Colonoscopia
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el colon?
- 2.¿Qué es la colonoscopia?
- 3.¿Por qué se realiza la colonoscopia?
- Cribado del cáncer colorrectal
- Sangre en las heces
- Enfermedad inflamatoria intestinal
- 4.Contraindicaciones
- 5.¿Cómo se realiza?
- Preparación
- Sedación
- Procedimiento
- 6.Posibles complicaciones
- 7.Resultado de la colonoscopia
- 8.Conclusión
- 9.Referencias
La colonoscopia es un procedimiento médico que utiliza un tubo largo y flexible para observar el interior del intestino grueso. Esta prueba puede mostrar tejido inflamado e irritado, así como úlceras, pólipos o cualquier tipo de cuerpo extraño. Se trata de una de las herramientas más valiosas para la prevención y el diagnóstico precoz del cáncer colorrectal, la segunda causa de muerte por cáncer en España.
¿Qué es el colon?
El colon, también conocido como intestino grueso, es la parte final del sistema digestivo. Es un tubo largo y hueco en el cual el organismo produce y almacena las heces. Mide aproximadamente 1,5 metros de longitud y se divide en cuatro secciones principales: colon ascendente, colon transverso, colon descendente y colon sigmoide.
Existen una gran variedad de trastornos que afectan al colon, como el cáncer colorrectal, pólipos, colitis ulcerosa, diverticulitis y síndrome del intestino irritable.
¿Qué es la colonoscopia?
La colonoscopia es una prueba médica que, tal y como su propio nombre indica, tiene como principal objetivo el diagnóstico y tratamiento de determinadas enfermedades del colon. La prueba se realiza mediante un instrumento conocido como colonoscopio, el cual se introduce por el ano y avanza hasta el colon; tiene una cámara de vídeo en su extremo que permite ver el interior del intestino en su totalidad.
Además del diagnóstico de afecciones relacionadas con el colon, la colonoscopia también puede ser utilizada como tratamiento para algunas patologías. El colonoscopio tiene varios canales en los que se pueden introducir diferentes instrumentos que permiten, por ejemplo, extirpar pólipos alojados en el intestino.
¿Por qué se realiza la colonoscopia?

Los motivos para realizar esta prueba médica pueden ser muy amplios y diversos.
Cribado del cáncer colorrectal
Una de las causas más frecuentes para solicitar la realización de una colonoscopia es el cribado del cáncer de colon, especialmente en personas con antecedentes familiares de este tipo de tumor, así como en aquellas mayores de 50 años.
En España, el Programa de Cribado de Cáncer Colorrectal del Sistema Nacional de Salud está dirigido a hombres y mujeres de entre 50 y 69 años. El programa comienza con un test de sangre oculta en heces (SOH) de tipo inmunoquímico, que se realiza cada dos años. Cuando el resultado del test es positivo, se indica una colonoscopia para confirmar o descartar la presencia de lesiones. Este programa de cribado poblacional ha demostrado reducir significativamente la mortalidad por cáncer colorrectal.
El cáncer de colon se desarrolla cuando varios tumores malignos se forman en el revestimiento del intestino grueso. Los síntomas más habituales son los siguientes: estreñimiento, sensación de que el intestino no se vacía por completo cuando se evacúa, sangre en las heces que puede tener un color rojo brillante o negro, dolores abdominales y fatiga.
En la gran mayoría de los casos, este tipo de cáncer comienza con un conjunto de células benignas denominadas pólipos adenomatosos. A medida que pasa el tiempo, estos pólipos pueden convertirse en malignos. Generalmente, en un inicio no causan ningún síntoma. Es por ello que resulta tan importante la realización de la colonoscopia para el diagnóstico y extirpación de pólipos benignos.
Sangre en las heces
Otro de los motivos por los que habitualmente se solicita una colonoscopia es la presencia de sangre en las heces.
En la gran mayoría de los casos, el sangrado no se debe a ninguna causa de gravedad; no obstante, siempre resulta esencial consultar con el médico. Si la sangre es alquitranosa y hace que las heces tomen un color negruzco, las causas pueden ser muy diversas, como úlcera sangrante en el estómago, gastritis o traumatismo.
En el caso de que la sangre presente en las heces sea de un color rojo brillante, puede deberse a determinadas enfermedades como hemorroides, fisuras anales o diverticulosis.
Enfermedad inflamatoria intestinal
La colonoscopia también se realiza para diagnosticar determinadas enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa.
- Enfermedad de Crohn: es un proceso inflamatorio crónico del tracto intestinal. Algunos de los síntomas propios de esta dolencia son cólicos, dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso sin razón aparente e hinchazón abdominal.
- Colitis ulcerosa: es una afección que genera inflamación y úlceras en la membrana exterior del recto y el colon. Los síntomas de la colitis ulcerosa son: cansancio y fatiga, pérdida de apetito, hemorragia rectal y dolor en las articulaciones.
Contraindicaciones
Si un paciente sufre alguna de las siguientes patologías, la colonoscopia no es una prueba recomendable para él.
- Colon irritable en fase aguda
- Hipotensión grave
- Trastornos muy graves de la coagulación
- Perforación intestinal conocida o sospechada
- Segundo y tercer trimestre de embarazo: por regla general, la colonoscopia es una prueba que debe evitarse durante el período de gestación. No obstante, en ocasiones puede solicitarse; en estos casos, es importante que se realice con la mínima sedación posible. En cuanto a la lactancia, lo cierto es que no existe ningún tipo de contraindicación con la realización de esta prueba.
¿Cómo se realiza?
A continuación vamos a explicar de forma detallada cómo se realiza la colonoscopia.
Preparación
Tal y como hemos señalado, la colonoscopia tiene como fin observar el colon en su totalidad. Por lo tanto, para poder realizar la prueba correctamente, es esencial que el colon se encuentre totalmente limpio. El período de preparación comienza entre uno y dos días antes del procedimiento.
Es el médico quien indica los pasos a seguir. La preparación intestinal consiste habitualmente en la ingesta de una solución de polietilenglicol (PEG), un laxante osmótico que se diluye en varios litros de agua y se toma en dosis fraccionadas. En algunos centros se utilizan preparados de menor volumen combinados con otros agentes. Es fundamental seguir las instrucciones específicas proporcionadas por el especialista, ya que existen diferentes pautas de preparación.
Además, 48 horas antes de la prueba debe comenzar una dieta muy pobre en residuos, sin el consumo de determinados alimentos como las verduras, las legumbres o los frutos secos. Entre 12 y 24 horas antes de la realización de la colonoscopia, el paciente debe seguir una dieta líquida (agua, caldos claros, infusiones).
Es importante seguir estas instrucciones al pie de la letra. De lo contrario, el médico puede verse obligado a suspender la prueba por una limpieza insuficiente del colon.
Sedación
En España, la práctica habitual es realizar la colonoscopia con sedación consciente, administrada por un anestesista o por el propio endoscopista. Se utilizan fármacos como el propofol o una combinación de midazolam y fentanilo, que permiten al paciente permanecer relajado y sin dolor durante el procedimiento, aunque sin llegar a una anestesia general.
La sedación consciente tiene la ventaja de permitir una recuperación más rápida tras la prueba. En algunos casos concretos, como pacientes con patologías graves o procedimientos especialmente complejos, puede optarse por una sedación más profunda bajo supervisión de un anestesiólogo.
Procedimiento

La colonoscopia tiene una duración de entre 30 y 45 minutos. No obstante, el tiempo puede ser mayor si se detecta algún tipo de pólipo o cuerpo extraño que obligue a su extirpación o a la realización de una biopsia.
La prueba la lleva a cabo un médico especialista en el aparato digestivo. En primer lugar se toma una vía intravenosa en el brazo, por la cual se administra la sedación al paciente; de esta manera, este se siente relajado durante la colonoscopia.
A continuación, el paciente debe tumbarse en una camilla recostado sobre su lado izquierdo; las rodillas deben estar dobladas hacia el pecho. Para comenzar con la prueba, el médico realiza un tacto rectal para explorar el orificio anal; se trata de un método prácticamente indoloro, aunque en algunas personas puede causar una ligera molestia.
Una vez realizado el tacto rectal, comienza la colonoscopia propiamente dicha. El médico introduce el colonoscopio lubricado por el orificio anal, un tubo flexible de entre 122 y 183 centímetros de largo, que avanza hasta el colon. Gracias a la cámara que el colonoscopio tiene integrada en uno de sus extremos, el médico puede ver el interior de esta zona del aparato digestivo desde su pantalla en tiempo real.
Se trata de una prueba indolora, aunque el paciente puede sentir algunos calambres abdominales. También es habitual sentir una necesidad urgente de defecar o de expulsar gases; es algo completamente normal, por lo que no hay que sentirse incómodo. Hay que tener en cuenta que a través del colonoscopio se introduce aire (o CO₂ en los equipos más modernos) para distender el colon y así facilitar su exploración. Durante la prueba lo mejor es respirar lenta y profundamente para así relajar los músculos del abdomen.
Si durante la exploración del colon el médico observa cualquier tipo de cuerpo extraño, como por ejemplo pólipos, debe proceder a eliminarlos; para ello incorpora herramientas como micropinzas o microtijeras en uno de los canales del colonoscopio. De la misma manera, si sospecha de un posible tumor, puede aprovechar la prueba para tomar muestras para una biopsia.
Una vez finalizada la colonoscopia, se extrae el colonoscopio cuidadosamente, lo cual genera una gran sensación de alivio en el paciente, y se limpia la zona anal. El paciente debe estar entre una y dos horas en observación mientras se recupera del efecto del sedante.
Durante las doce horas posteriores a la prueba no es recomendable conducir ni manejar ningún tipo de maquinaria peligrosa. Es el médico quien debe indicar cuándo puede comenzar su actividad normal y qué dieta debe llevar durante los días posteriores.
Posibles complicaciones
La colonoscopia es una prueba médica sumamente segura. Los efectos secundarios son muy poco frecuentes y se dan en contadas ocasiones. Durante la prueba el paciente puede sentir alguna molestia abdominal, aunque muy ligera porque previamente se administran sedantes y analgésicos.
Una vez finalizado el procedimiento es habitual sentir somnolencia y fatiga durante unas horas, así como distensión abdominal. Además, si durante la colonoscopia el médico ha extirpado uno o varios pólipos, o ha tomado muestras para una biopsia, durante los días siguientes a la prueba es habitual la presencia de sangre en las heces.
Las complicaciones graves de una colonoscopia son excepcionales. Las más relevantes incluyen:
- Perforación intestinal: se produce en menos del 0,1 % de las colonoscopias diagnósticas y puede requerir intervención quirúrgica.
- Hemorragia: más frecuente cuando se realiza polipectomía, aunque generalmente se resuelve de forma espontánea o mediante tratamiento endoscópico.
- Reacciones adversas a la sedación: poco habituales cuando la sedación es administrada por personal cualificado.
Ante cualquier síntoma de alarma tras la prueba, como dolor abdominal intenso, fiebre, sangrado abundante o mareos, es imprescindible acudir a urgencias de forma inmediata.
Resultado de la colonoscopia

La colonoscopia es una prueba médica que permite explorar la totalidad del intestino, de forma que facilita el diagnóstico de una gran variedad de patologías. Una vez realizada la colonoscopia, el médico redacta un informe escrito en el que detalla los potenciales hallazgos, como pólipos o cuerpos extraños, así como las intervenciones realizadas durante el procedimiento.
Si el médico ha tomado muestras para una biopsia, estas deben ser estudiadas y analizadas por medio de un microscopio; un procedimiento que realiza un patólogo y del que también se elabora un informe. Los resultados de la biopsia suelen estar disponibles en un plazo de una a dos semanas.
Conclusión
La colonoscopia es una de las pruebas médicas más completas que existen; permite detectar una gran variedad de patologías del intestino grueso. Además, en el caso de los pólipos, permite extraerlos para que estos no se conviertan en malignos y den lugar a un cáncer colorrectal.
Es especialmente importante para las personas mayores de 50 años participar en los programas de cribado de cáncer colorrectal que ofrece el Sistema Nacional de Salud. La detección precoz mediante colonoscopia puede salvar vidas, ya que el cáncer colorrectal diagnosticado en fases tempranas tiene una tasa de supervivencia a cinco años superior al 90 %.
Referencias
- Asociación Española de Gastroenterología (AEG). Guía de práctica clínica de calidad en la colonoscopia de cribado del cáncer colorrectal. Revista Española de Enfermedades Digestivas. Disponible en: https://www.aegastro.es
- Ministerio de Sanidad. Programa de cribado de cáncer colorrectal del Sistema Nacional de Salud. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es
- Sociedad Española de Endoscopia Digestiva (SEED). Guía de sedación en endoscopia digestiva. Disponible en: https://www.seed.es
- Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Las cifras del cáncer en España. Disponible en: https://seom.org
- European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE). Quality in screening colonoscopy. Endoscopy. Disponible en: https://www.esge.com

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.