Tránsito intestinal lento: cómo saber si lo padezco
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el tránsito intestinal lento?
- 2.Posibles síntomas de un desequilibrio intestinal
- Escala de Bristol: una herramienta útil
- 3.¿Qué causa este desequilibrio?
- Causas ocasionales
- Causas crónicas o persistentes
- Factores psicológicos
- 4.Consecuencias de un tránsito intestinal lento no tratado
- 5.¿Cómo mantener un buen tránsito intestinal?
- Alimentos que favorecen el tránsito intestinal
- Ejercicio físico y tránsito intestinal
- 6.Diagnóstico del tránsito intestinal lento
- 7.Tratamiento médico
- 8.Roha-max, un complemento alimenticio
- 9.Cuándo acudir al médico
- 10.Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas veces al día es normal evacuar?
- ¿Los probióticos ayudan a mejorar el tránsito intestinal?
- ¿El tránsito intestinal lento puede afectar la absorción de nutrientes?
- ¿Es normal tener tránsito lento durante el embarazo?
- 11.Referencias
Un tránsito intestinal lento es más común hoy en día de lo que parece. Y aunque muchos lo asocian a una dieta poco equilibrada, son muchas las razones por las que se puede presentar. En realidad, en su mayoría, todo se encuentra relacionado con el estilo de vida que solemos llevar.
Al existir muchas causas que pueden generarlo, es necesario que un profesional lo evalúe para dar con las medidas adecuadas a seguir. Sin embargo, conociendo más acerca de este desequilibrio, puedes adquirir algunos hábitos que favorezcan su prevención.
¿Qué es el tránsito intestinal lento?
Hay que tener en cuenta que el proceso de digestión varía de una persona a otra. E igualmente sucede con el tránsito intestinal. En algunos casos, puede ocurrir que se ralentice, provocando evacuaciones no tan regulares. Si esto sucede, estamos ante un posible caso de desequilibrio intestinal.

Cuando se produce este cambio en el tracto intestinal, suele generar molestias constantes y algo de preocupación. Por lo general, será necesario realizar un mayor esfuerzo de lo normal para lograr evacuar. Esto no se debe considerar como una situación normal.
El tránsito intestinal es el proceso mediante el cual los alimentos, una vez digeridos en el estómago y el intestino delgado, avanzan a lo largo del intestino grueso hasta ser eliminados. Este movimiento se produce gracias a contracciones musculares rítmicas denominadas movimientos peristálticos. En condiciones normales, el tiempo de tránsito total desde la ingesta hasta la evacuación oscila entre 12 y 72 horas, dependiendo de factores individuales como la dieta, la hidratación y la actividad física.
Cuando el tránsito se enlentece, las heces permanecen más tiempo en el colon, lo que provoca una mayor absorción de agua y, en consecuencia, deposiciones más duras y difíciles de expulsar. Se estima que el estreñimiento crónico afecta aproximadamente al 15-20 % de la población adulta en los países occidentales, siendo más frecuente en mujeres y en personas mayores de 65 años.
Ante cualquier indicio de este tipo de molestias, lo más recomendable es buscar la causa y tratar de resolverlo lo antes posible, acudiendo al médico para que nos valore.
Posibles síntomas de un desequilibrio intestinal
En algunos casos un tránsito intestinal lento no es sinónimo de estreñimiento. Por lo que es necesario estar alerta a ciertos detalles que nos permitan identificarlo. Entre los principales síntomas pueden encontrarse:
- Hinchazón abdominal.
- Heces duras o secas.
- Dificultad al momento de evacuar.
- Menos de tres evacuaciones a la semana.
- Sensación de evacuación incompleta.
- Pocas heces al momento de evacuar.
- Dolor o molestias abdominales que mejoran tras la evacuación.
- Flatulencia excesiva.
- Sensación de pesadez en la zona abdominal.
- Pérdida de apetito.
- Náuseas leves.
No siempre se cumplen todos estos síntomas. Sin embargo, en el caso de que se presenten dos o más, lo mejor es acudir a un profesional.
Escala de Bristol: una herramienta útil
Para valorar la consistencia de las heces y orientar el diagnóstico, los profesionales de la salud utilizan la escala de Bristol, que clasifica las deposiciones en siete tipos:
- Tipo 1: fragmentos duros y separados, similares a bolitas (indican estreñimiento severo).
- Tipo 2: heces con forma de salchicha pero grumosas (indican estreñimiento).
- Tipo 3: forma de salchicha con grietas en la superficie (consideradas normales).
- Tipo 4: forma de salchicha o serpiente, lisa y blanda (consideradas ideales).
- Tipo 5: trozos blandos con bordes definidos (tendencia a la diarrea).
- Tipo 6: fragmentos pastosos con bordes irregulares (diarrea leve).
- Tipo 7: acuosas, sin forma sólida (diarrea).
Cuando las heces se encuentran de forma habitual entre los tipos 1 y 2, es probable que exista un tránsito intestinal lento.
¿Qué causa este desequilibrio?
Un tránsito intestinal lento puede ser producto de muchas situaciones. Y dependiendo del tipo que se presente, se determinan las causas del mismo:
Causas ocasionales
- Poco consumo de agua, con lo cual se endurecen las heces.
- Muy poco consumo de alimentos ricos en fibra.
- Estilo de vida sedentario y falta de ejercicio físico, afectando el funcionamiento del intestino.
- Constante estrés.
- Cambios en la rutina diaria, como viajes o modificaciones en los horarios de comidas.
- Retener las ganas de ir al baño de forma repetida.
Causas crónicas o persistentes
- Enfermedades metabólicas: el hipotiroidismo, la diabetes mellitus y la hipercalcemia pueden ralentizar los movimientos peristálticos.
- Enfermedades neurológicas: la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple o las lesiones medulares pueden afectar la inervación del intestino.
- Medicamentos: ciertos fármacos como los opioides, los antidepresivos tricíclicos, los antiácidos con aluminio, los suplementos de hierro y algunos antihipertensivos pueden provocar estreñimiento como efecto secundario.
- Obstrucciones mecánicas: tumores, adherencias postquirúrgicas o estenosis intestinales pueden dificultar el paso de las heces.
- Trastornos del suelo pélvico: la disinergia del suelo pélvico impide la correcta relajación de los músculos necesarios para evacuar.
- Embarazo: los cambios hormonales y la presión del útero sobre el intestino favorecen el enlentecimiento del tránsito.
- Envejecimiento: con la edad, la motilidad intestinal tiende a disminuir de forma natural.
Factores psicológicos
La relación entre el sistema nervioso y el intestino, conocida como eje intestino-cerebro, influye considerablemente en el tránsito intestinal. La ansiedad, la depresión y el estrés crónico pueden alterar la motilidad intestinal y contribuir al estreñimiento. Por ello, abordar la salud mental es una parte importante del tratamiento integral del tránsito intestinal lento.
Consecuencias de un tránsito intestinal lento no tratado
Aunque muchas personas conviven con el estreñimiento sin darle demasiada importancia, un tránsito intestinal lento persistente puede provocar complicaciones si no se aborda adecuadamente:
- Hemorroides: el esfuerzo excesivo y frecuente durante la evacuación puede provocar la dilatación de las venas del canal anal.
- Fisuras anales: las heces duras y de gran tamaño pueden causar pequeños desgarros en la mucosa del ano, provocando dolor y sangrado.
- Fecaloma: se trata de una masa de heces endurecidas que queda retenida en el recto y que puede requerir intervención médica para su extracción.
- Prolapso rectal: en casos graves, el esfuerzo repetido puede provocar que parte del recto se desplace hacia el exterior del ano.
- Diverticulosis: la presión intraluminal elevada asociada al estreñimiento crónico puede favorecer la formación de divertículos en las paredes del colon.
- Alteración de la microbiota intestinal: la retención prolongada de las heces puede modificar la composición de la flora bacteriana, lo que a su vez puede influir en la absorción de nutrientes y en la respuesta inmunitaria.
¿Cómo mantener un buen tránsito intestinal?
Si bien el cuidado integral de nuestro organismo es necesario, es muy importante que mantengamos cierta prioridad a nuestro sistema digestivo. A través de este obtenemos todos los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de todos los órganos.
Existen algunas pautas a seguir que pueden asegurar un correcto tránsito intestinal, previniendo que se produzca un desequilibrio:
- Mantén una dieta balanceada y con variedad de alimentos, siendo importante la inclusión de aquellos ricos en fibra. Dale prioridad al consumo de fruta.
- Consume entre 1,5 a 2 litros de agua al día para lograr una adecuada hidratación. Con esto lograrás que el intestino funcione de manera correcta.
- Intenta masticar lo más pausado posible y come sin apuros. Favorece la sensación de saciedad.
- Establece una rutina de ejercicios de al menos 30 minutos al día.
- Evacua cuando sientas la necesidad, no aguantes las ganas de ir al baño.
Alimentos que favorecen el tránsito intestinal
La fibra dietética es el nutriente clave para mantener un tránsito intestinal saludable. Se recomienda una ingesta diaria de 25 a 30 gramos de fibra. Los alimentos más beneficiosos incluyen:
- Frutas: ciruelas (frescas y secas), kiwis, manzanas con piel, peras, higos y naranjas.
- Verduras y hortalizas: espinacas, alcachofas, judías verdes, brócoli, calabacín y puerros.
- Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias y guisantes aportan una cantidad significativa de fibra.
- Cereales integrales: pan integral, avena, arroz integral, centeno y salvado de trigo.
- Semillas: las semillas de lino y las de chía, al mezclarse con agua, forman un gel que facilita el tránsito.
- Frutos secos: almendras, nueces y pistachos son fuentes de fibra complementarias.
Es importante incrementar el consumo de fibra de forma progresiva para evitar molestias como gases o distensión abdominal. Además, el aumento de fibra debe acompañarse siempre de una hidratación adecuada.
Ejercicio físico y tránsito intestinal
La actividad física estimula los movimientos peristálticos del intestino, favoreciendo un tránsito más regular. Los ejercicios más recomendados son:
- Caminar: al menos 30 minutos diarios a paso ligero.
- Yoga: ciertas posturas trabajan la zona abdominal y estimulan la motilidad intestinal.
- Natación: es un ejercicio completo que activa la musculatura abdominal.
- Ejercicios abdominales suaves: fortalecen la pared abdominal y facilitan la evacuación.
Se aconseja practicar actividad física regularmente, preferiblemente por las mañanas o después de las comidas, ya que el movimiento ayuda a activar el reflejo gastrocólico.
Diagnóstico del tránsito intestinal lento
Si las medidas dietéticas y de estilo de vida no son suficientes para resolver el problema, el médico puede solicitar distintas pruebas para evaluar la causa del enlentecimiento:
- Historia clínica y exploración física: incluye la valoración de la frecuencia de las deposiciones, la consistencia de las heces, los hábitos alimentarios y el uso de medicamentos.
- Análisis de sangre: para descartar causas metabólicas como el hipotiroidismo o alteraciones electrolíticas.
- Estudio del tiempo de tránsito colónico: el paciente ingiere cápsulas con marcadores radiopacos y se realizan radiografías abdominales a los pocos días para valorar la velocidad del tránsito.
- Manometría anorrectal: evalúa la función de los músculos del esfínter anal y del recto, descartando trastornos del suelo pélvico.
- Colonoscopia: se puede indicar para descartar obstrucciones mecánicas como tumores o estenosis, especialmente en personas mayores de 50 años o con signos de alarma.
- Defecografía: estudia la mecánica de la evacuación mediante técnicas de imagen.
Tratamiento médico
Cuando las medidas higiénico-dietéticas no resultan suficientes, el médico puede recurrir a opciones farmacológicas:
- Laxantes osmóticos: como el polietilenglicol (macrogol) o la lactulosa, que aumentan la cantidad de agua en el intestino y ablandan las heces. Son los más recomendados como primera línea de tratamiento.
- Laxantes estimulantes: como el bisacodilo o los senósidos, que estimulan las contracciones del colon. Deben usarse de forma puntual y no prolongada para evitar la habituación.
- Laxantes formadores de masa: como el psyllium (ispágula), que aumentan el volumen de las heces y facilitan el tránsito. Requieren una hidratación adecuada.
- Probióticos: ciertas cepas como Bifidobacterium lactis o Lactobacillus rhamnosus han mostrado beneficios en algunos estudios para mejorar la frecuencia de las deposiciones.
- Prucaloprida: es un fármaco procinético autorizado para el estreñimiento crónico que no responde a otros laxantes. Actúa estimulando la motilidad del colon.
- Biofeedback: en los casos de disinergia del suelo pélvico, esta técnica de reeducación muscular ha demostrado ser eficaz para mejorar la coordinación durante la evacuación.
Roha-max, un complemento alimenticio
Si de complementos alimenticios hablamos, Roha-max figura entre las mejores opciones. Uno de sus mayores puntos a favor es el hecho de que se trata de un producto 100% de origen natural. Siendo uno de sus principales ingredientes las hojas de sen, las cuales se ha comprobado que ayudan a favorecer el tránsito intestinal.

Se trata de un producto de fácil consumo, pudiendo ser añadido a una taza de café, tomarlo con un vaso de agua o zumo, en forma de infusión o hasta masticándolo. Y puedes escoger entre distintas presentaciones:
- Roha-max de 60 grs o 130 grs: se trata de un producto con ingredientes de origen natural que aprovecha los beneficios de las hojas de sen, hibisco, regaliz y menta. El sen favorece el funcionamiento del tránsito intestinal.
- Roha-max comprimidos (con ingredientes activos de origen natural): si prefieres una mayor comodidad a la hora de ingerirlo.
Se recomienda tomarlo antes de dormir. Aunque hablamos de un suplemento alimenticio, siempre es necesario acudir a un profesional para una orientación más adecuada para su consumo, no siendo posible su uso en casos de embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y personas bajo estricto control médico, si no hay una recomendación médica expresa.
Cuándo acudir al médico
Es importante consultar con un profesional de la salud si se presentan los siguientes signos de alarma:
- Estreñimiento que persiste durante más de tres semanas a pesar de adoptar medidas dietéticas y de estilo de vida.
- Presencia de sangre en las heces.
- Pérdida de peso involuntaria.
- Dolor abdominal intenso o progresivo.
- Alternancia entre estreñimiento y diarrea.
- Estreñimiento de aparición reciente en personas mayores de 50 años.
- Fiebre asociada al estreñimiento.
- Antecedentes familiares de cáncer colorrectal.
Estos síntomas pueden indicar una causa subyacente que requiere evaluación y tratamiento específico.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas veces al día es normal evacuar?
No existe una cifra única que se considere normal para todas las personas. En general, se considera dentro del rango normal evacuar entre tres veces al día y tres veces a la semana. Lo más importante es la regularidad y la consistencia de las heces, más que la frecuencia exacta.
¿Los probióticos ayudan a mejorar el tránsito intestinal?
Los probióticos pueden ser un complemento útil en algunos casos. Estudios clínicos han mostrado que determinadas cepas bacterianas pueden mejorar la frecuencia y la consistencia de las deposiciones. Sin embargo, su eficacia varía según la persona y la cepa utilizada, por lo que es recomendable consultar con un profesional antes de iniciar su consumo.
¿El tránsito intestinal lento puede afectar la absorción de nutrientes?
Sí, aunque de forma indirecta. Un tránsito enlentecido puede alterar la composición de la microbiota intestinal y provocar cambios en la absorción de ciertos nutrientes. Además, la distensión abdominal y la pérdida de apetito asociadas al estreñimiento pueden reducir la ingesta de alimentos.
¿Es normal tener tránsito lento durante el embarazo?
Sí, es muy frecuente. Los cambios hormonales, especialmente el aumento de progesterona, relajan la musculatura del intestino y reducen la motilidad. Además, la presión del útero sobre el colon contribuye al enlentecimiento. Las medidas dietéticas y la actividad física suave suelen ser suficientes para aliviarlo.
Referencias
- Mearin, F. et al. (2016). Guía de práctica clínica del síndrome del intestino irritable con estreñimiento y estreñimiento funcional en adultos. Revista Española de Enfermedades Digestivas, 108(6), 332-363.
- MedlinePlus. Estreñimiento. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/constipation.html
- Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD). Estreñimiento. Disponible en: https://www.saludigestivo.es/enfermedades-digestivas-y-sintomas/estrenimiento/
- Bharucha, A. E. et al. (2013). American Gastroenterological Association technical review on constipation. Gastroenterology, 144(1), 218-238.

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.