Mastoiditis

MastoiditisEl término mastoiditis se refiere a la asociación de una mastoiditis aguda destructiva con un absceso subperióstico que suele estar situado sobre la superficie lateral de la mastoides o, más raramente, en el cuello a partir de las celdas mediales de la punta mastoidea y que típicamente aparece dos semanas después del inicio de una otitis media aguda, aunque es cierto que una infección persistente en la mastoides y la presencia de tejido de granulación en la misma pueden generar lesiones muy osteolíticas sin que necesariamente se extiendan al espacio subperióstico.

Por otro lado, más del 50% de los abscesos subperiósticos se deben a extensiones de infecciones de tejidos blandos y diseminación vascular y no por defectos en la cortical mastoidea.

Causas de la mastoiditis

El germen más frecuente que lo produce es el neumococo, aunque también se aislan estreptococos del grupo A, Staphylococcus epidermidis, Haemophilus influenzae y anaerobios.

En toda otitis existe una reacción inflamatoria de las celdillas mastoideas, que cura con la otitis. Cuando la evolución de una otitis aguda supurada, se retiene pus en el antro mastoideo por cierre de la perforación timpánica, drenaje insuficiente o porque el ático se bloquea, se provoca la desaparición de la normal comunicación entre el antro y la capa, pudiendo originar una mastoiditis.

Síntomas de la mastoiditis

El paciente presenta fiebre elevada y mal estado general con edema y eritema local que, en el 86% de los casos, desplaza anteriormente el pabellón auricular, aparecen síntomas locales de otitis, secreción por oido y dolor espontáneo y a la presión sobre mastoides.

Casi el 50% de las mastoiditis agudas se asocian a un absceso subperióstico. La presencia de un absceso subperióstico lateral se debe sospechar ante la presencia de una zona de fluctuación retroauricular pero se puede extender hasta la raíz del zigoma.

Síntomas de la mastoiditis

Las exteriorizaciones de la mastoiditis son:

  • Externa, es la más común con localización retroauricular.
  • Anterior, la llamada fístula de Gellé, que drena en la pared posterior del CAE (conducto auditivo externo).
  • Cigomática.
  • Inferior: mastoiditis de Bezold entre los músculos esternocleidomastoideo y digástrico y mastoiditis de Mouret entre el digástrico y la yugular.
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¿Cómo se diagnostica?

Tras la sospecha del cuadro por la clínica y la exploración, se pueden realizar distintas pruebas complementarias:

  1. Otoscopia, es típico la caida de la pared posterosuperior del conducto auditivo, hacia adelante, con un tímpano abombado que drena insuficientemente.
  2. Radiografía en proyección de Schuller, Chaussé III y transorbitaria de Guillén. Se ve la veladura difusa de todas las celdillas mastoideas, y en casos más avanzados la rotura de sus paredes. Un dato típico de Schuller es la gran dilatación de la vena emisaria mastoidea.
  3. TAC, es la prueba diagnóstica obligada, ya que es capaz de identificar lesiones osteolíticas muy incipientes en la mastoides pero no es fiable detectando la presencia de complicaciones intracraneales.

Tratamiento de la mastoiditis

El tratamiento se basa en la realización de una incisión quirúrgica de la membrana timpánica con inserción de drenaje transtimpánico y toma de cultivo, y en la administración por vía sistémica de antibióticos parenterales de amplio espectro durante dos o tres semanas.

En casos de mala evolución está indicada la resección de la cortical de la mastoides simple.

La evolución se debe seguir mediante TAC de control para descartar el acantonamiento silente de material purulento en la mastoides.

¿Cómo puedo evitarla?

La mastoiditis es la complicación más frecuente de la otitis media aguda y se produce siempre después de ésta.

La detección por la clínica y la exploración de la OMA (otitis media aguda) caracterizada por fiebre, malestar general , mayor gravedad cuanto menor edad, dolor pulsátil de oído afecto, menor audición y dolor por presión en la punta de la mastoides sin signo de trago excepto en lactantes y en una segunda fase con perforación timpánica espontánea seguida por supuración no fétida y cese del dolor de oído permite realizar el tratamiento con antibióticos sistémicos evitando la aparición de complicaciones como la mastoiditis.

Se debe sospechar una mastoiditis si una otitis media aguda no responde al tratamiento en una semana, si existe edema retroarticular o si aparece el dolor local, aunque sea leve, dos o tres semanas tras el inicio de una otitis.

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