Mastitis

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Mastitis
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La mastitis puerperal, asociada a la lactancia, es uno de los principales desencadenantes del destete precoz, privando al bebé de los beneficios físicos y afectivos de la lactancia materna: las bacterias presentes en la leche de la madre son probióticos para el intestino del niño, así como un importante refuerzo para sus defensas.

El mal agarre del pequeño, la reincorporación de la mujer a su puesto del trabajo o las molestias mamarias pueden conllevar espaciar las tomas demasiado o que los pechos no se vacíen del todo facilitando esta inflamación mamaria.

Qué es y cómo se produce la mastitis

Uno o ambos pechos se inflaman por la obstrucción de los conductos de la leche o por infección del tejido mamario. Afecta mayoritariamente a las mujeres lactantes, aunque puede presentarse fuera de la lactancia o en hombres.

De hecho, la mastitis no puerperal está relacionada con la infección mamaria tras un golpe, por una alergia o la entrada de bacterias, virus u hongos a través de heridas o grietas en el pezón.

La mastitis debida al estancamiento de la leche es más habitual que la no puerperal y suele presentarse a pocos días del parto o durante la lactancia. En el primer caso, el bebé suele tener menos de 2 semanas de vida y la infección contraída en el hospital afecta a ambos pechos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mastitis afecta a entre el 2% y el 10% de las mujeres lactantes, aunque algunas estimaciones elevan esta cifra hasta el 33%. La mayor incidencia se produce durante las primeras 12 semanas posparto.

Tipos de mastitis

Se distinguen varios tipos de mastitis según su origen y características:

  • Mastitis aguda puerperal: la más frecuente, asociada a la lactancia materna. Se produce por estasis de leche que puede sobreinfectarse.
  • Mastitis subaguda: una forma menos conocida pero cada vez más diagnosticada. Se manifiesta con dolor punzante en el pecho durante y después de las tomas, sin los signos inflamatorios clásicos (enrojecimiento, calor). Se asocia a la formación de biofilms bacterianos en los conductos galactóforos.
  • Mastitis granulomatosa: una forma rara de mastitis no puerperal, de causa desconocida, que afecta generalmente a mujeres en edad fértil y puede confundirse con un carcinoma mamario.
  • Mastitis periductal: relacionada frecuentemente con el tabaquismo, se produce una inflamación de los conductos galactóforos cercanos al pezón.

Causas de la mastitis

Un mal agarre del pequeño que impide el completo vaciado de la mama, la ingurgitación mamaria de las primeras semanas del posparto, la lactancia a gemelos, el reducir las tomas o espaciarlas suelen causar la sobreacumulación de la leche.

En algunos casos la entrada de bacterias de la piel como el Staphylococcus aureus o la Escherichia coli causan también esta dolorosa infección.

El tabaco es un destacado factor de riesgo, ya que más del 90% de las mastitis periductales ocurren en madres fumadoras.

Otros factores de riesgo incluyen:

  • Grietas o heridas en el pezón: son la principal puerta de entrada para las bacterias.
  • Antecedentes de mastitis previa: haber sufrido mastitis en una lactancia anterior aumenta el riesgo.
  • Uso de pezoneras: si no se limpian adecuadamente, pueden convertirse en un reservorio de bacterias.
  • Ropa demasiado ajustada o sujetadores con aros: pueden comprimir los conductos galactóforos y dificultar el drenaje.
  • Estrés y fatiga materna: debilitan el sistema inmunitario y favorecen las infecciones.
  • Obstrucción de conductos previa: los conductos bloqueados que no se resuelven adecuadamente pueden evolucionar hacia una mastitis.

Síntomas de la mastitis

Los síntomas habituales son los propios de cualquier proceso infeccioso:

  • Fiebre súbita (habitualmente superior a 38,5 °C).
  • Escalofríos.
  • Dolor en el pezón o la areola acompañado de calor, enrojecimiento, sensibilización o bultos palpables.
  • Malestar general similar al de una gripe.
  • Zona dura y enrojecida en forma de cuña en el pecho afectado.
  • Hinchazón de la mama.

En la mastitis subaguda, los síntomas son diferentes:

  • Dolor punzante, tipo pinchazos o quemazón durante y después de la toma.
  • Sensación de calambres dentro del pecho.
  • Ausencia de fiebre y enrojecimiento.
  • Posible presencia de perlas de leche (puntos blancos en el pezón).

Diagnóstico de la mastitis

El diagnóstico de la mastitis suele ser clínico, basado en la exploración física y los síntomas que describe la paciente. Sin embargo, en determinados casos puede ser necesario realizar pruebas complementarias:

  • Cultivo de leche materna: permite identificar el microorganismo causante y su sensibilidad a los antibióticos. Es especialmente útil cuando la mastitis no responde al tratamiento inicial o cuando se sospecha una mastitis subaguda.
  • Ecografía mamaria: se solicita para descartar la formación de un absceso mamario, que requeriría drenaje.
  • Analítica de sangre: en casos graves, para evaluar los marcadores de infección (leucocitos, PCR).

Tratamiento de la mastitis

Ante cualquier indicio se debe acudir al médico especialista para que determine su causa y adecúe el tratamiento correspondiente. Si no se trata puede provocar un absceso y necesitar cirugía para revertirlo.

Como pauta general se recomienda no automedicarse y si se está lactando priorizar el drenado del pecho afectado. Siempre empezar por ese pecho, aunque moleste y aumentar la frecuencia de las tomas.

Masajear y aplicar calor con un paño antes de la toma y beber agua facilitan este vaciado, así como aplicar frío después de esta para aliviar el dolor.

Durante la mastitis la leche tiene un mayor contenido en sodio y cloro por lo que su sabor será más salado y el bebé puede rechazarlo. Si esto ocurre, se recomienda sacar la leche manualmente o con sacaleches y utilizar el biberón hasta que remita.

Si tras 24 horas no mejora, se recetarán antibióticos que ocasionalmente podrían provocar diarrea leve al pequeño.

Ante el empeoramiento de los síntomas 48 horas después del tratamiento se recurrirá al cultivo de leche y se modificará el antibiótico.

Generalmente se recetan antibióticos compatibles con la lactancia como cloxacilina, amoxicilina-ácido clavulánico o cefalosporinas.

Está contraindicada la aspirina por su relación con el Síndrome de Reye en el bebé.

El tratamiento del dolor se basa en analgésicos compatibles con la lactancia, siendo el ibuprofeno el fármaco de elección por su doble acción analgésica y antiinflamatoria.

Algunas pacientes sienten una notable mejoría una vez expulsada una sustancia marrón o verdosa de consistencia grasienta.

Consecuencias de la mastitis

Además del absceso mamario, la mastitis suele propiciar un destete prematuro por lo doloroso que resulta amamantar. La madre se siente culpable y el bebé confundido, si dicho destete no se realiza gradualmente.

Un absceso mamario se produce en aproximadamente el 3-11% de los casos de mastitis y requiere drenaje, ya sea mediante punción ecoguiada o cirugía. Es más frecuente cuando la mastitis no se trata a tiempo o cuando el tratamiento antibiótico no es adecuado.

Cómo prevenirla

Existen una serie de hábitos coadyuvantes para mantener controlada la mastitis:

  • No conviene comprimir el pecho con ropa demasiado ajustada.
  • Colocar al bebé con la barbilla próxima a la zona afectada para facilitar la succión.
  • Procurar descansar.
  • Cuidar la hidratación, así como la dieta, incrementando el consumo de frutas y verduras por su capacidad preventiva de las enfermedades.
  • Limitar la ingesta de las grasas saturadas.
  • Tomar sal con moderación, pero sin ser excesivamente restrictivos al respecto.
  • Asegurar un buen agarre del bebé al pecho, solicitando ayuda de una asesora de lactancia si es necesario.
  • Variar las posiciones de amamantamiento para vaciar todos los cuadrantes de la mama.
  • Evitar el uso de pezoneras innecesarias.

Sin embargo, cuando la afección ya está con nosotras conviene tomar en consideración las siguientes prácticas:

  • Comenzar siempre por el pecho dañado y asegurar su vaciado antes de ofrecer el otro pecho.
  • Administrar lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del bebé.
  • Mantener alejados los chupetes y biberones para estimular la acción de succión del pequeño, de lo contrario se acomodan.
  • No dormir boca abajo.
  • Respetar la duración del tratamiento y cumplirlo hasta el final.
  • Reemplazar la crema para los pezones agrietados, porque podría estar contaminada.
  • Planificar el abandono de la lactancia de forma paulatina: se recomienda reducir 1 toma cada 5 días para permitir que el cuerpo se adapte a la nueva situación.

¿Se puede seguir amamantando con mastitis?

Sí. La OMS y la Asociación Española de Pediatría recomiendan continuar con la lactancia materna durante la mastitis. La leche materna no supone un riesgo para el bebé, ya que su sistema digestivo es capaz de neutralizar las bacterias presentes. Además, el vaciado frecuente del pecho es una parte fundamental del tratamiento.

Solo en casos excepcionales, como la formación de un absceso que drena directamente por el pezón, puede ser necesario interrumpir temporalmente la lactancia del pecho afectado.

La O.M.S. o la Asociación Española de Pediatría reivindican la lactancia materna, al menos durante los primeros 6 meses del bebé. El actual ritmo de vida o la inexperiencia de algunas madres favorecen la aparición de la mastitis. Por suerte, sus molestias suelen remitir en apenas 24 horas con unas sencillas recomendaciones.

Cuándo acudir al médico

Es imprescindible acudir al médico de forma urgente si:

  • La fiebre supera los 39 °C o no cede con antipiréticos.
  • Los síntomas no mejoran tras 24-48 horas de tratamiento antibiótico.
  • Se palpa una masa fluctuante en el pecho (posible absceso).
  • Aparece secreción purulenta por el pezón.
  • Los síntomas empeoran de forma progresiva.
  • Se presentan signos de sepsis (confusión, frecuencia cardíaca muy elevada, dificultad respiratoria).

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Mastitis: causas y manejo. Ginebra: OMS, 2000. Disponible en: https://www.who.int/
  2. Asociación Española de Pediatría (AEP). Lactancia materna y mastitis. Disponible en: https://www.aeped.es/
  3. Spencer, J. P. (2008). Management of mastitis in breastfeeding women. American Family Physician, 78(6), 727-731.
  4. Amir, L. H. (2014). ABM Clinical Protocol #4: Mastitis, Revised March 2014. Breastfeeding Medicine, 9(5), 239-243.
  5. MedlinePlus. Mastitis. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/001490.htm
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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