¿Qué es la lactosa y qué alimentos la contienen?
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es la lactosa y por qué es importante?
- 2.¿Qué es la lactasa?
- 3.Intolerancia a la lactosa
- Tipos de intolerancia a la lactosa
- Origen de la intolerancia a la lactosa
- Causas y factores de riesgo
- Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa
- Intolerancia a la lactosa y alergia a la leche
- 4.¿Qué alimentos son ricos en lactosa?
- 5.Otros alimentos que tienen lactosa
- 6.Leche sin lactosa
- 7.Referencias
Se denomina lactosa al azúcar que se encuentra presente en la leche de todos los mamíferos. Desde el punto de vista técnico, se trata de un disacárido compuesto por dos moléculas: glucosa y galactosa. Cuando la consumimos a través de los alimentos pasa al intestino, donde es absorbida por el torrente sanguíneo y aprovechada por el organismo para que las células funcionen correctamente.
¿Qué es la lactosa y por qué es importante?
La lactosa es el principal azúcar de origen natural, presente tanto en la leche como en los productos lácteos. Está formada por glucosa y galactosa. Ambos son azúcares simples que el cuerpo utiliza para obtener energía tanto física como mental. Es la enzima lactasa la responsable de descomponer la lactosa en glucosa y galactosa. Si bien es cierto que la glucosa se puede encontrar en diferentes alimentos, la galactosa únicamente está presente en la lactosa.
Hay una serie de razones por las que la lactosa resulta una sustancia esencial para el buen funcionamiento del organismo. Por un lado, es la principal fuente de energía durante el primer año de vida de los bebés. Provee cerca del 50% de la energía que requieren los más pequeños.
Además, es una molécula que atraviesa las membranas del cuerpo de forma muy sencilla, de modo que alcanza los órganos de manera rápida. Una vez la lactosa se rompe por la acción de la enzima lactasa y se fermenta en el colon, crecen las bifidobacterias, muy importantes para un crecimiento saludable de la flora intestinal.
Y, por último, la lactosa tiene un papel clave en la formación de sustancias importantes para el sistema inmune. Es por ello que tiene un papel vital en el desarrollo tanto de niños como de adultos.
¿Qué es la lactasa?
Se conoce como lactasa a una enzima producida en la mucosa intestinal. Muestra una gran vulnerabilidad ante las agresiones, de modo que el organismo puede dejar de producirla de forma temporal o permanente. Su principal función es la de descomponer el azúcar que se encuentra presente en la leche, dando así lugar a la galactosa y a la glucosa.
No obstante, la insuficiencia de esta enzima es la principal razón por la que una persona desarrolla intolerancia a la lactosa. Cuando el organismo no produce la cantidad suficiente de lactasa, la lactosa permanece en el intestino, de modo que acaba siendo fermentada por las bacterias intestinales.
Dicha fermentación da lugar a una serie de síntomas relacionados con la intolerancia a la lactosa: náuseas, hinchazón abdominal, diarrea, dolores abdominales, gases y vómitos.
La capacidad de seguir produciendo lactasa en la edad adulta se conoce como persistencia de la lactasa. Se trata de un rasgo genético regulado por variantes en el gen MCM6, situado en el cromosoma 2 junto al gen LCT, que codifica la lactasa. En las poblaciones con larga tradición de consumo de lácteos, como las del norte de Europa, estas variantes genéticas permiten que la expresión de la lactasa se mantenga activa durante toda la vida.
Intolerancia a la lactosa

Se estima que aproximadamente el 65-70% de la población mundial presenta algún grado de malabsorción de lactosa, aunque esta cifra varía enormemente según la región geográfica y la ascendencia genética: supera el 90% en algunas poblaciones del este de Asia, mientras que en el norte de Europa afecta a menos del 10% de la población. En España, la prevalencia se sitúa en torno al 30-50%.
Para que el organismo pueda absorber la lactosa es esencial que esta sea desdoblada. ¿Qué quiere decir esto? Que las moléculas de glucosa y galactosa se dividan, de modo que se absorban por separado. Para que se produzca este desdoblamiento debe intervenir una enzima denominada lactasa.
Las personas que sufren intolerancia a la lactosa no generan dicha enzima, o si lo hacen, no en la cantidad suficiente para desdoblar la lactosa.
Cuando el intestino delgado no es capaz de absorber la lactosa, pasa al intestino grueso. Una vez allí, las bacterias de la flora intestinal del colon tratan de fermentarla, dando lugar a una serie de síntomas: flatulencias, diarreas, hinchazón, e incluso espasmos y vómitos en los casos más graves.
Tipos de intolerancia a la lactosa
Desde el punto de vista clínico, se distinguen varios tipos de intolerancia a la lactosa:
- Primaria (hipolactasia de tipo adulto): es la forma más frecuente. Se produce por una disminución progresiva y genéticamente programada de la actividad de la lactasa a partir de la infancia. Es el resultado de la no persistencia de la lactasa, determinada por variantes en el gen MCM6.
- Secundaria (adquirida): aparece como consecuencia de una lesión en la mucosa del intestino delgado causada por enfermedades como la celiaquía, la enfermedad de Crohn, gastroenteritis aguda o tratamientos como la quimioterapia. Suele ser reversible una vez resuelta la causa subyacente.
- Congénita: es una forma extremadamente rara, de herencia autosómica recesiva, en la que existe una ausencia total de lactasa desde el nacimiento. Los recién nacidos afectados presentan diarrea grave desde las primeras tomas de leche materna o fórmula.
- Del desarrollo: se observa en neonatos prematuros nacidos antes de la semana 34 de gestación, ya que el intestino delgado no produce cantidades suficientes de lactasa hasta el final del tercer trimestre.
Origen de la intolerancia a la lactosa
Tal y como señalan estudios recientes, la intolerancia a la lactosa ya existía hace 5.000 años. Así, los habitantes del Neolítico, la Edad de Bronce y la Edad de Hierro adoptaron prácticas agrícolas, dando lugar a numerosos cambios genéticos.
Los científicos señalan que las personas somos mamíferos preparados para alimentarnos de leche materna durante nuestra infancia. Por lo tanto, lo más habitual es que este problema no se presente hasta cumplidos los cinco años de edad. La persistencia de la lactasa en la edad adulta es, de hecho, una adaptación evolutiva relativamente reciente, asociada a poblaciones con una larga historia de ganadería y consumo de productos lácteos.
Causas y factores de riesgo
La intolerancia a la lactosa es relativamente común en bebés prematuros. Aquellos bebés nacidos a término no suelen mostrar los primeros síntomas de este problema hasta que cumplen los tres años de edad. Por lo general, los primeros indicios comienzan a los cinco años de edad, cuando el organismo deja de producir lactasa.
Hay una serie de factores de riesgo que es importante destacar.
- Edad: la intolerancia a la lactosa se presenta por lo general durante la edad adulta.
- Ascendencia genética: este problema es más frecuente en personas de ascendencia del este asiático, africana, hispana y de Oriente Medio, debido a la menor prevalencia de variantes genéticas asociadas a la persistencia de la lactasa en estas poblaciones.
- Bebés prematuros: aquellos bebés nacidos antes de término también pueden tener niveles bajos de lactasa ya que el intestino delgado no produce células productoras de lactasa hasta finales del tercer trimestre.
- Enfermedades del intestino delgado: determinados trastornos, como la celiaquía o la enfermedad de Crohn, también pueden causar intolerancia a esta molécula (intolerancia secundaria).
- Tratamientos: determinados tratamientos oncológicos, como la radioterapia o la quimioterapia, aumentan el riesgo de sufrir este problema al dañar la mucosa intestinal.
Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa
El diagnóstico de la intolerancia a la lactosa puede realizarse mediante varias pruebas:
- Test de hidrógeno espirado: es la prueba de referencia (gold standard). Consiste en medir la concentración de hidrógeno en el aliento después de ingerir una cantidad estandarizada de lactosa (generalmente 20-25 g). Si la lactosa no se absorbe correctamente en el intestino delgado, las bacterias del colon la fermentan y producen hidrógeno, que pasa a la sangre y se expulsa por los pulmones. Un aumento superior a 20 ppm respecto al valor basal se considera positivo.
- Test genético: analiza las variantes del gen MCM6 asociadas a la persistencia o no persistencia de la lactasa. Permite distinguir la intolerancia primaria de la secundaria.
- Prueba de tolerancia a la lactosa en sangre: mide los niveles de glucosa en sangre tras la ingesta de lactosa. Si la glucemia no aumenta, indica malabsorción.
Es importante diferenciar entre malabsorción de lactosa (incapacidad de digerir la lactosa en el intestino delgado) e intolerancia a la lactosa (aparición de síntomas gastrointestinales tras la ingesta de lactosa en una persona con malabsorción). No todas las personas con malabsorción desarrollan síntomas clínicos.
Intolerancia a la lactosa y alergia a la leche
Hay quienes consideran que la intolerancia a la lactosa y la alergia a la leche significan lo mismo. Pero en realidad no es así. Cuando una persona sufre alergia a la leche, significa que las proteínas presentes en la leche de vaca, sobre todo la caseína, provocan una determinada respuesta en el sistema inmune. En la gran mayoría de casos dicha respuesta da lugar a diferentes síntomas cutáneos, como urticarias o enrojecimiento.
Aquellas personas que son alérgicas a la leche no pueden tomar ningún tipo de producto lácteo, aunque sea sin lactosa. Por lo tanto, deben optar por el consumo de leches vegetales, de soja o arroz, por ejemplo.
¿Qué alimentos son ricos en lactosa?

Los alimentos que contienen altas cantidades de lactosa se dividen en tres grandes categorías.
- Leche de mamífero: por un lado, todos aquellos que contienen leche de un animal mamífero, como la vaca, la cabra o la oveja.
- Derivados de la leche: los derivados de la leche, como el queso, nata, mantequilla, yogur o leche evaporada, también contienen esta sustancia. Cabe señalar que los quesos curados y fermentados contienen cantidades significativamente menores de lactosa que la leche, ya que gran parte se transforma durante el proceso de maduración.
- Alimentos elaborados con leche: y, por último, aquellos alimentos en cuya elaboración se utiliza la leche como ingrediente: cremas, postres, salsas, helados, etc.
Otros alimentos que tienen lactosa
Cuando hablamos de alimentos ricos en lactosa, automáticamente pensamos en productos lácteos. No obstante, hay otros muchos que tienen lactosa, aunque realmente no lo parezca.
- Preparados cárnicos: toda la carne envasada, como carne picada o hamburguesas, llevan lactosa como conservante.
- Embutidos: del mismo modo, los embutidos también contienen lactosa.
- Aperitivos: en cuanto a los aperitivos, sobre todo aquellas patatas de bolsa con sabores añadidos, a mostaza o jamón, por ejemplo, también contienen esta sustancia.
- Panes: respecto a los panes, aquellos que llevan lactosa en su composición son los envasados, como los preparados para hamburguesas o perritos calientes.
- Licores: aunque no muchas personas lo sepan, en algunas bebidas alcohólicas, como el ron, la ginebra o el whisky, se añade lactosa durante el proceso de destilado.
- Medicamentos: y, por último, los medicamentos tipo comprimidos, como antiinflamatorios, antidepresivos y antibióticos, contienen lactosa como excipiente para que conserven mejor sus propiedades.
Leche sin lactosa
Fue en el año 2006 cuando se comercializó la primera leche sin lactosa en España. Desde entonces, prácticamente todas las empresas fabricantes han sumado este tipo de leche a su cartera de productos.
A día de hoy, además de la leche, se pueden encontrar otros muchos productos lácteos sin lactosa en el mercado: batidos, yogures, flanes, mantequillas, natas, etc.
Son alimentos 100% seguros, con un cuidadoso proceso de elaboración. Añaden lactasa al producto de manera artificial para que desdoble la lactosa. De este modo, los productos lácteos no contienen lactosa, sino glucosa y galactosa por separado. Ambos son azúcares que el organismo, incluso de quienes presentan intolerancia a la lactosa, puede digerir sin ningún problema.
Es importante señalar que estos alimentos mantienen intactos todos los nutrientes del producto original. Además, al añadir la lactasa, resultan mucho más fáciles de digerir, no solo para los intolerantes a la lactosa, sino para todo el mundo.
Otra opción disponible son los suplementos de lactasa, que se toman antes de consumir productos lácteos y ayudan a digerir la lactosa. Su eficacia varía según la persona y la dosis utilizada.
Referencias
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on lactose thresholds in lactose intolerance and galactosaemia. EFSA Journal. 2010;8(9):1777. Disponible en: https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/1777
- Misselwitz B, Butter M, Verbeke K, Fox MR. Update on lactose malabsorption and intolerance: pathogenesis, diagnosis and clinical management. Gut. 2019;68(11):2080-2091. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31427404/
- Storhaug CL, Fosse SK, Fadnes LT. Country, regional, and global estimates for lactose malabsorption in adults: a systematic review and meta-analysis. Lancet Gastroenterol Hepatol. 2017;2(10):738-746.
- Deng Y, Misselwitz B, Dai N, Fox M. Lactose intolerance in adults: biological mechanism and dietary management. Nutrients. 2015;7(9):8020-8035. Disponible en: https://www.mdpi.com/2072-6643/7/9/5380
- Lactose Intolerance. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK532285/
- Enattah NS, Sahi T, Savilahti E, Terwilliger JD, Peltonen L, Järvelä I. Identification of a variant associated with adult-type hypolactasia. Nat Genet. 2002;30(2):233-237.
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA). Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to lactase enzyme and breaking down lactose. EFSA Journal. 2009;7(9):1236. Disponible en: https://www.efsa.europa.eu/en/efsajournal/pub/1236

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.