Cistoscopia: qué es, preparación, procedimiento y recuperación
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La cistoscopia es una de las pruebas urológicas más frecuentes, tanto en hombres como en mujeres. Se trata de un procedimiento mediante el cual el urólogo puede observar el revestimiento de la vejiga y la uretra a través de un instrumento denominado cistoscopio, que se introduce por la uretra.
¿Qué es la cistoscopia?
La cistoscopia es una prueba médica que permite visualizar de forma directa el interior de la vejiga urinaria y la uretra. Se trata de un procedimiento diagnóstico, aunque también puede emplearse con fines terapéuticos para tratar determinadas afecciones.
Para la realización de esta prueba se utiliza un cistoscopio, un tipo de endoscopio con una longitud de aproximadamente 40 centímetros y un diámetro de unos 0,5 centímetros. Incorpora una cámara y una fuente de luz en uno de sus extremos, a través de las cuales el médico observa el interior de la vejiga en tiempo real.
Tipos de cistoscopio
Existen dos tipos principales de cistoscopio:
- Cistoscopio flexible: es un tubo fino y flexible que se adapta a la anatomía de la uretra. Se utiliza principalmente en cistoscopias diagnósticas, ya que resulta menos molesto para el paciente y suele realizarse con anestesia local.
- Cistoscopio rígido: es un tubo metálico recto que ofrece una imagen de mayor calidad y permite introducir instrumentos quirúrgicos adicionales. Se emplea sobre todo en procedimientos terapéuticos, como la extracción de pólipos o la toma de biopsias de mayor tamaño.
¿Por qué se realiza?
La cistoscopia permite visualizar directamente el interior de la vejiga urinaria y la uretra. Además, a través del cistoscopio pueden introducirse instrumentos para tomar muestras de tejido de las paredes de la uretra y de la vejiga y realizar una biopsia si se detecta cualquier tipo de anomalía.
La realización de la cistoscopia responde a una amplia variedad de indicaciones clínicas. Una de las más frecuentes es comprobar si existe cualquier tipo de alteración en las paredes de las vías urinarias que pueda corresponder a un tumor, tanto benigno como maligno.
También se realiza para obtener una muestra directa de orina con fines analíticos, de modo que se evita la contaminación de la muestra al pasar por la uretra hacia el exterior.
Asimismo, gracias a este procedimiento el médico puede diagnosticar la presencia de diversas anomalías en la pared vesical, como quistes, divertículos, pólipos y otras formaciones. Algunas de estas anomalías pueden resolverse durante la propia prueba.
Como tratamiento, la cistoscopia también permite retirar cálculos urinarios alojados en la vejiga o en la uretra, así como colocar catéteres ureterales o realizar resecciones de tejido.
¿Cómo se realiza?
La cistoscopia tiene una duración variable en función del procedimiento. Si se realiza únicamente con fines diagnósticos, suele durar entre 5 y 15 minutos. No obstante, si es necesario realizar algún tipo de intervención terapéutica, como una resección de un pólipo o una biopsia extensa, puede prolongarse más de media hora.
En la gran mayoría de los casos la prueba se realiza de forma ambulatoria; es decir, una vez finalizada puedes marcharte a casa. Lo más recomendable es acudir acompañado.
Tipo de anestesia
El tipo de anestesia depende de la finalidad del procedimiento:
- Anestesia local: es la más habitual en las cistoscopias diagnósticas. Se aplica un gel con lidocaína directamente en la uretra unos minutos antes de introducir el cistoscopio, lo que insensibiliza la zona y facilita el paso del instrumento.
- Anestesia regional (raquídea): se emplea cuando se prevé un procedimiento terapéutico más prolongado o invasivo. Consiste en una pequeña punción en la espalda que anestesia las raíces nerviosas de la médula espinal, de modo que las vías urinarias pierden la sensibilidad mientras el paciente permanece despierto.
- Anestesia general: se reserva para intervenciones complejas o de larga duración.
Preparación previa
La cistoscopia no requiere una preparación especial. No es necesario acudir en ayunas para la realización del examen diagnóstico, aunque sí es recomendable beber abundante agua durante los días posteriores a la prueba para facilitar la eliminación de posibles residuos.
En cuanto a la medicación, es necesario consultar con el médico si se están tomando anticoagulantes o antiagregantes plaquetarios, ya que puede ser preciso suspenderlos temporalmente si durante la cistoscopia se va a realizar alguna intervención quirúrgica.
Es importante informar al médico de cualquier alergia conocida, así como de posibles infecciones urinarias activas, ya que en ese caso podría ser necesario posponer la prueba o administrar tratamiento antibiótico previo.
Realización de la prueba
Si la cistoscopia es diagnóstica, el procedimiento habitual comienza con la aplicación de un gel anestésico con lidocaína en la uretra, que se deja actuar unos minutos para insensibilizar la zona.

A continuación, el personal médico procede a desinfectar los genitales y el orificio de entrada de la uretra. Para limpiar en profundidad el interior de la uretra se utiliza un antiséptico líquido.
El urólogo introduce el cistoscopio a través de la uretra para visualizar el interior de la vejiga mediante la cámara que incorpora en uno de sus extremos. A través del instrumento se introduce suero fisiológico para distender la vejiga y obtener una visión clara de sus paredes. En el momento en el que la vejiga se llena de suero es completamente normal sentir ganas de orinar.
Si el urólogo detecta cualquier tipo de anomalía en las paredes de la uretra o de la vejiga, puede introducir diferentes instrumentos para tratarla: pinzas, tijeras, asas de coagulación, etc. Si durante la prueba se extraen muestras de tejido para realizar una biopsia, es posible sentir un ligero pinchazo.
Después de la cistoscopia
Una vez realizado el examen, se retira el cistoscopio. Durante las horas o días posteriores es frecuente sentir molestias en la uretra, así como observar la presencia de pequeñas cantidades de sangre en la orina (hematuria leve), que suele resolverse en 24-48 horas.
Existen algunas medidas que pueden ayudar a minimizar las molestias:
- Aplicar un paño de algodón empapado en agua tibia sobre la zona uretral para aliviar el dolor. Puede repetirse tantas veces como sea necesario.
- Tomar un baño tibio, siempre que el médico no lo haya desaconsejado en función del procedimiento realizado.
- Beber abundante agua (al menos 1,5-2 litros diarios) para favorecer la micción frecuente y reducir el riesgo de infección.
Resultados
El cistoscopio incorpora una cámara que permite al urólogo visualizar los resultados en tiempo real durante la prueba. De este modo, puede detectar de forma inmediata diversas alteraciones, como malformaciones, lesiones, cálculos o pólipos.
Si el urólogo sospecha de un posible tumor en la uretra o en la vejiga, puede proceder a la realización de una biopsia. Los resultados del análisis histológico se obtienen habitualmente entre 7 y 10 días después de la cistoscopia, ya que el tejido debe ser analizado en el laboratorio de anatomía patológica.
Si durante la prueba se realiza algún tipo de tratamiento, en la gran mayoría de ocasiones los resultados son satisfactorios y las complicaciones son infrecuentes.
¿Existen complicaciones?
Las complicaciones después de una cistoscopia son poco frecuentes. No obstante, es importante acudir al médico de forma urgente si se presenta alguno de los siguientes síntomas: fiebre superior a 38 °C, escalofríos, imposibilidad para orinar o sangrado abundante que no remite en 48 horas.
Las complicaciones más habituales, aunque infrecuentes, son las siguientes:
- Daños en las paredes de la vejiga o de la uretra, que pueden ir desde una pequeña herida superficial hasta, en casos excepcionales, la perforación de la pared vesical. Estas complicaciones pueden producirse por dificultades anatómicas o por patologías preexistentes del paciente.
- Infección de orina, que requiere tratamiento antibiótico. Es importante solicitar asistencia médica para evitar que la infección ascienda hasta los riñones, lo que podría provocar una pielonefritis.
- En el caso de los hombres, una de las posibles complicaciones es la prostatitis (infección de la próstata).
- Retención urinaria temporal, especialmente en hombres con hipertrofia prostática.
Referencias
- Sharp, V. J., Barnes, K. T., & Erickson, B. A. (2013). Assessment of asymptomatic microscopic hematuria in adults. American Family Physician, 88(11), 747-754. https://www.aafp.org/pubs/afp/issues/2013/1201/p747.html
- Asociación Española de Urología. Cistoscopia. https://www.aeu.es/
- Mayo Clinic. Cystoscopy. https://www.mayoclinic.org/tests-procedures/cystoscopy/about/pac-20393694
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases (NIDDK). Cystoscopy and ureteroscopy. https://www.niddk.nih.gov/health-information/diagnostic-tests/cystoscopy-ureteroscopy

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.