Trastorno delirante

Toda la información sobre el trastorno delirante, una enfermedad psicótica: qué tipos existen, cuáles son sus síntomas, cómo es el tratamiento...

El trastorno delirante es una enfermedad caracterizada por la presencia de creencias delirantes, las cuales no guardan relación alguna con la realidad. No obstante, las personas que sufren este trastorno están plenamente convencidas de ellas, lo cual da lugar en ocasiones a situaciones y comportamientos de riesgo.

Hay quienes confunden el trastorno delirante y la paranoia. Pues bien, en el caso del delirio, la idea en la que cree la persona que lo sufre está muy arraigada en su interior, de modo que cree firmemente en ella sin ningún tipo de duda. No obstante, en el caso de la paranoia, la idea no ha alcanzado ese punto de creencia.

¿Qué es el trastorno delirante?

Se conoce como trastorno delirante a una enfermedad psicótica que, tal y como su propio nombre indica, se caracteriza por la presencia de una o varias ideas delirantes. Para que se considere un trastorno como tal, los expertos señalan que dichas ideas delirantes deben darse durante un periodo mínimo de un mes y, además, no producirse a causa del consumo de determinadas sustancias.

Así, quienes padecen trastorno delirante creen firmemente cosas que en realidad no son ciertas. En algunos casos las ideas delirantes pueden ser inofensivas, como por ejemplo que es un excelente actor y que ha sido galardonado con un Oscar. No obstante, en otros casos, quienes sufren esta enfermedad pueden obsesionarse con el hecho de que están siendo perseguidos por personas que desean hacerles daño.

¿Cómo es una persona que sufre delirios?

Hay una serie de características que definen a las personas que sufren esta enfermedad mental.

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En primer lugar es importante destacar que son personas que mantienen una determinada idea o creencia de forma muy persistente. Lo hacen hasta tal punto que puede influir de forma negativa en su vida cotidiana, e incluso dar lugar a situaciones y comportamientos de riesgo.

Generalmente, las relaciones laborales y sociales de quienes sufren este trastorno no se ven afectadas, siempre y cuando las ideas delirantes no estén relacionadas con alguno de estos ámbitos. No obstante, a medida que la enfermedad avanza y las personas están cada vez más convencidas de sus ideas, su estado de ánimo es cada vez más irritable y muestran una hostilidad creciente hacia su entorno.

En muy pocos casos hablan abiertamente sobre su delirio. Son personas muy reservadas en público.

Causas

A lo largo de la historia se han realizado numerosos estudios acerca de cuáles son las causas concretas del trastorno delirante. Se trata de una enfermedad mental poco frecuente y cuyas causas a día de hoy no están del todo claras.

Algunos expertos manejan que las ideas delirantes surgen como respuesta a una situación de estrés extremo a una historia traumática. La genética también tiene su protagonismo ya que aquellas personas con antecedentes de esquizofrenia u otros trastornos psicóticos tienen mayores probabilidades de sufrir este trastorno.

Síntomas del trastorno delirante

Síntomas del trastorno delirante

En un alto porcentaje de casos este trastorno se inicia al comienzo de la edad adulta. Por lo general, se da en aquellas personas que sufren un trastorno de la personalidad con anterioridad.

Uno de los primeros síntomas que se presentan es la desconfianza hacia los demás, y muy especialmente hacia sus seres más queridos, como familiares y amigos. Quienes padecen este trastorno sienten una gran suspicacia hacia las motivaciones y los comportamientos de los más.

También es habitual que quienes sufren el trastorno delirante interpreten significados amenazantes en situaciones totalmente inofensivas. En estos casos se pueden dar actitudes violentas.

En muchos casos el comportamiento no resulta anormal de una forma obvia. Y es que en muchos casos las personas con trastorno delirante muestran una correcta funcionalidad en el ámbito social y laboral. No obstante, cuando sus delirios interfieren en alguno de estos ámbitos pueden surgir problemas. Por ejemplo, si una persona sufre un trastorno de tipo celoso, puede darse un riesgo real de agresión física.

Tipos de trastorno delirante

Los distintos tipos de trastorno delirante se clasifican en función de cuál sea el contenido de la idea.

  • Persecutoria: es la que se repite con mayor frecuencia. Quienes sufren lo que se conoce como idea persecutoria tienen el firme convencimiento de que son víctimas de un complot por parte de un poder superior, quien se encarga de espiarlos y perseguirlos. Una situación que puede dar lugar a comportamientos de riesgo, tanto consigo mismos como con los demás.
  • Grandiosa: en este caso, las personas que sufren el trastorno delirante creen que son importantes por cualquier motivo. Por lo general, se consideran a sí mismas personas exitosas, con un gran poder económico y que resultan de gran importancia para el resto del mundo.
  • Celosa: el trastorno delirante se puede presentar en forma de celos en aquellas personas que tienen pareja. En este caso están convencidas de que su pareja les es infiel.
  • Erotomaníaca: una de las ideas delirantes que resulta menos común, pero que se da en algunos casos. Quienes lo sufren creen que otra persona está enamorada de ellos, de forma que comienzan a establecer contacto con ella, e incluso a enviarle regalos o cartas para demostrar su amor.
  • Somática: las ideas somáticas son aquellas que afectan a los sentidos. Uno de los pensamientos que se repite con mayor frecuencia entre quienes padecen esta enfermedad es que una determinada zona de su cuerpo desprende un olor desgradable.

Diagnóstico

Tal y como hemos señalado, el comportaiento de las personas con trastorno delirante no tiene por qué necesariamente interferir en su vida cotidiana. En aquellos casos en los que las ideas delirantes guardan algún vínculo con algún ambito de su rutina diaria, las personas de su entorno pueden detectar que algo extraño está ocurriendo.

Pues bien, en ese caso lo más recomendable resultar acudir al médico para que realice un diagnóstico adecuado y establezca el tratamiento más oportuno para el mismo.

En primer lugar descarta todas las situaciones que puedan provocar delirios, como por ejemplo el abuso de sustancias. A partir de ahí, establece el historial médico del paciente basándose en sus síntomas. Además, debe valorar otros aspectos como el nivel de peligrosidad o el riesgo que existe de que la persona actúe basándose en sus ideas delirantes.

En función de cuál sea el resultado, el médico puede recomendar la consulta con un psiquiatra especializado en este tipo de trastornos.

Tratamiento del trastorno delirante

Tratamiento del trastorno delirante

El tratamiento en aquellas personas que sufren de esta enfermedad mental resulta complicado ya que ellas están plenamente convencidas de que sus ideas son reales y, por lo tanto, se niegan a aceptar ningún tipo de ayuda.

Por lo tanto, en primer lugar se debe etablecer una buena relación entre el médico y el paciente. De este modo resulta muchísimo más sencillo comenzar con el tratamiento propiamente dicho.

El principal objetivo del tratamiento es desviar la atención del paciente, de modo que sea capaz de dejar de lado sus ideas delirantes y construir otras más ajustadas a la realidad. No obstante, es un objetivo complicado de conseguir y que en un gran número de casos sólo se logra en el medio y largo plazo.

En ocasiones los fármacos antipsicóticos resultan eficaces para aliviar los síntomas propios de este trastorno.

En cuanto a la hospitalización del paciente, únicamente se recomienda en aquellos casos en los que se considera que supone un peligro tanto para sí mismo como para el resto.

Pronóstico

Con el tratamiento adecuado, la gran mayoría de personas con trastorno delirante mejoran en el medio y largo plazo. En muchos casos la terapia debe continuar durante el resto de la vida para evitar que vuelvan a caer en sus ideas delirantes.

Complicaciones del trastorno delirante

Si este tipo de trastorno no se trata del modo adecuado, pueden surgir una serie de complicaciones, algunas de ellas de carácter grave.

Una de las que se repite con mayor frecuencia es la depresión. Se desarrolla como consecuencia de las dificultades que surgen a raíz de las ideas delirantes.

Además, el hecho de actuar en función de los delirios puede llevar a comportamientos y actuaciones violentas, dando así lugar a problemas legales.

Por supuesto, el aislamiento social es otra consecuencia propia del trastorno delirante. Quienes sufren esta enfermedad se aíslan cada vez más de su entorno, dando así lugar a situaciones de riesgo.

¿Cómo actuar ante una persona con trastorno delirante?

Cuando una persona sufre una determinada enfermedad mental, en este caso trastorno delirante, en muchos casos sus familiares y amigos desconocen cómo tratar con ella. A continuación señalamos una serie de pautas a valorar.

  • No tratar de convencer a la persona de lo contrario: quien sufre de este trastorno cree firmemente en sus ideas, por lo que tratar de convencerle de que está equivocado es una actitud errónea. Y es que de este modo la persona puede sentirse atacada, de modo que optará por alejarse y reforzar su creencia.
  • No seguir el juego: en ningún caso hay que darle a entender que su idea está equivocada, pero tampoco seguirle el juego. Alimentar dicha creencia sólo le sirve para que crea más firmemente que tiene justificación.
  • Identificar el delirio: tal y como hemos señalado, existen distintos tipos de delirio, por lo que resulta recomendable saber identificar de cuál de ellos se trata.
  • Conseguir ayuda: por supuesto, es esencial tratar de conseguir ayuda profesional. Una buena forma de convencerlo es explicarlo que el médico le ayudará con la situación de agustia que está viviendo.

Conclusión

El trastorno delirante es una enfermedad mental caracterizada por la aparición de falsas ideas, conocidas como delirios, las cuales son muy persistentes. Por lo general, duran mucho tiempo, e incluso en ocasiones la persona puede vivir con ellas durante el resto de su vida.


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