Audiometría

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Audiometría
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La audiometría es una prueba médica que se realiza para determinar el grado de audición de un determinado paciente. Su principal objetivo no es otro que comprobar el estado en el que se encuentra el oído y si sufre algún tipo de pérdida auditiva.

En una audiometría se evalúan factores clave como la tonalidad del sonido, así como el umbral auditivo del paciente.

¿Qué es la audiometría?

La audiometría es una prueba médica que se utiliza para evaluar la capacidad que tiene una determinada persona para escuchar los sonidos que hay a su alrededor. En líneas generales, evalúa el funcionamiento del sistema auditivo.

Se considera que una audición correcta es un proceso que sigue una serie de etapas. En primer lugar, la persona recibe los sonidos en la oreja; es en esta fase en la que puede diferenciar el lugar desde el que se está emitiendo el sonido en cuestión. A continuación, el sonido pasa a través del conducto auditivo y realiza un choque en el tímpano, el cual vibra ligeramente. El siguiente paso consiste en la transmisión a través de la cadena de huesecillos, los cuales conectan el tímpano con la cóclea.

De este modo se convierte la vibración en impulsos eléctricos nerviosos en la cóclea, para, finalmente, interpretarse las señales neuronales en el cerebro.

La audiometría permite al profesional médico saber si el fallo en la audición se da en la transmisión del sonido o en lo relacionado con el sistema nervioso; de esta forma se puede establecer el tratamiento más efectivo al paciente.

Tipos de audiometría

Existen distintos tipos de audiometría, cada uno diseñado para evaluar aspectos específicos de la función auditiva:

  • Audiometría tonal liminar: es la prueba más habitual. Consiste en presentar al paciente tonos puros a diferentes frecuencias (desde 125 hasta 8000 Hz) e intensidades, con el fin de determinar el umbral mínimo de audición en cada frecuencia. Los resultados se representan en un audiograma, un gráfico que relaciona frecuencia (en hercios) e intensidad (en decibelios).
  • Audiometría verbal (logoaudiometría): evalúa la capacidad del paciente para comprender el lenguaje hablado. Se presentan listas de palabras a distintas intensidades y se mide el porcentaje de aciertos. Es fundamental para valorar la funcionalidad auditiva real en la vida cotidiana y para la adaptación de prótesis auditivas.
  • Audiometría supraliminar: estudia la percepción del sonido por encima del umbral auditivo. Es útil para detectar fenómenos como el reclutamiento, característico de las lesiones cocleares.
  • Audiometría de altas frecuencias: explora frecuencias superiores a 8000 Hz. Resulta especialmente útil en la detección precoz de ototoxicidad y presbiacusia.

¿Cuándo se realiza?

Tal y como resulta lógico pensar, la audiometría se realiza en el momento en el que una persona siente que no oye bien. La pérdida de audición puede presentarse de muchísimas formas diferentes: sonidos apagados, sonidos distorsionados… Así, en líneas generales, se recomienda la realización de la audiometría en los siguientes casos.

  • Recién nacidos: a día de hoy, en la gran mayoría de países desarrollados, se realiza una audiometría a los recién nacidos para descartar cualquier tipo de problema en la capacidad de percibir sonidos. Se trata de un tipo de audiometría un tanto especial ya que se basa en los potenciales evocados; es decir, en los reflejos que permiten saber si un bebé oye o no. Se trata de una prueba muy valiosa ya que permite la implantación a tiempo de una cóclea artificial, disminuyendo así el número de personas sordomudas de nacimiento.
  • Personas mayores de 65 años: aunque las personas mayores de 65 años no noten ningún síntoma propio de la sordera, la audiometría es una prueba médica muy recomendada a partir de esta edad. Lo más recomendable es repetirla cada tres o cinco años ya que la gran mayoría de casos de sordera se presentan en personas ancianas.
  • Enfermedades: esta prueba médica también resulta muy recomendable tras sufrir determinadas enfermedades de riesgo en personas de todas las edades, como por ejemplo la meningitis o la otitis. Son trastornos que tienen la sordera como una de las secuelas principales.
  • Exposición al ruido laboral: los trabajadores expuestos a niveles de ruido elevados deben someterse a audiometrías periódicas dentro de los programas de vigilancia de la salud, según la normativa de prevención de riesgos laborales.

Procedimiento

Procedimiento audiometria

Es interesante conocer el procedimiento de la audiometría, cómo se realiza esta prueba médica. Por lo general, su duración no va más allá de los 30 minutos, por lo que es muy rápida. No requiere de ingreso hospitalario; se realiza de forma ambulatoria en el hospital. Ni siquiera es necesario ir acompañado ya que se trata de una prueba no invasiva y, además, completamente indolora.

En relación a la comida, los pacientes pueden comer con completa normalidad; no es necesario acudir a la prueba en ayunas. Del mismo modo, no es necesario tomar ningún medicamento de manera previa.

Mujeres embarazadas y en periodo de lactancia pueden realizar una audiometría sin ningún tipo de problema.

Cómo se realiza la prueba

En primer lugar el paciente debe responder una serie de preguntas acerca de su estado de salud; si padece o no alguna enfermedad crónica y si está tomando algún medicamento que pueda causar sordera. Además, debe explicar cuáles son las situaciones en las que nota dificultad para escuchar sonidos.

A continuación el médico procede a observar el interior del conducto auditivo con un otoscopio; también evalúa el tímpano. Se trata de un estudio básico previo al inicio de la audiometría propiamente dicha.

Para dar comienzo a la prueba, el paciente debe colocarse un auricular en la oreja derecha y, a continuación, otro en la oreja izquierda. Los cascos sirven para evaluar la conducción aérea, esto es, la transmisión del sonido mediante el sistema auditivo.

A continuación se le colocan unos vibradores ubicados detrás de cada oreja, apoyados en el hueso mastoideo. De este modo, el profesional médico estudia la conducción ósea, determinando si el sistema nervioso funciona o no de forma adecuada a la hora de entender los sonidos. La comparación entre la vía aérea y la vía ósea es esencial para diferenciar entre hipoacusia conductiva y neurosensorial.

Con cada uno de los auriculares, se emiten diferentes tonos puros con intensidad y frecuencia variables. El paciente debe realizar una señal cada vez que oiga un pitido, para de este modo saber a qué volumen y frecuencia no es capaz de escuchar los sonidos de forma adecuada.

Después, el profesional médico prueba con la audiometría verbal: comprueba si el paciente comprende diferentes palabras, las cuales se emiten con una intensidad variable. Para comprobar que las ha entendido adecuadamente, debe repetirlas después de escucharlas. Es precisamente esta segunda parte de la prueba la más importante, ya que evalúa si existe alguna dificultad para comprender las palabras y frases.

El paciente permanece de pie o sentado durante la prueba. Tal y como hemos señalado, la audiometría es totalmente indolora. Se trata de un examen muy sencillo y, además, los resultados de la misma se obtienen al momento.

Interpretación del audiograma

El audiograma es el gráfico donde se registran los resultados de la audiometría tonal. En el eje horizontal se representan las frecuencias (en hercios, Hz) y en el eje vertical la intensidad (en decibelios, dB). Cada oído se representa con un símbolo diferente: un círculo rojo para el oído derecho y una cruz azul para el oído izquierdo.

Se considera audición normal cuando los umbrales se sitúan entre 0 y 20 dB en todas las frecuencias. Los patrones del audiograma ayudan al especialista a identificar el tipo y grado de hipoacusia:

  • Hipoacusia conductiva: los umbrales de vía ósea son normales, pero los de vía aérea están descendidos, apareciendo un espacio entre ambas curvas denominado gap aéreo-óseo. Suele deberse a patología del oído externo o medio (tapón de cerumen, otitis media, otoesclerosis).
  • Hipoacusia neurosensorial (o de percepción): tanto la vía aérea como la ósea están descendidas de forma similar, sin gap significativo. La lesión se localiza en el oído interno (cóclea) o en el nervio auditivo. La presbiacusia es el ejemplo más frecuente, con una caída característica en las frecuencias agudas.
  • Hipoacusia mixta: combina un componente conductivo y otro neurosensorial. Se observa un descenso de ambas vías con presencia de gap aéreo-óseo.

Resultados de la audiometría

Los resultados de la prueba se obtienen al momento, lo cual supone una gran ventaja para el propio paciente. En el informe se exponen datos que permiten determinar qué tipo de sordera sufre.

  • Datos de audiometría tonal: se trata de una tabla que vincula la intensidad de los sonidos con su frecuencia. Así, en la misma se exponen aquellos sonidos que el paciente ha escuchado de manera correcta; de este modo, se percibe si existe o no algún tipo de disminución en la percepción de determinados sonidos.
  • Datos de audiometría verbal: muestra el porcentaje de palabras que se han repetido de manera correcta tanto completa como parcialmente; también aquellas que el paciente no ha logrado entender. Esta información es clave para valorar la indicación de audífonos o implantes cocleares.

Estos datos tienen unos determinados límites estadísticos que permiten determinar si el problema de audición supone un problema que requiere tratamiento o no. No obstante, es el propio paciente, así como sus familiares y amigos, quienes deben considerar si la sordera supone algún tipo de inconveniente para su día a día.

Grados de pérdida auditiva

Según la clasificación del Bureau International d’Audiophonologie (BIAP), los grados de hipoacusia se establecen de la siguiente manera:

  • Hipoacusia leve: el umbral de audición se sitúa entre 21 y 40 decibelios. El paciente puede tener dificultad para oír conversaciones en ambientes ruidosos.
  • Hipoacusia moderada: la pérdida auditiva se sitúa entre 41 y 70 decibelios. Se dificulta la comprensión del habla sin amplificación.
  • Hipoacusia severa: el paciente sufre una pérdida auditiva entre 71 y 90 decibelios. Se hace necesario el uso de audífonos potentes o implantes.
  • Hipoacusia profunda: se considera como tal aquella que supera los 90 decibelios. El paciente depende en gran medida de la lectura labial, la lengua de signos o un implante coclear.

Complicaciones

Se trata de una prueba médica indolora y no invasiva, por lo que no se conoce ningún tipo de complicación en personas de todas las edades. Es un examen muy seguro.

El único problema puede darse cuando la prueba no se realiza de forma adecuada y, por tanto, los resultados no son los correctos.

Sordera

Sordera

Se conoce como sordera a la pérdida de la función anatómica y/o fisiológica del sistema auditivo, lo que impide oir los sonidos con normalidad. Partiendo de la base de que la audición es la principal vía de desarrollo tanto del lenguaje como del habla, cualquier tipo de trastorno en la percepción de los sonidos en los más pequeños puede perjudicar de forma notable su desarrollo lingüístico y comunicativo. La sordera puede ser congénita o desarrollarse con el paso del tiempo; se trata de una afección muy común en personas mayores de 65 años.

Clasificación

La sordera se puede clasificar en diferentes grupos en función de la localización de la lesión, así como de la pérdida auditiva.

En función de la localización de la lesión:

  • Hipoacusia conductiva (de conducción): se presentan alteraciones en la transmisión del sonido a través del oído externo y medio. Las causas más frecuentes incluyen otitis media, perforación timpánica, otoesclerosis y tapones de cerumen.
  • Hipoacusia neurosensorial (de percepción): la sordera se presenta debido a una lesión en el oído interno (cóclea) o en la vía nerviosa del conducto auditivo. Entre sus causas destacan la presbiacusia, el trauma acústico, la ototoxicidad y las infecciones del oído interno.
  • Hipoacusia mixta: la localización se da en el conjunto del oído: externo, medio e interno. Combina elementos de las dos anteriores.

Según el grado de pérdida auditiva:

  • Pérdidas leves: el umbral de audición se sitúa entre 21 y 40 decibelios.
  • Pérdidas moderadas: la pérdida auditiva se sitúa entre 41 y 70 decibelios.
  • Pérdidas severas: el paciente en cuestión sufre una pérdida auditiva entre 71 y 90 decibelios.
  • Pérdida profunda: se considera como tal aquella que supera los 90 decibelios.

Si quieres poner a prueba tu sistema auditivo, te dejamos un test de audiometría que puedes hacer a través de un vídeo en YouTube:

https://www.youtube.com/watch?v=EsrI2rLPu0c

Conclusión

Es importante que ante el más mínimo síntoma de que existe un problema en la audición, se acuda al médico correspondiente; en este caso, el otorrinolaringólogo. Este procederá a realizar una audiometría para conocer la dimensión del problema y, en caso de que lo considere oportuno, establecer el tratamiento más adecuado.

Referencias

  1. Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). Libro virtual de formación en ORL: Audiología. Disponible en: https://seorl.net/libro-virtual/
  2. American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery (AAO-HNS). Clinical Practice Guideline: Hearing Loss in Adults: Age 60 Years and Older. Otolaryngology–Head and Neck Surgery, 2024. Disponible en: https://www.entnet.org/quality-practice/quality-products/clinical-practice-guidelines/
  3. Bureau International d’Audiophonologie (BIAP). Recomendación BIAP 02/1 bis: Clasificación audiométrica de las deficiencias auditivas. Disponible en: https://www.biap.org/en/recommandations/65-ct-2-classification-audiometrique-des-deficiences-auditives/5-recommandation-biap-021-bis
  4. World Health Organization (WHO). World Report on Hearing. Geneva: WHO, 2021. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/world-report-on-hearing
  5. Gil-Carcedo LM, Marco J, Medina JE, Ortega P. Tratado de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello. Editorial Médica Panamericana, 2011.
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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