Cáncer testicular

Cáncer testicularEl cáncer testicular o tumores testiculares suponen el 1-2% de las neoplasias en varones y son uno de los más frecuentes en las edades comprendidas entre los 20-35 años. El 95% de ellos proceden de la malignización de las células germinales. Se pueden clasificar por sus características histológicas en:

Seminomas: puede aumentar el tamaño testicular hasta 10 veces sin distorsionar su morfología. Es el más frecuente, hasta un 45%.

Tumores no seminomatosos:

  1. Carcinoma embrionario.
  2. Tumor del seno endodérmico.
  3. Coriocarcinoma.
  4. Teratoma.
  5. Teratocarcinoma.
  6. Gonadoblastoma.
  7. Tumores de células de Sertoli.

Causas del cáncer testicular

Varios factores han sido involucrados en la etiología del tumor testicular:

  • Historia de traumatismo testicular: aunque entre un 8 y 25% de los pacientes tienen historia de traumatismo testicular, éste supone más bien el motivo por el que se descubre una masa escrotal y no su origen.
  • Los testículos no descendidos tienen mayor riesgo de desarrollar tumores, y esta probabilidad aumenta si la situación del teste es intraabdominal. Así mismo, el testículo contralateral, aunque de localización escrotal, tiene una probabilidad mayor de desarrollar un tumor. El 20% de los tumores en pacientes con criptorquidia se desarrollan en el testículo no criptorquídico. Por estas razones los testículos no descendidos deben intervenirse, preferiblemente, entre el primer y segundo año de edad.
  • Otros factores relacionados son las hernias inguinales infantiles y la orquitis urliana.

El testículo se origina de una estructura que se encuentra primeramente en la cavidad peritoneal, desciende junto con los vasos y su drenaje linfático (procedentes del abdomen), hasta el escroto. Así, una vez que se produce la degeneración maligna los tumores seminomatosos suelen enviar metástasis a través de ganglios linfáticos regionales.

Por otra parte, los no seminomatosos establecen metástasis por vías linfática y hematógena (en particular a hígado y pulmones).

La estadificación de los distintos tumores testiculares se realiza sobre la base de la clínica e histología:

  • Estadio I. Se caracteriza porque el proceso tumoral se circunscribe al testículo, al epidídimo o al cordón espermático.
  • Estadio II. El tumor ha alcanzado los ganglios linfáticos retroperitoneales.
  • Estadio III. El proceso ha rebasado el retroperitoneo y afecta a los ganglios o vísceras supradiafragmáticas.

Estadios del cáncer testicular

Síntomas del cáncer de testículo

La aparición de una masa testicular indolora es un signo patognomónico de neoplasia testicular.

Es más frecuente que los pacientes consulten por molestias o inflamación testicular compatibles con epididimitis u orquitis. En estas circunstancias es razonable ensayar un ciclo de antibióticos. Pero si los síntomas perduran o sigue existiendo alguna anomalía residual, está indicado efectuar un examen ecográfico.

A veces el paciente puede consultar por dolor en espalda debido a las metástasis retroperitoneales. En otras ocasiones las metástasis pulmonares pueden generar un cuadro de disnea.

Cuando el diagnóstico se retrasa, el proceso alcanza un estadio más avanzado y es posible entonces que disminuya la supervivencia frente al cáncer testicular.

¿Cómo se diagnostica?

Un elemento importante para el diagnóstico del cáncer testicular son los marcadores tumorales alfa fetoproteína y la gonadotropina coriónica humana (ambos son importantes para el seguimiento del tumor durante y después del tratamiento). En conjunto, el 70% de los tumores testiculares producen algún marcador.

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La ecografía es un método sencillo y fiable para la diferenciación entre masas sólidas y quísticas, y su localización exacta intratesticular.

Cuando a pesar de la exploración y ecografía no queda claro el diagnóstico, está indicada la exploración quirúrgica a través de una incisión inguinal, para evitar la posibilidad de implantes tumorales en la piel del escroto. Si la exploración confirma la presencia de una masa, el testículo debe ser extirpado.

La evaluación de la extensión tumoral se completará mediante TAC toraco-abdominal para evaluar la afectación ganglionar retroperitoneal y mediastínica, visceras abdominales y pulmón.

Tratamiento del cáncer testicular

El tratamiento depende del tipo de tumor y del estadio en el que se encuentre.

Seminomas en estadios I y II

La orquiectomía inguinal, seguida de radioterapia retroperitoneal, cura aproximadamente al 98% de los pacientes con un seminoma en estadio I. La dosis de radioterapia es baja y se tolera bien, y la tasa de recidivas locales es insignificante.

Los tumores en estadio II se tratan con radioterapia retroperitoneal tras la orquitectomía y cuando existan recidivas se tratarán con quimioterapia.

No seminomatosos en estadio I

Si después de una orquiectomía, las radiografías y la exploración física no demuestran indicios del tumor, y las concentraciones de AFP y HCG son normales o están normalizándose, existen dos opciones terapeúticas que son:

  • una vigilancia y seguimiento intenso.
  • una disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales (dicha intervención quirúrgica genera como efectos secundarios a largo plazo una eyaculación retrógrada y, en algunos casos, esterilidad)

No seminomatosos en estadio II

Se realiza una disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales y, dependiendo de la extensión del proceso tumoral, las posibilidades terapéuticas después de la intervención son: vigilancia (que supone realizar periódicamente radiografías de tórax, exploración física, TAC abdominal, y determinación de los marcadores tumorales) o dos ciclos de quimioterapia .

Seminomas y no seminomas en estadios II muy avanzados y estadio III

Se les trata con quimioterapia. Se utiliza la combinación de bleomicina, cisplatino y etopósido. La respuesta completa a la quimioterapia aparece solamente en el 60% de los pacientes, aproximadamente, en tanto que el 10-20% queda libre de enfermedad extirpando quirúrgicamente todas las localizaciones residuales del tumor. Los efectos secundarios son principalmente:

  • náuseas
  • vómitos
  • caída del cabello
  • alteraciones hematológicas

Finalizada la quimioterapia se realiza una resección de las metástasis residuales y, por último, en aquellos casos en que no se obtiene una respuesta adecuada se pauta una segunda fase de quimioterapia.

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