entre la fase aguda y la convaleciente (separadas 2-4 semanas), o un título único de IgM elevado.
- PCR (reacción en cadena de la polimerasa): técnica rápida y específica que permite detectar el ADN de C. psittaci en muestras respiratorias, sangre o tejidos. Es cada vez más utilizada.
- Cultivo: se puede aislar la bacteria en cultivos celulares, pero requiere laboratorios de bioseguridad nivel 3 y no se realiza de forma rutinaria.
- Análisis de sangre: puede mostrar leucocitos normales o ligeramente elevados, aumento de la velocidad de sedimentación globular (VSG), elevación de la proteína C reactiva (PCR) y alteración de las enzimas hepáticas.
Diagnóstico diferencial
La psitacosis debe diferenciarse de otras causas de neumonía atípica, como la infección por Mycoplasma pneumoniae, Legionella pneumophila, Coxiella burnetii (fiebre Q) y virus respiratorios.
Tratamiento de la psitacosis
Antibióticos de elección
El tratamiento de elección de la psitacosis es el uso de tetraciclinas, siendo la doxiciclina (100 mg cada 12 horas) el fármaco más utilizado. El tratamiento debe mantenerse durante un mínimo de 10 a 14 días, y al menos 10 días después de que cese la fiebre, para prevenir recaídas.
En niños menores de 8 años, embarazadas y pacientes con alergia o intolerancia a las tetraciclinas se usan macrólidos como la azitromicina o la eritromicina como alternativa.
Tratamiento de soporte
En los casos graves con afectación respiratoria importante puede ser necesario:
- Hospitalización
- Oxigenoterapia
- Hidratación intravenosa
- Antipiréticos
- En casos excepcionales, ventilación mecánica
Pronóstico
En la actualidad, con el tratamiento antibiótico adecuado, el número de curaciones es superior al 99 %. Sin tratamiento, la mortalidad podía alcanzar el 15-20 % en la era preantibiiótica. Las recaídas son posibles si el tratamiento se acorta prematuramente. La mayoría de los pacientes experimentan una mejoría significativa en las primeras 48-72 horas de tratamiento.
Complicaciones
Aunque la mayoría de los casos se resuelven favorablemente con tratamiento, pueden aparecer complicaciones:
- Insuficiencia respiratoria: en neumonías graves o con afectación bilateral extensa.
- Endocarditis: especialmente en pacientes con valvulopatías previas. Puede requerir tratamiento antibiótico prolongado.
- Hepatitis: inflamación hepática con elevación de transaminasas.
- Miocarditis y pericarditis: afectación cardíaca infrecuente.
- Meningitis o encefalitis: complicaciones neurológicas graves pero poco habituales.
- Coagulación intravascular diseminada (CID): complicación excepcional en formas fulminantes.
- Complicaciones en el embarazo: la infección durante la gestación se ha asociado a parto prematuro y aborto espontáneo, lo que subraya la importancia de evitar el contacto con aves potencialmente infectadas durante el embarazo.
¿Cómo puedo evitarla?
La prevención de esta enfermedad se basa en varias estrategias:
Medidas de control en aves
- Control sanitario de las aves exóticas importadas: cuarentena veterinaria y pruebas diagnósticas antes de la comercialización.
- Uso de tetraciclinas en las dietas de las aves de granja como profilaxis.
- Cuando se va a estar en contacto con aves por una u otra razón, es aconsejable asegurarse de que estas han sido sometidas a dichos controles.
Medidas de protección personal
- Utilizar mascarilla (FFP2 o equivalente) y guantes al manipular aves o limpiar jaulas.
- Mantener las jaulas limpias, humedeciéndolas antes de limpiarlas para evitar la dispersión de polvo contaminado.
- Lavarse las manos con agua y jabón después del contacto con aves.
- Evitar el contacto cara a cara con las aves.
- Garantizar una buena ventilación en los espacios donde se alojan aves.
Medidas en el entorno laboral
- Formación de los trabajadores sobre los riesgos de la psitacosis.
- Uso de equipos de protección individual (EPI) en granjas avícolas y pajarerías.
- Vigilancia epidemiológica y notificación de casos a las autoridades sanitarias.
Cuándo consultar al médico
Es recomendable consultar al médico de familia si se presentan síntomas de neumonía (fiebre alta, tos, dificultad respiratoria) y se ha estado en contacto con aves en las semanas previas. Es importante informar al médico sobre la exposición a aves, ya que este dato es clave para orientar el diagnóstico y elegir el tratamiento antibiótico adecuado.
Ante síntomas graves como dificultad respiratoria intensa, confusión mental o fiebre muy elevada que no responde a antipiréticos, se debe acudir a urgencias.
Referencias
- Balsamo, G., et al. (2017). Compendium of Measures to Control Chlamydia psittaci Infection Among Humans (Psittacosis) and Pet Birds (Avian Chlamydiosis). Journal of Avian Medicine and Surgery, 31(3), 262-282.
- Beeckman, D. S. A., y Vanrompay, D. C. G. (2009). Zoonotic Chlamydophila psittaci infections from a clinical perspective. Clinical Microbiology and Infection, 15(1), 11-17.
- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2023). Psittacosis. Recuperado de https://www.cdc.gov/pneumonia/atypical/psittacosis/
- Organización Mundial de la Salud. (2023). Zoonosis. Recuperado de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/zoonoses
- MedlinePlus. (2023). Psitacosis. Recuperado de https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000088.htm
- Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC). Protocolos clínicos. Recuperado de https://seimc.org
- Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE). Protocolos de enfermedades de declaración obligatoria. Recuperado de https://www.isciii.es

Escrito por
Gabriel GinerEditor
Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.