Colposcopia

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Colposcopia
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La colposcopia es una prueba médica que permite visualizar el cérvix, la superficie del cuello del útero; se trata de la zona más baja del útero, la cual conecta este órgano con la vagina. Para la realización de esta prueba se utiliza un instrumento denominado colposcopio, que proporciona una imagen ampliada de entre 6 y 40 aumentos de la mucosa cervical.

Se trata de un examen muy frecuente en las mujeres, ya que permite identificar en su fase más temprana determinadas anomalías precursoras de un tumor maligno. Además, gracias a la colposcopia el médico puede extraer muestras de tejido (biopsia dirigida) para posteriormente analizarlas en el laboratorio.

¿Para qué se realiza?

Generalmente, la colposcopia es la segunda prueba que se solicita en la detección del cáncer de cuello de útero; se realiza cuando la citología de cérvix, también conocida como test de Papanicolaou, ha detectado una serie de células anormales que podrían ser precursoras de un tumor maligno, o incluso cancerosas. En estos casos, se solicita una colposcopia para confirmar el diagnóstico.

En concreto, una colposcopia suele indicarse en los siguientes supuestos:

  • Resultado anormal en la citología cervical (Papanicolaou): presencia de células atípicas, lesiones intraepiteliales de bajo o alto grado.
  • Detección de VPH de alto riesgo (virus del papiloma humano), especialmente los tipos 16 y 18, que se asocian con mayor frecuencia al cáncer cervical.
  • Sangrado vaginal anómalo o aspecto sospechoso del cérvix durante una exploración ginecológica.
  • Seguimiento de lesiones cervicales previamente tratadas.

El ginecólogo también puede solicitar esta prueba si tiene alguna sospecha, tras una revisión, de que pueda haber una inflamación o pólipos en el cérvix (ver: aparato reproductor femenino). La colposcopia también es una prueba frecuente en mujeres que alguna vez hayan padecido el virus del papiloma humano.

Relación entre el VPH y la colposcopia

El virus del papiloma humano (VPH) constituye la principal causa de las lesiones precancerosas y del cáncer de cuello uterino. Existen más de 200 tipos de VPH, de los cuales al menos 14 se consideran de alto riesgo oncogénico. Los tipos VPH 16 y VPH 18 son responsables de aproximadamente el 70 % de los casos de cáncer cervical.

La infección por VPH es muy frecuente y en la mayoría de los casos el sistema inmunitario la elimina de forma espontánea en un plazo de uno a dos años. Sin embargo, cuando la infección persiste, puede provocar cambios celulares que, con el tiempo, evolucionen a lesiones precancerosas o a cáncer invasivo. La colposcopia desempeña un papel fundamental en la evaluación de estas lesiones cuando se detectan mediante citología o pruebas de ADN-VPH.

Preparación y realización de la prueba

A continuación se explica paso a paso en qué consiste la colposcopia.

Antes de la prueba

La colposcopia no requiere de ningún tipo de preparación previa; no es necesario tomar ningún tipo de medicamento para su realización, ni tampoco es necesario acudir en ayunas. La prueba se realiza de forma ambulatoria y tiene una duración aproximada de 15 minutos; si el médico detecta alguna anomalía, como por ejemplo pólipos en el cérvix que requieran ser extraídos, el examen se puede alargar.

Durante el examen

Tal y como se ha señalado, esta prueba médica se realiza mediante un instrumento conocido como colposcopio; gracias a él, el médico puede observar el cuello del útero de forma nítida y ampliada.

Para la realización de la prueba, la mujer debe tumbarse boca arriba en una camilla con ambas piernas separadas. A continuación, el médico procede a la colocación de un espéculo para separar las paredes vaginales. Luego, aplica una serie de líquidos para resaltar aquellas zonas en las que pudiera haber células anormales:

  • Prueba con ácido acético (3-5 %): se aplica sobre el cérvix y provoca que las zonas con células anormales adquieran un color blanquecino (epitelio acetoblanco). Este cambio se debe a la mayor densidad proteica de las células displásicas, lo que permite al ginecólogo identificar con precisión las áreas sospechosas.
  • Prueba de Schiller (solución de Lugol): consiste en la aplicación de una solución yodada de Lugol sobre el cuello uterino. Las células sanas, ricas en glucógeno, se tiñen de color marrón oscuro, mientras que las células anormales, que carecen de glucógeno, permanecen sin teñir o adquieren un tono amarillento. Las zonas que no captan el yodo se denominan “yodo negativas” y son las que el médico estudia con mayor detenimiento.

Prueba colposcopia

Si lo considera conveniente, puede tomar muestras para su posterior análisis en el laboratorio (biopsia dirigida); en ocasiones puede incluso realizar el tratamiento durante la colposcopia, extirpando una determinada lesión presente en la zona.

Las complicaciones de la colposcopia no son en absoluto frecuentes. El único riesgo posible de esta prueba médica es una infección en el cérvix, pero se da en contadas ocasiones.

Después de la prueba

Una vez finalizado el examen, se puede hacer una vida completamente normal inmediatamente después. Si durante la colposcopia se ha tratado alguna lesión, es conveniente evitar las relaciones sexuales durante una semana, así como levantar pesos o realizar deportes de alta intensidad.

Contraindicaciones, embarazo y lactancia

No es conveniente realizar esta prueba médica durante la menstruación, ya que la presencia de sangre puede interferir de alguna manera en la exploración, impidiendo ver de manera nítida el cuello del útero. Además, no se pueden tener relaciones sexuales durante las 24 horas previas a la prueba, así como tampoco realizarse duchas vaginales.

La colposcopia no está contraindicada en mujeres embarazadas ni en periodo de lactancia; la prueba se puede realizar sin ningún riesgo para la madre y para el bebé. No obstante, durante el embarazo se evitan las biopsias endocervicales y los tratamientos escisionales, salvo que exista una sospecha fundada de cáncer invasivo.

¿Duele?

Una de las preguntas más habituales entre las mujeres que deben someterse a una colposcopia es si la prueba resulta dolorosa. Pues bien, lo cierto es que no; la única molestia puede venir dada por la introducción del espéculo, pero es una ligera molestia que nada tiene que ver con el dolor.

Sí es habitual sentir un ligero escozor cuando el médico aplica determinados productos en el cuello del útero para resaltar aquellas zonas en las que pueda existir una lesión. Además, si durante la prueba el médico toma una muestra, se puede sentir un pellizco muy leve.

Resultados de la colposcopia

Una vez realizada la colposcopia, los resultados acerca de la misma suelen estar disponibles en dos o tres semanas. Estos se clasifican en una serie de categorías.

  • Hallazgos normales: no se ha localizado ninguna lesión ni anormalidad durante el examen. El cuello del útero se encuentra en perfecto estado y no hay sospecha alguna de cáncer.
  • Hallazgos anormales: en los resultados aparece especificada la zona en la que se han detectado dichos hallazgos, así como de qué se trata: lesiones, vasos anormales, epitelio acetoblanco, mosaico, punteado, etc.
  • Hallazgos diversos: este tipo de resultados se relacionan con una inflamación, una úlcera o cualquier otra patología que afecte al cérvix pero que nada tenga que ver con el cáncer.
  • Sospecha de cáncer: la colposcopia ha determinado que existe una lesión sospechosa de tumor maligno.

Es el médico el encargado de comunicar los resultados de la prueba. Además, es él quien debe prescribir el tratamiento en caso de que sea necesario, así como indicar si resulta preciso realizar un examen adicional.

Cáncer cervical

Uno de los principales fines de la colposcopia es el diagnóstico de un tumor en el cuello uterino. Se trata de un tipo de tumor que en la gran mayoría de los casos puede tardar varios años en manifestarse; por lo tanto, su diagnóstico suele darse en fases avanzadas de la enfermedad cuando no se realizan pruebas de cribado.

Es el virus del papiloma humano, una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuentes a nivel mundial, la causa de este tipo de tumor maligno. Existen más de cien tipos diferentes de VPH; la gran mayoría de ellos no son dañinos y desaparecen sin dejar rastro. No obstante, algunos de ellos pueden permanecer en el organismo durante años y, en ocasiones, provocar cáncer cervical.

Los síntomas más habituales de un tumor maligno en el cuello del útero son tres. Por un lado, un sangrado vaginal anormal, el cual se da generalmente entre períodos menstruales. Por otro lado, una secreción vaginal fuera de lo habitual, la cual puede contener algo de sangre. Y, por último, dolor intenso durante las relaciones sexuales.

Cuando una mujer presenta alguno de estos síntomas, el médico puede solicitar la prueba de Papanicolaou. Si este examen detecta una serie de células anormales, entonces se realiza la colposcopia.

La mejor estrategia de prevención frente al cáncer cervical combina la vacunación contra el VPH, el cribado periódico mediante citología y/o prueba de VPH, y la colposcopia como herramienta diagnóstica de segundo nivel.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS). Cáncer de cuello uterino. Disponible en: https://www.who.int/es/health-topics/cervical-cancer
  2. Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Guía de asistencia práctica en patología cervical. Prog Obstet Ginecol. 2014.
  3. American Society for Colposcopy and Cervical Pathology (ASCCP). Updated Consensus Guidelines for Managing Abnormal Cervical Cancer Screening Tests and Cancer Precursors. J Low Genit Tract Dis. 2013;17(5 Suppl 1):S1-S27.
  4. Walboomers JM, Jacobs MV, Manos MM, et al. Human papillomavirus is a necessary cause of invasive cervical cancer worldwide. J Pathol. 1999;189(1):12-19.
  5. Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC). Guía de cribado del cáncer de cuello de útero en España. 2014. Disponible en: https://www.aepcc.org
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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