Urografía: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

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Urografía: qué es, para qué sirve y cómo se realiza
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La urografía es un examen diagnóstico que utiliza material de contraste para la evaluación de diferentes trastornos y condiciones que afectan al sistema urinario: piedras alojadas en los riñones o en la vejiga, presencia de sangre en la orina, malformaciones congénitas, entre otras.

Gracias a la urografía se puede analizar tanto la morfología como la función del aparato urinario. Esta prueba proporciona una imagen detallada de los riñones y las vías urinarias y, además, ofrece información muy precisa sobre la capacidad de depuración de los riñones.

¿Qué es la urografía?

La urografía es una prueba diagnóstica basada en los rayos X para el estudio del aparato urinario en su conjunto: riñones, uréteres, vejiga y uretra. En líneas generales, el examen consiste en la inyección de un medio de contraste por vía intravenosa, el cual se difunde por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo y se filtra por los riñones para pasar a la orina. De este modo, mediante los rayos X se pueden observar las vías urinarias “dibujadas” en la imagen radiológica.

Existen principalmente dos modalidades de urografía:

  • Urografía intravenosa (UIV) convencional: emplea rayos X simples combinados con contraste yodado intravenoso. Ha sido la técnica clásica durante décadas.
  • Urografía por tomografía computarizada (uro-TC o urotomografía): utiliza un escáner de TC en lugar de radiografías simples, combinado con contraste intravenoso. Ofrece imágenes tridimensionales de mayor resolución y ha desplazado en gran medida a la UIV convencional en la práctica clínica actual.

Contraindicaciones

La urografía está contraindicada en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. En el caso del embarazo, la exposición a los rayos X, así como el contraste radiológico, pueden dañar al feto. En relación a la lactancia, no se trata de una contraindicación absoluta, aunque se recomienda suspender la lactancia durante 24-48 horas tras la prueba y desechar la leche de ese periodo.

Tampoco está indicada en:

  • Pacientes con enfermedad renal grave (insuficiencia renal avanzada), ya que el contraste yodado puede empeorar la función renal.
  • Personas con alergia conocida al yodo o a contrastes yodados (aunque existen protocolos de premedicación con corticoides y antihistamínicos para casos en que la prueba sea imprescindible).
  • Pacientes con enfermedad cardíaca grave descompensada.
  • Personas que toman metformina (antidiabético oral), ya que debe suspenderse 48 horas antes y después de la prueba por riesgo de acidosis láctica.
  • Pacientes con mieloma múltiple o deshidratación grave.

Historia y evolución

El origen de la urografía se sitúa en Alemania a principios de los años 20 del siglo XX, gracias a los importantes avances en los contrastes radiológicos yodados. El primer procedimiento exitoso con contraste intravenoso se atribuye a Moses Swick en 1929. Durante sus primeras décadas, la urografía fue una prueba ampliamente utilizada para el diagnóstico de prácticamente cualquier trastorno relacionado con el aparato urinario.

A día de hoy la urografía intravenosa convencional ha sido desplazada en gran medida por la uro-TC y la ecografía, que ofrecen información más detallada con mayor rapidez. No obstante, la UIV convencional continúa siendo útil en determinados contextos, especialmente cuando no se dispone de TC o en la evaluación de patología ureteral y vesical específica.

La resonancia magnética urográfica (uro-RM) es otra alternativa que no utiliza radiación ionizante ni contraste yodado (emplea gadolinio), siendo especialmente útil en embarazadas, niños y pacientes alérgicos al yodo.

¿Por qué se hace la urografía?

¿Por qué se hace la urografía?

En relación a los motivos que llevan al médico especialista a solicitar una urografía, se pueden agrupar en dos grandes categorías. Por un lado, razones puramente diagnósticas para confirmar un determinado trastorno del aparato urinario. Y, por otro lado, la planificación de una intervención, ya que la urografía permite observar las vías urinarias con gran precisión. A continuación señalamos algunas de las condiciones más frecuentes por las que se realiza esta prueba médica.

Cólico renal

El cólico renal se da cuando las sales disueltas en la orina forman piedras (cálculos) que obstruyen las vías urinarias y, por tanto, el paso de la orina. Se caracteriza por producir un intenso dolor a quien lo padece, localizado generalmente en la parte inferior de la espalda y en el costado, que puede irradiar hacia la ingle.

En un alto porcentaje de casos, el dolor se acompaña de otros síntomas como molestias al orinar, náuseas y vómitos, sangre en la orina (hematuria) o incluso fiebre en los casos más graves. La urografía permite identificar la localización, el tamaño y la naturaleza de los cálculos, así como valorar si existe obstrucción significativa del flujo urinario.

Hematuria (sangre en la orina)

La presencia de sangre en la orina es una condición que se da con relativa frecuencia en la población adulta. Aunque en muchas ocasiones su origen no se encuentra en una enfermedad grave, es fundamental determinar la causa.

Mediante el contraste yodado se puede observar en qué zona de las vías urinarias se está produciendo el sangrado. Esto permite diagnosticar la causa (cálculos, tumores, infecciones, malformaciones) y establecer el tratamiento adecuado.

Malformación de las vías urinarias

La urografía permite visualizar de forma integral y detallada las vías urinarias, pudiendo observar su forma y tamaño de manera precisa. Así, esta prueba puede detectar malformaciones congénitas como:

  • Duplicidad ureteral o renal: presencia de dos uréteres o dos pelvis renales.
  • Riñón en herradura: fusión de ambos riñones en su polo inferior.
  • Ectopia renal: riñón situado fuera de su posición habitual.
  • Megauréter: dilatación anormal del uréter.
  • Ureterocele: dilatación quística del extremo distal del uréter.

Estenosis ureteral

La estenosis ureteral es el estrechamiento de los uréteres, lo cual puede originar el alojamiento de cálculos renales en un determinado punto de las vías urinarias o impedir el paso de la orina, causando hidronefrosis (dilatación del riñón). Por lo general, puede ser un trastorno congénito, aunque en ocasiones también puede estar provocado por alguna infección, cirugía previa o radioterapia.

Tumores

Mediante la urografía se pueden detectar tumores tanto malignos como benignos en el aparato urinario. La prueba permite identificar defectos de repleción (zonas donde el contraste no se distribuye normalmente), irregularidades en la pared de las vías urinarias y obstrucciones tumorales. Los tumores de células transicionales del uréter y la pelvis renal son especialmente bien detectados por esta técnica.

Infecciones urinarias de repetición

En pacientes con infecciones urinarias recurrentes, la urografía puede identificar anomalías anatómicas o funcionales que predispongan a la infección, como reflujo vesicoureteral, cálculos o divertículos vesicales.

Planificar una intervención

La urografía es de gran utilidad en la planificación de intervenciones quirúrgicas, ya que permite conocer con detalle la forma, el tamaño y la anatomía individual del aparato urinario de cada paciente, información esencial para el cirujano.

¿Cómo se hace una urografía?

La urografía es una prueba diagnóstica que se realiza de forma ambulatoria, por lo que no es necesario el ingreso hospitalario. No obstante, después de la prueba el paciente debe quedarse algunas horas en observación.

De manera previa a la realización de la prueba es importante comunicar al médico todos los medicamentos que se toman, ya que algunos pueden interferir con los resultados o estar contraindicados junto al contraste yodado. En determinados casos el médico recomienda la administración de laxantes la noche anterior para que el colon esté limpio durante la urografía, de modo que los riñones se puedan observar sin interferencias de gas o heces.

Se aconseja permanecer en ayunas entre seis y ocho horas antes de la realización de la prueba y mantener una buena hidratación en los días previos.

Preparación

Preparación de la urografía

De manera previa a la realización de la urografía, se realizan una serie de pruebas básicas:

  • Analítica sanguínea: incluyendo función renal (creatinina y urea) para confirmar que los riñones pueden tolerar el contraste. También se evalúan los niveles de glucosa y la función tiroidea.
  • Electrocardiograma: prueba diagnóstica que se utiliza para evaluar el ritmo y la función cardíaca. Se trata de un examen indoloro en el que la actividad eléctrica se recoge mediante electrodos adheridos a la piel del tórax, brazos y piernas.
  • Cuestionario de alergias: se indagará sobre posibles reacciones previas a contrastes radiológicos, al yodo o a fármacos.

Procedimiento

Una vez que el paciente acude al servicio de radiología debe cambiarse de ropa y ponerse una bata hospitalaria, retirando objetos metálicos (joyas, cinturón, etc.) que pudieran interferir con las imágenes.

A continuación, el médico o el personal de enfermería procede a medir la tensión arterial y canalizar una vía venosa en el brazo. Antes de inyectar el contraste, se realiza una radiografía simple de abdomen (placa de inicio) para valorar la situación basal.

Después se procede a la inyección del contraste yodado por vía intravenosa. En el momento de la inyección es normal sentir una gran sensación de calor que recorre el cuerpo, así como sofocos y un sabor metálico en la boca. Se trata de una reacción frecuente que no dura más de unos segundos y que no reviste gravedad.

A partir de ese momento se realizan radiografías a intervalos predeterminados:

  • A los 1-3 minutos: fase nefrográfica, que muestra los riñones captando el contraste.
  • A los 5-10 minutos: fase excretora precoz, que permite visualizar la pelvis renal y el inicio de los uréteres.
  • A los 15-20 minutos: fase excretora completa, que muestra los uréteres en toda su longitud.
  • A los 30-45 minutos (si es necesario): placa vesical con la vejiga llena de contraste.
  • Placa postmiccional: tras orinar, para evaluar el vaciamiento vesical.

Durante la realización de las radiografías el paciente debe permanecer completamente inmóvil; de lo contrario, las imágenes saldrán borrosas y será necesario repetir la prueba.

Una vez finalizada la urografía, el paciente debe permanecer en observación un mínimo de 30-60 minutos. Durante ese periodo de tiempo debe beber abundante líquido para facilitar la eliminación del contraste y así prevenir el riesgo de nefrotoxicidad.

Antes del alta definitiva, el paciente debe orinar para que el médico compruebe si el aspecto y color de la orina son normales.

Complicaciones de la urografía

Complicaciones de la urografía

La urografía, al igual que cualquier otra prueba médica, tiene una serie de complicaciones potenciales que conviene conocer. Merece la pena destacar que son poco frecuentes.

Reacciones al contraste yodado

  • Reacciones leves (las más frecuentes): sensación de calor, náuseas, vómitos leves, dolor de cabeza, urticaria leve. Suelen resolverse espontáneamente o con tratamiento sintomático.
  • Reacciones moderadas: urticaria extensa, broncoespasmo leve, hipotensión moderada. Requieren tratamiento médico.
  • Reacciones graves (muy raras, menos del 0,1 %): anafilaxia, edema de glotis, shock cardiovascular, parada cardiorrespiratoria. Requieren tratamiento de emergencia inmediato.

Nefrotoxicidad por contraste

El contraste yodado puede provocar una nefropatía inducida por contraste (deterioro de la función renal), especialmente en pacientes con factores de riesgo como insuficiencia renal previa, diabetes, deshidratación o uso concomitante de fármacos nefrotóxicos. El riesgo se minimiza con una hidratación adecuada antes y después de la prueba.

Alteraciones tiroideas

El contraste yodado contiene yodo libre que puede ser captado por la glándula tiroides. Esto puede provocar un hipertiroidismo inducido por yodo (efecto Jod-Basedow) en personas predispuestas, o bien interferir con estudios tiroideos posteriores durante varias semanas.

Extravasación del contraste

En raras ocasiones, el contraste puede salir de la vena al tejido subcutáneo circundante, causando dolor local, hinchazón y, excepcionalmente, necrosis tisular. Se trata aplicando frío local y elevación del brazo.

Resultados

Una vez realizada la urografía, los resultados son interpretados por un radiólogo especialista. El informe se obtiene habitualmente en unos días.

Los resultados de esta prueba diagnóstica se analizan en varias fases:

  1. Radiografía simple previa: se evalúan la silueta renal, posibles calcificaciones y la presencia de gas intestinal.
  2. Fase nefrográfica: estudio del parénquima renal, su tamaño, forma y simetría en la captación del contraste.
  3. Fase excretora: análisis detallado de la pelvis renal, los cálices y los uréteres. Se valora la simetría de la excreción, la presencia de defectos de repleción, dilataciones u obstrucciones.
  4. Fase vesical: evaluación de la vejiga llena, su morfología, capacidad y presencia de posibles lesiones intravesicales.
  5. Placa postmiccional: valoración del vaciamiento vesical y detección de residuo posmiccional anormal.

Hallazgos normales

En una urografía normal se observan ambos riñones de tamaño y forma adecuados (entre 10 y 12 cm de longitud), con captación simétrica del contraste, uréteres de calibre normal sin dilataciones ni defectos de repleción, y una vejiga de contornos regulares que se vacía completamente tras la micción.

Alternativas a la urografía

En la actualidad existen otras pruebas diagnósticas que complementan o sustituyen a la urografía convencional:

  • Ecografía renal y de vías urinarias: no invasiva, sin radiación, disponible en la mayoría de los centros. Es la primera prueba de elección en muchas situaciones.
  • Uro-TC (urografía por TC): se ha convertido en el estándar de referencia para la evaluación integral del aparato urinario.
  • Uro-RM: especialmente útil en pacientes en los que el contraste yodado está contraindicado.
  • Cistoscopia: exploración directa del interior de la vejiga mediante un endoscopio, indicada cuando se sospecha patología vesical.
  • Gammagrafía renal: evalúa la función renal de forma individual para cada riñón.

Conclusión

La urografía es una prueba diagnóstica que ha desempeñado un papel fundamental en la urología durante casi un siglo. Aunque la urografía intravenosa convencional ha sido sustituida en gran medida por la uro-TC, sigue siendo una herramienta valiosa en determinados contextos clínicos. Permite estudiar de manera detallada y precisa la totalidad del aparato urinario, tanto desde el punto de vista anatómico como funcional, contribuyendo al diagnóstico de enfermedades y a la planificación de intervenciones quirúrgicas.

Referencias

  1. MedlinePlus. Pielograma intravenoso. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus.
  2. European Association of Urology (EAU). Guidelines on Urological Imaging. 2024.
  3. Silverman SG, et al. What is the current role of CT urography and MR urography in the evaluation of the urinary tract? Radiology. 2009;250(2):309-323.
  4. Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM). Protocolos de exploración en radiología urológica.
  5. American College of Radiology. ACR Appropriateness Criteria: Hematuria. 2024.
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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