Neuroma de Morton

Un neuroma es el aumento de tamaño, que en medicina se denomina tumor, que se origina en un nervio. El Neuroma de Morton fue definido por primera vez por Morton en 1876. Lo describió como una tumoración del nervio que recorre el espacio que existe entre el tercer y el cuarto dedos del pie, denominado espacio intermetatarsal. Hoy en día se sabe que su denominación original no es totalmente correcta ya que la lesión no corresponde a la proliferación tumoral del tejido nervioso en sí, sino a la tumoración del tejido fibroso y de los vasos sanguíneos que rodean al nervio.

Para entender mejor la localización del Neuroma de Morton es conveniente realizar una breve explicación de la anatomía del pie. En el pie existen dos ramas nerviosas diferentes que van a llegar a los dedos a través de los espacios intermetatarsales, la rama plantar interna que recorre el borde de dentro del pie y la rama plantar externa que recorre el borde lateral del pie, estos dos nervios se originan a su vez de un tronco nervioso que baja por la pierna que será el nervio tibial. A cada dedo del pie va a llegar un nervio que sale de las ramas plantares, en concreto el primer dedo o dedo gordo se inerva por dos ramas, una para cada borde del dedo, que se originan del nervio plantar interno. Al segundo dedo le ocurre lo mismo que al primero. La inervación del tercer dedo es diferente, un borde corresponde al nervio plantar interno y el otro borde al nervio plantar externo. Eso implica que en el recorrido de esas ramas nerviosas a través del espacio intermetatarsal existirá el mismo espacio que en los demás dedos para la circulación de los nervios pero el doble de volumen ya que llegan dos ramas diferentes.

Anatomía de un pie con neuroma

En la mayoría de las ocasiones, en el 80-85% de los casos, el Neuroma de Morton se produce justo en ese espacio intermetatarsal (tercer espacio) en el que confluyen dos ramas nerviosas. Exactamente antes de que el nervio llegue al principio de los dedos. Con menos frecuencia, en el 10-15%, el neuroma se da entre el segundo y el tercer dedo (segundo espacio intermetatarsal). El neuroma de Morton se puede dar en uno o en los dos pies a la vez. Es más frecuente en mujeres que en hombres y sobre todo en mujeres de mediana edad.

¿Por qué se produce?

Las causas del neuroma de Morton son desconocidas. Pero existen una serie de factores relacionados con su aparición:

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  • Aumento de la compresión en la zona.
  • Microtraumatismos repetidos.
  • Enfermedades degenerativas del sistema nervioso.
  • Uso de un calzado incorrecto.
  • Alteraciones biomecánicas, en concreto la supinación del antepié.
  • Deformaciones digitales: dedos en garra o en martillo.
  • Existen otros factores considerados como factores de riesgo para la aparición del neuroma de Morton:
  • Obesidad.
  • Ser fumador.
  • Ingerir bebidas alcohólicas.
  • Mala dieta.
  • Consumo de ciertas drogas: relajantes, tranquilizantes, hipnóticos, marihuana, cocaína…

Se piensa que el aumento de presión en la zona donde se produce el neuroma de Morton hace que el nervio que discurre por el espacio intermetatarsal se encuentre “atrapado” y se lesione. Ese aumento de presión puede ser debido a varias circunstancias como por ejemplo alteraciones biomecánicas que trasladen mayor carga a la zona externa del pie, que no está diseñada ni preparada para soportarlas.

El uso de un calzado de puntera estrecha y con tacón alto también traslada las cargas a la parte anterior del pie. El aumento de presión y la compresión de los dedos facilitan el “atrapamiento” del nervio.

Los microtraumatismos repetidos que se dan en esa zona cuando caminamos o cuando corremos van lesionando el nervio que se restaura con tejido reparador (tejido fibroso). Las lesiones continuas sobre el nervio provocan un acumulo de tejido fibroso que va comprimiendo el nervio y formando una tumoración a ese nivel. A estos microtraumatismos continuados hay que unir el movimiento que realiza el pie cuando se impulsa del suelo para dar un paso. El peso del cuerpo se encuentra repartido sobre la parte anterior del pie y los dedos se encuentran flexionados hacia arriba. El nervio digital se tensa y se comprime por el ligamento intermetatarsal, situado a este nivel. Esta compresión también favorece la aparición del neuroma.

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En el caso de que existan deformidades digitales en garra o en martillo, éstos dedos se encuentran en una posición en la que el nervio se encuentra en tensión continua lo que favorece su lesión.

Síntomas del neuroma de Morton

Los síntomas que aparecen son los siguientes:

  • Dolor de tipo nervioso, con pinchazos asociados a una corriente eléctrica o sensación de quemazón.
  • Incapacidad para calzarse debido al dolor.
  • Irradiación del dolor hacia los dedos que con sensación de acorchamiento o calambres.
  • Aumento del dolor al usar zapatos de tacón alto y puntera estrecha.
  • Disminución del dolor al descalzarse y masajear la zona.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del neuroma de Morton se basa en la historia y exploración clínica que se realiza. En ocasiones, se palpa un “click” en la zona del neuroma debido a la compresión. Durante la exploración se debe localizar el punto doloroso que al presionar manifiesta el mismo dolor que al caminar. También se comprime el pie lateralmente provocando el dolor descrito. A veces, se aplica una infiltración con un anestésico para observar la reacción del dolor, si este desaparece es compatible con lesión del nervio y no con otras estructuras que pudieran estar afectadas.

Se debe realizar un estudio radiológico para descartar otra serie de alteraciones, como por ejemplo una fractura o fisura de un hueso.

También se emplean otros métodos para confirmar el neuroma mediante técnicas de diagnóstico por imagen, como son:

  1. Resonancia magnética: Es el método de diagnóstico por imagen más específico en el caso de la identificación de los neuromas. Permite observar la tumoración de forma clara y confirmar el diagnóstico de forma más precisa de cara a una futura intervención quirúrgica.
  2. Ecografía. En los últimos años se está mostrando como una alternativa más barata y menos invasiva que la resonancia magnética nuclear, aunque todavía no permite observar una imagen tan nítida como la obtenida con la resonancia.

El diagnóstico definitivo del neuroma sólo se puede realizar mediante un estudio del tejido afectado, una vez retirado mediante cirugía y analizado por un experto anatomo-patólogo. En caso de que el tratamiento del neuroma requiera extirpación quirúrgica, se debe realizar este estudio para confirmar el diagnóstico de la lesión.

Tratamiento del neuroma de Morton

El tratamiento del neuroma de Morton puede consistir en dos formas:

El tratamiento conservador, que consiste en varias alternativas terapéuticas:

  • Aplicación de tratamientos ortopédicos con el uso de plantillas ortopédicas para intentar eliminar el dolor y la inflamación y reducir la presión que soporta la zona afectada.
  • Usar calzado adecuado con buena capacidad para los dedos y con un tacón moderado (2-4 cm),
  • Aplicación de ultrasonidos u otro tipo de terapias físicas que reduzcan el dolor y la inflamación.
  • Las infiltraciones con anestésicos y corticoides tienen una aplicación controvertida. En algunos casos se obtienen buenos resultados, pero en otros pueden aparecer complicaciones que agraven el problema y que fuercen la intervención quirúrgica como última alternativa.

En el caso de que los tratamientos conservadores fracasen queda la alternativa de la cirugía. Esta consiste en la extirpación del tejido tumoral pudiéndose emplear diferentes técnicas quirúrgicas para ello, siendo las más utilizadas las que utilizan un abordaje dorsal, lo que permite dejar intacta la piel de la planta del pie evitando así la aparición de posibles complicaciones como las cicatrices hipertróficas o queloides.

¿Cómo puedo evitarla?

Para prevenir esta patología es conveniente usar zapatos de tacón no superior a 4 cm de altura, que no tengan la puntera estrecha y permitan el libre movimiento de los dedos.
Es recomendable acudir al podólogo periódicamente para valorar la posible existencia de alguna alteración biomecánica que nos pueda ocasionar problemas en el futuro.
Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, el tabaco y seguir hábitos de vida saludables.


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