Eccema
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El eccema es una enfermedad inflamatoria de la piel caracterizada por el enrojecimiento de la dermis, que adquiere un aspecto rugoso y, en ocasiones, se acompaña de pequeñas vesículas. En los países desarrollados, se estima que el eccema atópico afecta a cerca del 20 % de los niños en algún momento de la infancia, y en muchos casos aparece antes de los cinco años de edad [1]. En cuanto al eccema de contacto, afecta aproximadamente al 20-27 % de la población europea y se da sobre todo en personas adultas como reacción a sustancias como perfumes, conservantes, tintes capilares o níquel [2].
¿Qué es el eccema?
El eccema es el término con el que se designa un grupo de afecciones cutáneas que cursan con inflamación, enrojecimiento y descamación de la piel. Aunque en la gran mayoría de los casos no se trata de un trastorno grave, produce un picor intenso y una sensación de escozor que pueden afectar de forma significativa a la calidad de vida del paciente [3].
Tipos

Se pueden diferenciar dos grandes tipos de eccema, cada uno con sus propias características y síntomas.
- Atópico (dermatitis atópica): se manifiesta con lesiones descamativas y eritematosas (de color rojizo) en la piel. Estas lesiones tienden a concentrarse en las flexuras de las extremidades, como los pliegues de los codos, las muñecas o la parte posterior de las rodillas. Se asocia con frecuencia a otros procesos alérgicos, como el asma o la rinitis alérgica, en lo que se conoce como la marcha atópica [4]. También puede desencadenarse o agravarse por una sequedad cutánea extrema.
- De contacto: se caracteriza por la aparición de placas descamativas en la superficie de la piel. Tal como su nombre indica, se debe a la irritación de la piel por el contacto con sustancias irritantes o alérgenos. Puede ser de tipo irritativo o de tipo alérgico [2].
El eccema atópico es con diferencia el más frecuente. Puede aparecer por primera vez en la infancia, sobre todo en zonas como el rostro y el área del pañal. En muchos de estos casos, el trastorno mejora o desaparece a medida que el niño crece, especialmente tras la pubertad, aunque puede persistir una tendencia a la sequedad cutánea. No es muy habitual que este tipo de eccema debute en personas adultas.
Por su parte, el eccema de contacto aparece en aquellos pacientes que presentan sensibilidad o alergia a una determinada sustancia, por lo que cada vez que se produce contacto directo con ese alérgeno se desencadena la lesión cutánea.
Causas
Las causas exactas del eccema no se conocen con precisión, a pesar de los numerosos estudios realizados. Se considera que el factor genético desempeña un papel fundamental: existe una relación con alteraciones en el gen de la filagrina, una proteína clave para la función barrera de la piel [5]. Además, se produce una desregulación del sistema inmunitario que favorece la respuesta inflamatoria en la piel.
Entre los factores que pueden desencadenar o agravar los brotes se encuentran:
- Estrés emocional
- Cambios bruscos de temperatura
- Contacto con irritantes (detergentes, jabones, disolventes)
- Alérgenos ambientales (ácaros del polvo, polen, caspa animal)
- Infecciones cutáneas
- Sequedad extrema de la piel
Síntomas del eccema

El eccema es una enfermedad cutánea relativamente sencilla de diagnosticar, ya que produce un conjunto de síntomas característicos. Por lo general, los pacientes presentan placas de color rojo intenso y descamativas en diferentes zonas del cuerpo, que provocan una sensación de picor y escozor importante.
En aquellos casos en los que la lesión cursa con inflamación más intensa, alrededor de la placa descamativa se pueden observar pequeñas vesículas con contenido seroso en su interior.
Es muy importante evitar el rascado para no empeorar la afección, ya que el rascado altera todavía más la barrera cutánea y aumenta el riesgo de infección secundaria [3].
Diagnóstico y tratamiento
Ante la más mínima sospecha de eccema en cualquier zona del cuerpo, resulta importante acudir al médico. En primer lugar, el profesional realizará una historia clínica detallada, valorando los síntomas que presenta el paciente, su estado de salud general y sus antecedentes personales y familiares.
Si se sospecha un eccema de contacto, se procede a realizar pruebas epicutáneas (pruebas del parche) para determinar cuál ha sido el alérgeno responsable de la lesión cutánea [2].
Una vez confirmado el diagnóstico, el médico establecerá el tratamiento más adecuado para cada caso. El eccema atópico puede ser persistente, por lo que en determinados pacientes es necesario probar diferentes tratamientos durante un largo periodo de tiempo para controlar los brotes.
Opciones de tratamiento
- Emolientes e hidratantes: constituyen la base del tratamiento y deben aplicarse a diario para restaurar la barrera cutánea [6].
- Corticosteroides tópicos: ayudan a controlar la inflamación y la picazón, y contribuyen a reparar la piel. Deben administrarse bajo prescripción médica, ya que su uso prolongado puede provocar efectos secundarios como el adelgazamiento de la piel [6].
- Inhibidores de la calcineurina tópicos: como el tacrolimus o el pimecrolimus, se emplean como alternativa a los corticosteroides, especialmente en zonas sensibles como el rostro [6].
- Antibióticos tópicos u orales: si existe infección bacteriana secundaria en la piel, el médico puede recetar una crema o pomada antibiótica, o un tratamiento oral si la infección es extensa.
- Terapias biológicas: en casos graves que no responden a otros tratamientos, fármacos como el dupilumab pueden ser una opción eficaz [7].
¿Cómo prevenir el eccema?

Aunque no existe ningún método infalible para evitar esta lesión cutánea, hay una serie de medidas preventivas que pueden resultar de gran ayuda.
- Para prevenir el eccema de contacto, es fundamental evitar el contacto con cualquier sustancia que pueda irritar la piel.
- A la hora de elegir las prendas de vestir, tanto para niños como para adultos, conviene optar por tejidos de algodón o materiales naturales.
- Cuando se realice cualquier actividad que implique un contacto prolongado con sustancias potencialmente irritantes, el uso de guantes protectores es prácticamente obligatorio.
- Ante la más mínima irritación de la piel, conviene evitar actividades que puedan aumentar la sudoración excesiva.
Evitar la sequedad de la piel
Una de las principales causas que favorecen la aparición del eccema es la sequedad extrema de la piel. A continuación se recogen algunas medidas para prevenirla.
En primer lugar, resulta esencial elegir el jabón adecuado para la limpieza tanto del rostro como del cuerpo. Lo mejor es escoger uno de pH neutro, sin perfumes ni fragancias que puedan causar irritación. A la hora de la ducha, conviene optar por esponjas suaves y abundante agua tibia.
En segundo lugar, mantener la piel bien hidratada es clave. Un buen consejo es aplicar una leche o crema corporal después de la ducha; los productos deben ser adecuados para cada tipo de piel. Para favorecer la hidratación, también es importante beber suficiente agua a lo largo del día y consumir frutas y verduras con alto contenido hídrico.
Por último, conviene recordar que las altas temperaturas empeoran la sequedad cutánea. En la ducha, no es recomendable que la temperatura del agua supere los 33 °C. En cuanto a los espacios cerrados, la temperatura ambiental recomendada se sitúa entre los 20 y los 22 °C. Un buen truco es utilizar humidificadores para mantener una humedad relativa adecuada.
Complicaciones
El eccema puede dar lugar a diversas complicaciones si no se controla adecuadamente.
- Asma y rinitis alérgica: el eccema atópico forma parte de la llamada marcha atópica y es con frecuencia el primer paso antes de desarrollar asma o rinitis alérgica. Se estima que hasta el 50 % de los niños con dermatitis atópica desarrollan asma durante la infancia [4].
- Neurodermatitis (liquen simple crónico): trastorno que comienza con una picazón localizada. Por instinto, el paciente se rasca, lo que aumenta aún más el picor, creando un ciclo de picor-rascado que puede convertirse en un hábito. Este proceso puede provocar engrosamiento y cambio de coloración de la piel.
- Infecciones cutáneas: el rascado repetido puede dar lugar a llagas abiertas y grietas en la piel, lo que aumenta de forma notable el riesgo de infección por bacterias como Staphylococcus aureus o virus como el herpes simple [3].
- Trastornos del sueño: el eccema puede causar diversos problemas de sueño debido al ciclo de picazón-rascado, lo que perjudica significativamente la calidad de vida de los pacientes.
Remedios naturales complementarios
Además del tratamiento médico, existen algunos remedios naturales que pueden ayudar a aliviar los síntomas del eccema. Es importante destacar que estos remedios no sustituyen el tratamiento prescrito por el médico y que conviene consultar con un profesional sanitario antes de utilizarlos.
Baños de avena coloidal

La avena coloidal posee propiedades antiinflamatorias y emolientes reconocidas, por lo que puede ser un complemento útil para aliviar la inflamación y el picor del eccema [8]. Se puede añadir una taza de avena coloidal al agua tibia de la bañera y sumergirse durante 10-15 minutos. Al salir, se seca la piel con cuidado, sin frotar, y se aplica una crema hidratante.
Aceite de coco
El aceite de coco virgen es un emoliente natural que ayuda a evitar la deshidratación de la piel y puede reducir la colonización por Staphylococcus aureus [9]. Se aplica directamente sobre la zona afectada tras el baño, cuando la piel aún está ligeramente húmeda.
Manzanilla
La manzanilla (Matricaria chamomilla) posee propiedades antiinflamatorias y calmantes. Se pueden añadir cuatro cucharadas de flores de manzanilla seca al agua del baño y dejar actuar unos minutos antes de sumergirse durante 10-15 minutos. Algunas personas pueden ser alérgicas a la manzanilla, por lo que conviene realizar una prueba previa en una pequeña zona de piel.
Miel
La miel posee propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias que pueden contribuir a la cicatrización de la piel [10]. Se aplica una fina capa sobre la zona afectada y se deja actuar durante 20-30 minutos. Después, se enjuaga con abundante agua tibia.
Conclusión
El eccema es una lesión cutánea muy frecuente tanto en niños como en adultos. Se trata de un trastorno que, en muchos casos, puede controlarse prestando atención a una serie de medidas básicas: mantener la piel bien hidratada, utilizar guantes al manipular productos irritantes, evitar alérgenos conocidos y elegir productos de higiene adecuados.
Resulta esencial prestar atención al estado de la piel. Ante la más mínima sospecha de eccema, es recomendable acudir al dermatólogo para que establezca el diagnóstico y el tratamiento adecuados. Un abordaje temprano y constante permite controlar los brotes y mejorar la calidad de vida del paciente.
Referencias
- Nutten, S. (2015). Atopic dermatitis: global epidemiology and risk factors. Annals of Nutrition and Metabolism, 66(Suppl. 1), 8-16. https://doi.org/10.1159/000370220
- Thyssen, J. P., Linneberg, A., Menné, T., & Johansen, J. D. (2007). The epidemiology of contact allergy in the general population – prevalence and main findings. Contact Dermatitis, 57(5), 287-299. https://doi.org/10.1111/j.1600-0536.2007.01220.x
- Weidinger, S., & Novak, N. (2016). Atopic dermatitis. The Lancet, 387(10023), 1109-1122. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(15)00149-X
- Bantz, S. K., Zhu, Z., & Zheng, T. (2014). The atopic march: progression from atopic dermatitis to allergic rhinitis and asthma. Journal of Clinical & Cellular Immunology, 5(2), 202. https://doi.org/10.4172/2155-9899.1000202
- Palmer, C. N., Irvine, A. D., Terron-Kwiatkowski, A., et al. (2006). Common loss-of-function variants of the epidermal barrier protein filaggrin are a major predisposing factor for atopic dermatitis. Nature Genetics, 38(4), 441-446. https://doi.org/10.1038/ng1767
- Eichenfield, L. F., Tom, W. L., Berger, T. G., et al. (2014). Guidelines of care for the management of atopic dermatitis. Journal of the American Academy of Dermatology, 71(1), 116-132. https://doi.org/10.1016/j.jaad.2014.03.023
- Simpson, E. L., Bieber, T., Guttman-Yassky, E., et al. (2016). Two phase 3 trials of dupilumab versus placebo in atopic dermatitis. New England Journal of Medicine, 375(24), 2335-2348. https://doi.org/10.1056/NEJMoa1610020
- Reynertson, K. A., Garay, M., Nebus, J., et al. (2015). Anti-inflammatory activities of colloidal oatmeal (Avena sativa) contribute to the effectiveness of oats in treatment of itch associated with dry, irritated skin. Journal of Drugs in Dermatology, 14(1), 43-48.
- Verallo-Rowell, V. M., Dillague, K. M., & Syah-Tjundawan, B. S. (2008). Novel antibacterial and emollient effects of coconut and virgin olive oils in adult atopic dermatitis. Dermatitis, 19(6), 308-315.
- Al-Waili, N. S. (2003). Topical application of natural honey, beeswax and olive oil mixture for atopic dermatitis or psoriasis. Complementary Therapies in Medicine, 11(4), 226-234. https://doi.org/10.1016/S0965-2299(03)00120-1

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.