Ébola

Toda la información sobre el virus del ébola: cómo se contagia, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica, cómo evitar la enfermedad...

El ébola es una de las enfermedades más letales del planeta; su tasa de mortalidad oscila entre el 50 y el 95 por ciento de las personas afectadas. Tal y como su propio nombre indica, está originada por el virus del ébola, el cual fue diagnosticado por primera vez en la década de los años 70. Su nombre se debe al río Ébola, ubicado en el Zaire; fue allí donde se detectó el primer caso de ébola de la historia.

El último brote de ébola tuvo lugar hace cuatro años. Fue en 2014 cuando se desencadenó la epidemia de mayor magnitud de toda la historia; se dio por finalizada en 2016, con un balance de cerca de 12.000 personas fallecidas. El primer foco tuvo lugar a finales de 2013 en Guinea-Conakry, desde donde se extendió a Sierra Leona y Liberia. Países occidentales como España también padecieron el brote de ébola con cooperantes y misioneros infectados.

Uno de los casos más mediáticos fue el de la auxiliar de enfermería Teresa Romero; se contagió del ébola después de atender al misionero Manuel García Viejo, repatriado desde Sierra Leona. Estuvo 30 días ingresada y logró superar la enfermedad gracias al tratamiento con plasma de una persona que contrajo la enfermedad y la superó.

¿Qué es el ébola?

Es un virus que altera las células endoteliales, las cuales recubren la superficie interior de los vasos sanguíneos y permiten la coagulación de la sangre. Así, al verse afectadas las plaquetas no son capaces de coagular, dando lugar a un shock hemorrágico.

Actualmente, las personas que tienen cierto riesgo de contraer el virus son aquellas que están en contacto directo con pacientes infectados, además de trabajadores que tengan contacto con primates africanos infectados.

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El riesgo de contraer el ébola cuando se viaja a África es muy remoto.

Síntomas del ébola

El periodo de incubación de esta enfermedad puede variar de forma notable de unos pacientes a otros; generalmente es de entre dos y veinte días. A modo de referencia, en la gran mayoría de los casos los primeros síntomas aparecen ocho días después del contagio.

Ébola

Las primeras señales de alerta son: dolor de cabeza muy intenso y persistente, fiebre alta y grandes dolores musculares y articulares. A medida que el virus va avanzando, pueden aparecer otros síntomas como diarrea, congestión conjuntival e incluso hemorragias internas y externas.

¿Cómo se diagnostica el ébola?

Cuando un paciente acude a un centro hospitalario con los síntomas explicados en el punto anterior, una de las primeras preguntas que le realizará el médico es si ha viajado recientemente a zonas endémicas del ébola o la malaria.

Si la respuesta es afirmativa, el médico solicitará exámenes de laboratorio para confirmar la presencia del virus en la sangre. La técnica que se utiliza habitualmente es la conocida como detección de Anticuerpos IgM e IgG; se trata de una prueba que captura los anticuerpos que están presentes en el suero del paciente cuando reaccionan con una proteína del virus.

Otra de las pruebas clínicas que permiten detectar un caso de ébola es un hemograma. Generalmente, los pacientes afectados por esta patología presentan un nivel de glóbulos blancos muy bajo, así como elevados niveles de hematocrito.

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Tratamiento del ébola

El tratamiento de la enfermedad depende en gran medida de cómo ha afectado el virus al organismo, así como de los síntomas que presenten los pacientes. En los casos más graves, en los que se presenta hemorragia interna y/o externa, es esencial la administración por vía endovenosa de líquidos, así como la realización de transfusiones de sangre.

Son muchísimas las compañías farmacéuticas de todo el mundo que están tratando de encontrar una cura a esta enfermedad. En los últimos años a algunos pacientes se les ha administrado un suero hiperinmune elaborado con plasma sanguíneo obtenido de pacientes que han superado de forma satisfactoria la enfermedad.

En cuanto al pronóstico por el virus del ébola, éste es muy negativo, sobre todo en zonas remotas de algunos países africanos. Tal y como hemos señalado, es una enfermedad potencialmente mortal, con una tasa de letalidad que puede alcanzar el 90%.

¿Cómo se contagia la enfermedad?

Es importante tener en cuenta que el ébola es un virus muy infeccioso; además, es sumamente rápido ya que puede provocar la muerte de quien se contagia en cuestión de días.

La transmisión a los humanos puede darse a través de dos vías. Por un lado, mediante el contacto con un animal infectado, tanto muerto como vivo. Y, por otro lado, entre personas, por el contacto con la sangre y otras secrecciones corporales.

En determinadas zonas de África también puede darse lo que se conoce como transmisión nosocomial. Se denomina así a la transmisión de la enfermedad dentro de un centro de salud. Generalmente, a los pacientes se les atiende sin ningún tipo de protección como guantes o mascarillas. Además, si las agujas se contaminan del virus y no se desechan, pueden infectar a muchas personas.

Tratamiento del ébola

Tal es la afección del virus del ébola que el protocolo establece que no se le puede realizar una autopsia ya que el riesgo de contagio por los fluidos de la víctima es muy alto. La persona debe ser incinerada.

Consejos para evitar el contagio del ébola

La Organización Mundial de la Salud ha lanzado una serie de tips a tener en cuenta para evitar en la medida de lo posible el contagio de esta enfermedad.

  • Animales: los animales pueden ser un foco de contagio del virus del ébola. Aunque actualmente no hay ninguna vacuna dirigida a evitar su infección en animales, resulta conveniente utilizar determinados elementos de desinfección en granjas. Además, ante la más mínima señal de que podría darse un brote del virus, los animales deben ponerse de forma inmediata en cuarentena. Si el riesgo de contagio a seres humanos es muy alto, debería tomarse la decisión de sacrificar a los animales.
  • Personas: a día de hoy no existe ninguna vacuna para tratar el virus del ébola. Por lo tanto, tomar una serie de precauciones básicas resulta de gran relevancia para evitar su contagio. En los centros de salud es indispensable utilizar guantes y prendas de protección para no entrar en contacto con los fluídos corporales de los pacientes. También es importante lavarse las manos con frecuencia.

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