Eyaculación precoz

Eyaculación precozLa eyaculación precoz es una de las disfunciones más habituales en los hombres. Se produce en la fase de meseta o plateau. Básicamente podríamos definir esta disfunción como la tendencia en el varón a alcanzar rápidamente el orgasmo originando una eyaculación precipitada.

Existen diferentes niveles de gravedad. La más seria es la que se produce antes de la penetración. En otras ocasiones, sin embargo, el orgasmo sucede tras escasos movimientos intravaginales. Éstos pueden ser considerados los casos más leves.

Establecer un criterio diagnóstico temporal, como se hacía anteriormente, en el que se contabilizaban los segundos transcurridos desde el inicio de la penetración hasta la eyaculación, no tiene mucho sentido. No hay ningún “tiempo normal” para la eyaculación precoz.

La sensación de rapidez guarda correspondencia con la conceptualización, establecida en la pareja, sobre el comportamiento sexual.

En algunos casos, ambos entienden que este tipo de relaciones debe ser rápida, con lo que no existe ningún malestar porque el orgasmo masculino llegue precozmente.

En otras ocasiones son las variables culturales o educacionales las que identifican esta rapidez como símbolo de virilidad, con lo cual, no se producirá sensación de malestar o fracaso ni en el hombre ni en su pareja.

Es necesario, cuando se habla de eyaculación precoz, tener en cuenta que debe ser una pauta prolongada de orgasmos muy rápidos y no sólo episodios aislados.

Cuando así sucede puede deberse a la primera vez que se produce la penetración tras semanas o meses de abstinencia sexual. También es normal que aparezca ante una relación nueva aunque con la pareja habitual nunca se haya producido. En cualquier caso, el criterio para el diagnóstico de eyaculación precoz debe concebirse siempre en términos de insatisfacción de pareja, es decir, que el orgasmo masculino se produzca habitualmente antes de que su compañera logre el suyo. Esto, en muchas relaciones, puede convertirse en una fuente inagotable de malestar, discusiones y frustraciones.

Causas de la eyaculación precoz

Al igual que en otras disfunciones sexuales el origen de la eyaculación precoz puede encontrarse en dos vertientes: una fisiológica y otra psicológica. Aunque es el aspecto psíquico el que parece ser el sustrato más frecuente en la mayoría de los casos.

En el apartado médico, las anomalías están relacionadas con alteraciones de la glándula prostática o inflamaciones de los genitales. Estos problemas suelen ser muy poco habituales en los diagnósticos de eyaculación precoz.

Aparato reproductor masculino

Desde el punto de vista psicológico, parece que hay cierto consenso en atribuir las causas de esta disfunción a dos factores: a la rapidez de las experiencias sexuales tempranas que se han condicionado y a la ansiedad activada en situaciones de naturaleza sexual.

¿Cómo se produce?

Los hombres que no padecen eyaculación precoz no son capaces de explicar por qué y cómo han adquirido el control sobre su orgasmo. Sí parece que son capaces de reconocer los diferentes niveles de tensión sexual para, una vez que se hallan cerca de eyacular, modificar la actividad de forma que disminuya el nivel de tensión, ya sea retrocediendo, disminuyendo el ritmo de los movimiento coitales, cambiando la inclinación en la penetración… En el caso de los hombres con eyaculación precoz, estas señales internas no son percibidas, evidenciándose, al mismo tiempo, un desconocimiento de estrategias que permitan disminuir la tensión sexual.

Causas de la eyaculación precoz

Una teoría explicativa de por qué se produce la eyaculación precoz se basa en resaltar la rapidez con la que se desarrollan las vivencias sexuales tempranas tanto individuales como de pareja. Las primeras que el hombre experimenta son, o bien poluciones nocturnas o bien masturbaciones. En ambos casos la rapidez es la tónica, ya que en las primeras no puede controlar el tiempo, y en las segundas, la incertidumbre sobre la posibilidad de ser sorprendido condiciona, igualmente, la brevedad.

Otras circunstancias que pueden ayudar a que se produzca la asociación entre sexualidad y precipitación son: relaciones con prostitutas (quienes alientan la rapidez para atender a más clientes y por lo tanto ganar más dinero); experiencias sexuales juveniles en lugares donde pueden ser “pillados” (coches, parques, escaleras…); juegos de adolescentes (¿Quién se masturba más rápido? ¿Quién eyacula antes?)…

Otra teoría destaca la ansiedad como motivo de la eyaculación precoz. Los cambios eléctricos y químicos que ésta produce en el sistema nervioso pueden acelerar el reflejo de eyacular. Al mismo tiempo, la ansiedad de actuación agrava la pérdida de control, produciéndose un círculo vicioso que, en muchos casos, degenera hacia la impotencia secundaria.

En conclusión, parece ser que hay una parte de la respuesta en la eyaculación precoz que es condicionada, mientras que el mantenimiento de la sensación de pérdida de control se alimenta de los niveles de ansiedad. Es decir, una vez experimentadas algunas vivencias de este tipo, durante algún tiempo, el hombre puede empezar a sentir miedo y angustia. Estas alteraciones, en determinados niveles, producen un bloqueo en el hombre que le impide el reconocimiento de los diferentes niveles de tensión sexual. El resultado es que el orgasmo se produce sin que el varón tenga la oportunidad de intentar alguna estrategia, en caso de conocerla, que le ayudara a controlar la eyaculación.

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¿Qué efectos produce?

Las consecuencias de la eyaculación precoz pueden ser muy variadas. Si el varón no suele tener compañera fija, esta disfunción puede desarrollar una baja autoestima que no se limitará exclusivamente al ámbito de la sexualidad sino que puede llegar a generar alteraciones en otros ámbitos personales. En estos casos puede incluso encauzarse hacia otros problemas psicológicos como la depresión.

La fobia social es otra posible derivación de la eyaculación precoz, ya que, para evitar enfrentarse a situaciones en las que se propiciarían posibles contactos sexuales, las relaciones sociales se reducirán. Cuando el hombre tiene experiencias románticas más estables; la eyaculación precoz produce graves tensiones en la pareja.

Aunque las mujeres suelen ser muy compresivas con esta disfunción, en muchos casos, acusan al hombre de ser egoísta y de pensar sólo en sí mismo. Esto provoca varias reacciones.

Algunas mujeres evitan los contactos sexuales para que no se produzcan situaciones conflictivas, sin embargo, con ello lo único que originan, es que, en las pocas experiencias que se mantienen, la eyaculación sea más difícil de controlar debido a la abstinencia previa. Otras repercusiones llevan a las compañeras a buscar relaciones sexuales ajenas a su pareja habitual para asegurarse de que ellas no son el problema. En la mayoría de los casos, la eyaculación precoz es una disfunción muy frustrante para la díada aunque existen soluciones generalmente eficaces.

¿Cómo se diagnostica?

Lo primero que hay que hacer es eliminar la posibilidad de que exista una base fisiológica que pudiera producir los problemas de eyaculación precoz. Si el paciente viene derivado de la consulta del urólogo esta posibilidad ya está eliminada. Si acude directamente al psicólogo se hace necesario un informe médico al respecto. Casos que, como ya se ha comentado en el apartado de ¿Qué lo produce?, son muy poco frecuentes.

Una vez descartada la base orgánica, es conveniente remitirse al primer momento en el que se inició el problema. Todos los antecedentes deben ser identificados: las experiencias sexuales tempranas, la descripción de los pensamientos que aparecen mientras se produce la eyaculación precoz y el análisis de los sucesos y reacciones de la pareja ocurridos después.

Igualmente se realizará el mismo procedimiento con las relaciones que ocurrieron con posterioridad. ¿Dónde se realizaron? ¿Con profesionales del sexo, parejas estables o esporádicas? ¿La reacción del hombre ha sido evitar los contactos sexuales o ha seguido repitiendo experiencias de falta de control?

En estos casos, si el varón tiene una relación estable, es conveniente recoger las impresiones de la compañera para analizar la situación y ver si además de la intervención en el ámbito sexual se hace necesaria terapia de pareja.

Tratamiento para la eyaculación precoz

Cuando la eyaculación precoz es grave es prescriptivo un procedimiento más sistemático.

Trucos para evitar la eyaculación precoz:
  • Técnica del apretón: cuando se acerca el orgasmo, se detiene la estimulación y ella coloca el dedo pulgar en el frenillo del pene, y el dedo indice y medio entre la corona del glande y el cuerpo del pene para dar un apretón durante 4 segundos. Así baja la excitación del hombre. Es necesaria la colaboración de una compañera ya que es más eficaz cuando la realiza la mujer.
  • Aunque no es obligatorio las relaciones sexuales diarias, sí es conveniente una frecuencia regular mínima de tres veces a la semana.
  • En cada sesión es necesario utilizar la técnica del apretón de seis a ocho veces. Una de las posturas que más ayudan al control eyaculatorio es la posición lateral.
  • No es aconsejable la penetración vaginal hasta que se haga especial mención en el procedimiento.

Cuando la eyaculación precoz es leve se han utilizado dos procedimientos que, en algunos casos, han dado resultados.

  • Uno de ellos es eyacular un par de veces, al menos tres horas antes, de mantener la relación sexual con la pareja. De esta forma el hombre tiene menos urgencia eyaculatoria en el momento del coito. Las eyaculaciones previas pueden ser mediante masturbación individual o con su compañera.
  • Otro procedimiento es ingerir una moderada cantidad de alcohol. Esta sustancia, como depresor del sistema nervioso central, disminuye la inmediatez del reflejo sin eliminar las sensaciones sexuales.

Lo que no es aconsejable es utilizar cremas cuyo objetivo es amortiguar la excitación del hombre, ya que, además de ser ineficaces, los efectos se transmiten también a la mujer, alterando su propia sensibilidad.

Se debe acudir al especialista cuando la sensación de fracaso en las relaciones sexuales, por la rapidez en la eyaculación, es percibida de forma preocupante para el varón o para su pareja. No debe preocuparnos la falta de control en la eyaculación cuando se produce como episodios aislados debidos a periodos previos de abstinencia sexual o a otros factores.

Sin embargo, no debemos olvidar que buscar excusas para justificar una pauta continuada de eyaculación precoz puede tener el riesgo de agudizar el problema y posponer el inicio de la terapia sexual. Demorar la petición de ayuda al especialista trae consigo, además, la contaminación en las relaciones de pareja debido a las frustraciones y angustias producidas en el ámbito sexual.

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