Vitaminas liposolubles
Tabla de contenidos
- 1.Vitaminas hidrosolubles y liposolubles: diferencias clave
- Vitaminas hidrosolubles
- 2.Lista de vitaminas liposolubles
- Vitamina A (retinol)
- Vitamina D (calciferol)
- Vitamina E (tocoferol)
- Vitamina K (filoquinona y menaquinona)
- 3.Absorción de las vitaminas liposolubles
- 4.Riesgos del exceso de vitaminas liposolubles
- 5.Cuándo consultar al médico
- Conclusión
- 6.Referencias
Las vitaminas son sustancias orgánicas esenciales para el buen funcionamiento del organismo, tanto a nivel físico como mental. Se clasifican en dos grandes grupos según su solubilidad: hidrosolubles (que se disuelven en agua) y liposolubles (que se disuelven en grasa).
Las hidrosolubles están presentes en alimentos ricos en proteínas y carbohidratos: cereales, legumbres, frutas, verduras, huevos, pescados, etc. Las liposolubles se encuentran en alimentos con un contenido graso significativo: lácteos, huevos, aceites, hígado y pescados grasos, entre otros.
Comprender las diferencias entre ambos grupos es fundamental para mantener una alimentación equilibrada y prevenir tanto las deficiencias como los excesos vitamínicos.
Vitaminas hidrosolubles y liposolubles: diferencias clave

Las vitaminas se clasifican en función de su capacidad para disolverse en agua o en grasa. Esta propiedad determina cómo se absorben, se transportan, se almacenan y se eliminan del organismo.
| Característica | Hidrosolubles | Liposolubles |
|---|---|---|
| Se disuelven en | Agua | Grasa |
| Almacenamiento | Mínimo, se eliminan por la orina | Se acumulan en tejido graso e hígado |
| Necesidad de ingesta | Diaria | No necesariamente diaria |
| Riesgo de toxicidad | Bajo | Mayor (especialmente A y D) |
| Absorción | Directa en el intestino | Requiere bilis y grasas dietéticas |
| Ejemplos | Vitamina C, complejo B | Vitaminas A, D, E y K |
Vitaminas hidrosolubles
Las vitaminas hidrosolubles, tal y como su nombre indica, son aquellas que se disuelven en agua y se desplazan de forma libre por el organismo. Las cantidades en exceso son eliminadas por los riñones a través de la orina, por lo que no se almacenan en cantidades significativas y su ingesta debe ser regular y frecuente.
En comparación con las liposolubles, las hidrosolubles tienen muchas menos probabilidades de alcanzar niveles tóxicos, aunque no es imposible (por ejemplo, el exceso de vitamina B6 puede causar neuropatía periférica).
Las vitaminas hidrosolubles son las siguientes:
- Vitamina C (ácido ascórbico): su principal función es fortalecer el sistema inmunitario y actuar como potente antioxidante. Esencial para la síntesis de colágeno y la absorción de hierro.
- B1 (tiamina): tiene un papel fundamental en el funcionamiento del sistema nervioso y en el metabolismo energético de los carbohidratos. También participa en el crecimiento y mantenimiento de la piel y los tejidos.
- B2 (riboflavina): interviene en la respiración celular y en reacciones de oxidación-reducción. Contribuye al cuidado de la vista y la piel.
- B3 (niacina): participa en la circulación sanguínea, el metabolismo energético y el sistema nervioso. Importante para la salud de la piel y el aparato digestivo.
- B5 (ácido pantoténico): esencial para la síntesis de la coenzima A, la formación de insulina y el metabolismo de grasas. Contribuye a reducir el colesterol LDL.
- B6 (piridoxina): interviene en la formación de glóbulos rojos, la síntesis de neurotransmisores y el metabolismo de aminoácidos. Regula los niveles de sodio y potasio.
- B7/B8 (biotina): tiene un papel activo en el metabolismo de grasas, carbohidratos y aminoácidos. Esencial para la salud del cabello, la piel y las uñas.
- B9 (ácido fólico): encargada de la formación de glóbulos rojos y la síntesis de ADN. Fundamental durante el embarazo para prevenir defectos del tubo neural.
- B12 (cobalamina): esencial para la síntesis de hemoglobina, la formación de glóbulos rojos y el funcionamiento del sistema nervioso. Se encuentra casi exclusivamente en alimentos de origen animal.
Lista de vitaminas liposolubles

La principal característica de las vitaminas liposolubles es que se disuelven en grasa, por lo que necesitan la presencia de bilis y grasas dietéticas para ser absorbidas correctamente en el intestino delgado. Una vez absorbidas, se almacenan en el tejido adiposo y en el hígado, donde las reservas pueden mantenerse durante semanas o incluso meses.
Esta capacidad de almacenamiento implica que su consumo no necesita ser tan frecuente como el de las hidrosolubles. Sin embargo, también conlleva un riesgo importante: un consumo excesivo puede provocar su acumulación hasta alcanzar niveles tóxicos (hipervitaminosis). El organismo muestra especial sensibilidad a la ingesta excesiva de vitaminas A y D.
Los depósitos que más rápido se agotan son los de la vitamina K, razón por la que su deficiencia puede manifestarse antes que la de las demás vitaminas liposolubles.
Vitamina A (retinol)
La vitamina A cumple un amplio abanico de funciones fundamentales para el organismo:
- Visión: es esencial para la salud ocular. Forma parte de la rodopsina, un pigmento de la retina necesario para la visión en condiciones de poca luz (visión nocturna).
- Crecimiento celular: participa en la diferenciación y crecimiento de las células, tejidos, huesos y dientes.
- Sistema inmunitario: refuerza las barreras naturales del organismo (piel y mucosas) frente a las infecciones.
- Reproducción: resulta esencial durante el embarazo para el desarrollo normal del embrión.
- Piel y mucosas: mantiene la integridad y la hidratación de la piel, las mucosas y los epitelios.
Formas de vitamina A
La vitamina A se presenta en dos formas principales en la dieta:
- Retinol (preformada): se encuentra en alimentos de origen animal como hígado, lácteos, yema de huevo y pescados grasos. Es la forma directamente utilizable por el organismo.
- Carotenoides provitamínicos (betacaroteno): presentes en frutas y verduras de colores intensos (zanahoria, calabaza, batata, espinacas, mangos). El organismo los convierte en retinol según sus necesidades.
Fuentes alimentarias
La vitamina A se puede encontrar en alimentos de origen animal (hígado, lácteos, huevos, pescados azules) y de origen vegetal (zanahoria, col, lechuga, espinacas, albaricoque, calabaza, batata, mango).
Déficit de vitamina A
El déficit de vitamina A es un problema de salud pública en países en desarrollo. Sus consecuencias incluyen:
- Ceguera nocturna (nictalopía): dificultad para ver en condiciones de poca luz.
- Xeroftalmía: sequedad ocular que puede progresar a úlceras corneales y ceguera irreversible.
- Sequedad de piel (xerodermia) y mayor susceptibilidad a infecciones.
- Retraso del crecimiento en niños.
- Debilitamiento del sistema inmunitario.
Toxicidad
La hipervitaminosis A puede producirse por el consumo excesivo de suplementos o de hígado de animales. Los síntomas incluyen náuseas, dolor de cabeza, visión borrosa, dolor articular e incluso daño hepático. Durante el embarazo, el exceso de vitamina A preformada puede causar malformaciones congénitas.
Vitamina D (calciferol)
La vitamina D es un nutriente único porque, además de obtenerse a través de la dieta, el organismo puede sintetizarla cuando la piel se expone a la radiación ultravioleta B (UVB) del sol. De hecho, la exposición solar puede aportar más del 50 % de la vitamina D disponible en el organismo.
Funciones principales
- Metabolismo óseo: su función más importante es facilitar la absorción intestinal de calcio y fósforo, minerales esenciales para la formación y el mantenimiento de huesos y dientes.
- Crecimiento celular: participa en la proliferación y diferenciación celular, especialmente en el sistema nervioso.
- Sistema inmunitario: modula la respuesta inmunitaria tanto innata como adaptativa.
- Coagulación sanguínea: colabora en el proceso de coagulación.
- Función muscular: niveles adecuados de vitamina D se asocian con mejor fuerza y función muscular, reduciendo el riesgo de caídas en personas mayores.
Formas de vitamina D
- D2 (ergocalciferol): de origen vegetal, presente en setas y hongos expuestos a la luz ultravioleta.
- D3 (colecalciferol): de origen animal, producida en la piel por la acción del sol y presente en pescados grasos, hígado de bacalao y yema de huevo. Es la forma más eficaz para elevar los niveles séricos.
Fuentes alimentarias
Las fuentes más ricas de vitamina D son: pescados grasos (salmón, sardina, caballa, atún), aceite de hígado de bacalao, lácteos fortificados, yema de huevo, ostras, cereales fortificados y setas expuestas al sol.
Déficit de vitamina D
La deficiencia de vitamina D es muy prevalente a nivel mundial y puede causar:
- Raquitismo en niños: deformaciones óseas y debilidad muscular.
- Osteomalacia en adultos: reblandecimiento de los huesos con dolor óseo y muscular.
- Osteoporosis: pérdida de densidad ósea con mayor riesgo de fracturas.
- Mayor susceptibilidad a infecciones.
- Se ha asociado con mayor riesgo de enfermedades autoinmunes, depresión y ciertos tipos de cáncer, aunque estas asociaciones requieren más investigación.
Los factores de riesgo incluyen: escasa exposición solar, piel oscura, obesidad, edad avanzada, uso de protección solar extrema y enfermedades que afectan la absorción de grasas.
Vitamina E (tocoferol)

La vitamina E es conocida como la vitamina de la fertilidad, ya que los primeros estudios mostraron que las ratas deficientes en este nutriente desarrollaban problemas reproductivos. Su forma más activa en el organismo es el alfa-tocoferol.
Una particularidad de esta vitamina es que el organismo absorbe solo aproximadamente el 30 % del total ingerido a nivel intestinal.
Funciones principales
- Potente antioxidante: protege las membranas celulares del daño oxidativo causado por los radicales libres. Es el antioxidante liposoluble más importante del organismo.
- Formación de glóbulos rojos y prevención de la hemólisis (destrucción de eritrocitos).
- Prevención de la coagulación excesiva: evita la formación de coágulos en el torrente sanguíneo.
- Protección cutánea: previene el envejecimiento prematuro de la piel y favorece la cicatrización.
- Función inmunitaria: fortalece el sistema inmune, especialmente en personas mayores.
- Protección neurológica: previene la degeneración muscular y neurológica en la vejez.
Fuentes alimentarias
Los alimentos más ricos en vitamina E son predominantemente de origen vegetal: aceite de germen de trigo, aceite de girasol, almendras, avellanas, cacahuetes, espinacas, aguacate, espárragos y kiwi.
Déficit de vitamina E
La deficiencia de vitamina E es poco frecuente en personas sanas con una alimentación variada. Cuando ocurre, suele deberse a enfermedades que afectan la absorción de grasas. Sus consecuencias incluyen:
- Neuropatía periférica: alteraciones neurológicas con debilidad muscular y pérdida de reflejos.
- Ataxia: dificultad para coordinar los movimientos.
- Retinopatía y alteraciones visuales.
- Debilitamiento del sistema inmunitario.
- Anemia hemolítica en recién nacidos prematuros.
Vitamina K (filoquinona y menaquinona)
La vitamina K es conocida como la vitamina de la coagulación, lo que refleja su función más importante. A diferencia de otras vitaminas liposolubles, la toxicidad por vitamina K1 y K2 de origen alimentario es extremadamente rara.
Fuentes alimentarias
Las fuentes de vitamina K incluyen alimentos tanto de origen vegetal como animal: verduras de hoja verde (espinacas, col rizada, acelgas, brócoli), hígado, salmón, frutos secos, aceite de soja, mantequilla, patatas, queso y alimentos fermentados como el natto.
Déficit de vitamina K
La carencia de vitamina K es poco común en adultos sanos, pero se da con mayor frecuencia en:
- Bebés recién nacidos, cuyo intestino no ha sido colonizado por bacterias productoras de vitamina K2. Por ello, se administra vitamina K al nacer como medida preventiva.
- Personas en tratamiento prolongado con antibióticos, que alteran la flora intestinal.
- Personas con malabsorción de grasas.
El síntoma más característico es la tendencia al sangrado fácil y prolongado.
Absorción de las vitaminas liposolubles
Para que las vitaminas liposolubles se absorban correctamente en el intestino, es necesario:
- Presencia de grasas en la dieta: las vitaminas liposolubles necesitan un medio graso para disolverse y ser absorbidas. Consumir verduras ricas en vitamina K con un chorrito de aceite de oliva mejora significativamente su absorción.
- Secreción de bilis: la bilis producida por el hígado y almacenada en la vesícula biliar emulsiona las grasas, facilitando la absorción de las vitaminas liposolubles.
- Función pancreática adecuada: las enzimas pancreáticas (lipasas) son necesarias para digerir las grasas y liberar las vitaminas.
Las personas con enfermedades que afectan a cualquiera de estos procesos (enfermedad celíaca, pancreatitis crónica, colestasis, cirugía bariátrica) pueden presentar deficiencia de vitaminas liposolubles y requerir suplementación.
Riesgos del exceso de vitaminas liposolubles
A diferencia de las hidrosolubles, las vitaminas liposolubles se acumulan en el organismo y pueden alcanzar niveles tóxicos si se consumen en exceso, especialmente a través de suplementos. Los riesgos varían según la vitamina:
- Vitamina A: teratogenicidad (malformaciones fetales), daño hepático, cefalea, náuseas.
- Vitamina D: hipercalcemia (calcio elevado en sangre), calcificación de tejidos blandos, daño renal.
- Vitamina E: riesgo de hemorragias (interfiere con la coagulación a dosis muy altas).
- Vitamina K: toxicidad extremadamente rara con las formas naturales (K1 y K2).
Por esta razón, la suplementación con vitaminas liposolubles debe realizarse siempre bajo supervisión médica.
Cuándo consultar al médico
Es recomendable acudir al profesional sanitario si:
- Se sospecha una deficiencia de alguna vitamina liposoluble (síntomas visuales, óseos, hemorrágicos o neurológicos).
- Se padece una enfermedad que afecta la absorción de grasas.
- Se desea iniciar suplementación con vitaminas liposolubles.
- Se está embarazada o planificando un embarazo (especial cuidado con la vitamina A).
- Se toman medicamentos que puedan interactuar con estas vitaminas (anticoagulantes, antiepilépticos, orlistat).
Conclusión
Las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) son nutrientes esenciales que se encuentran en alimentos con contenido graso. Se absorben en el intestino con la ayuda de la bilis, se almacenan en el hígado y el tejido adiposo, y no necesitan consumirse a diario como las hidrosolubles.
Su importancia para la salud es indiscutible, pero también lo es la precaución con la suplementación. No se deben tomar suplementos de vitaminas liposolubles sin supervisión médica, ya que es más fácil alcanzar niveles tóxicos que con las vitaminas hidrosolubles.
Una dieta variada y equilibrada, que incluya verduras de hoja verde, frutas, lácteos, huevos, pescados grasos y aceites vegetales, suele proporcionar cantidades adecuadas de todas las vitaminas liposolubles.
Referencias
- MedlinePlus. Vitaminas. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/vitamins.html
- National Institutes of Health. Office of Dietary Supplements. Fact Sheets on Vitamins A, D, E, and K. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/
- EFSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies. Dietary Reference Values for vitamins. EFSA Journal. 2017.
- Combs GF Jr, McClung JP. The Vitamins: Fundamental Aspects in Nutrition and Health. 5th ed. Academic Press; 2017.

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.