Dedos en garra

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Dedos en garra
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Los dedos en garra son una deformidad que se produce en el segundo, tercero, cuarto y quinto dedo del pie y que consiste en el encorvamiento de los mismos. Se caracteriza por la extensión (hiperextensión dorsal) de la articulación metatarsofalángica y la flexión de las articulaciones interfalángicas proximales y distales.

Esta deformidad también puede afectar al dedo gordo del pie (hallux), pero dada la importancia que este dedo tiene en la biomecánica del pie, se estudia de forma específica.

Es necesario diferenciar los dedos en garra de otro tipo de deformidades que, siendo parecidas, no son exactamente lo mismo. Es el caso de los dedos en martillo o el dedo en mazo. La diferencia estriba en el tipo de deformidad que presenta cada uno y en la causa que lo produce. Mientras que en el dedo en garra se flexionan tanto la articulación interfalángica proximal como la distal, en el dedo en martillo solo se flexiona la articulación interfalángica proximal y en el dedo en mazo únicamente la distal.

Las deformidades más comunes en los dedos del pie son los dedos en garra y los dedos en martillo. A menudo, en un mismo pie pueden aparecer asociadas.

La deformidad de dedos en garra suele afectar a los cuatro dedos pequeños en conjunto, mientras que el dedo en martillo se presenta con frecuencia de forma aislada en un solo dedo.

Causas de los dedos en garra

Al igual que otras deformidades de los pies, los dedos en garra se han atribuido tradicionalmente al uso de zapatos estrechos con puntera en forma de punta o que comprima los dedos. Sin embargo, esta consideración debe matizarse, ya que si fuera puramente causal, todas las personas que usaran ese tipo de zapato desarrollarían la deformidad, y esto no es así.

El zapato se puede considerar como un factor agravante, acelerador de su evolución o, como mucho, iniciador de la deformidad, pero nunca es la causa exclusiva. Los dedos en garra se producen principalmente a consecuencia de desequilibrios musculares que se originan en el pie. Los dedos están sometidos a la acción de los músculos que se insertan en ellos, y la potenciación o el debilitamiento de estos se traducirá en la aparición de deformidades como los dedos en garra. En definitiva, la forma de caminar de cada persona y la estructura particular de cada pie determinan una acción muscular diferente que, cuando se escapa de los patrones normales, provoca deformidades en el pie.

Los dedos son estructuras mucho más sensibles a deformarse que cualquier otra parte del pie, debido a su movilidad y a su relativa independencia del resto de las estructuras anatómicas que los rodean. Esta particularidad hace que cualquier alteración de la biomecánica de la marcha humana, por pequeña que sea, provoque una alteración a nivel digital como es el caso de los dedos en garra.

El uso de zapatos estrechos que comprimen los dedos y los amontonan en la parte anterior del pie es también un factor importante. Con los dedos en esta posición, el pie no puede comportarse de forma correcta, con lo que las acciones musculares varían y la función del pie se ve igualmente afectada.

Las alteraciones biomecánicas de la marcha humana provocan desequilibrios musculares a nivel del pie y, por extensión, de los dedos.

En el caso de los dedos en garra, los músculos que con mayor frecuencia provocan esta deformidad son los músculos flexores del pie. Estos músculos se insertan en la punta de los dedos, en la falange distal, y son los responsables de encorvar el dedo colocándolo en posición de garra. Por tanto, en los dedos en garra existe un predominio de la musculatura flexora sobre la extensora.

La potenciación de la musculatura extensora provoca en mayor medida dedos en martillo que dedos en garra.

Dedos en garra y en martillo

Las circunstancias de debilitamiento o potenciación muscular a nivel de los dedos del pie, unidas al uso de un calzado inadecuado, favorecen el desarrollo de deformidades digitales como la de los dedos en garra.

Existen determinados tipos de pies más propensos a padecer los dedos en garra, como es el caso de las personas con pies planos o valgos, personas con juanetes (hallux valgus), o personas que tengan algún tipo de neuropatía que provoque espasticidad de los músculos flexores del pie. Si la persona calza un zapato que coloca los dedos amontonados unos con otros y los desvía de su posición original, provocará una alteración de la función digital, lo que repercutirá en la acción de los músculos sobre ellos.

Esta circunstancia puede presentarse como un factor iniciador de la deformidad y desencadenar un desequilibrio muscular que desarrolle los dedos en garra.

El uso de zapatos estrechos no solo puede iniciar la deformidad, sino que puede fijarla. Esto significa que si una persona tiene una deformidad de dedos en garra y además usa zapatos estrechos, irá provocando paulatinamente la rigidez de la deformidad, con lo que se agravará el cuadro clínico. Ello provocará una sintomatología más dolorosa, traducida en la aparición de callos (helomas) en el dorso de los dedos, rozaduras e incluso ulceraciones a este nivel.

Síntomas de los dedos en garra

La deformidad de los dedos en garra puede presentarse de tres formas diferentes dependiendo de si el dedo puede estirarse o no:

  • Flexible: el dedo puede corregirse manualmente a su posición normal.
  • Semirrígida: el dedo puede corregirse parcialmente.
  • Rígida: el dedo no puede corregirse de forma manual.

Generalmente, la deformidad es flexible en sus estadios más tempranos y, a medida que evoluciona, va pasando a ser semirrígida y por último rígida. En las fases más avanzadas de la deformidad, los síntomas se agravan y son mucho más intensos.

Cuando aparece un dedo en garra se pueden presentar los siguientes síntomas:

  • Dolor en el dorso del dedo.
  • Enrojecimiento e inflamación del dorso del dedo.
  • Callos (helomas dorsales) en el dorso del dedo.
  • Úlceras y heridas en las zonas de roce con el zapato.
  • Incapacidad para calzarse y caminar debido al roce de la deformidad con el zapato.
  • Callosidades (hiperqueratosis) en la planta del pie, justo en la zona de apoyo metatarsal, por el desplazamiento de la almohadilla grasa plantar que se encuentra en esta zona.

El encorvamiento del dedo hace que las estructuras a nivel plantar se desplacen en sentido anterior, con lo que queda desprotegida el área de apoyo de los metatarsianos con el suelo.

Diagnóstico de los dedos en garra

Como en el caso de cualquier otra deformidad del pie, el estudio radiológico es un complemento importante, ya que informa sobre el grado de desviación del dedo y sobre la pérdida de congruencia articular.

Se puede considerar que existe un dedo en garra siempre que haya un encorvamiento del dedo que consista en una extensión de la articulación metatarsofalángica y una flexión de las articulaciones interfalángicas (proximal y distal).

Diagnóstico de los dedos en garra

Es necesario aclarar que normalmente el pie sin apoyar y en reposo puede colocar los dedos en actitud de garra, pero eso no significa que exista tal deformidad. Esta posición hace que los músculos lleven los dedos a esa posición, pero es importante observar el pie en carga (apoyo del peso del cuerpo) y durante la marcha.

Por esta razón, otro método complementario de diagnóstico es el análisis de la marcha de la persona por medios clínicos o informáticos. Se trata de observar en qué momento de la marcha se produce la deformidad del dedo y determinar si es normal o patológica.

Normalmente, los dedos de los pies se encorvan durante la marcha cuando el pie está en la fase de oscilación (en el aire), en el espacio que va de un apoyo a otro. Este encorvamiento fisiológico hay que diferenciarlo de otro patológico y realizar un diagnóstico certero de la deformidad, ya que de esto dependerá en gran medida el tratamiento.

Existen sistemas informáticos, como las plataformas de presiones y los sistemas de análisis biomecánico, que permiten observar y analizar la marcha humana y compararla con los patrones de normalidad. Su aplicación es determinante en el estudio de la causa que provoca la deformidad de los dedos en garra.

Tratamiento de los dedos en garra

Los tratamientos enfocados a la deformidad de los dedos en garra se pueden dividir en dos grupos:

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico es el que busca solucionar de forma definitiva la deformidad. Hay que tener en cuenta que el único tratamiento que puede devolver al dedo a su posición natural, cuando se trata de deformidades en personas adultas, es la cirugía.

Si el problema que causó la deformidad es una alteración en la forma de caminar de la persona, deberá tratarse simultáneamente mediante el uso de una plantilla ortopédica (ortesis plantar) que corrija la marcha alterada. Es fundamental tratar la causa, ya que de lo contrario el resto de los tratamientos serán menos efectivos y la deformidad podría recidivar.

Existen distintas técnicas para corregir un dedo en garra. La más utilizada es la artroplastia de la articulación interfalángica del dedo afectado, que consiste en la resección de una porción de la falange del dedo, lo que permite enderezar el dedo. Otras técnicas incluyen la artrodesis (fusión articular) y las transferencias tendinosas.

Se trata de una técnica quirúrgica relativamente sencilla, que habitualmente no precisa un proceso rehabilitador prolongado y que ofrece una gran satisfacción a nivel estético y funcional, con la eliminación de los síntomas y la realineación del dedo. Dependiendo del grado de evolución de la enfermedad, las técnicas quirúrgicas son más o menos complejas.

Tratamiento conservador (paliativo)

Dentro de los tratamientos conservadores se encuentran:

  • Tratamiento quiropodológico: consiste en la eliminación del callo (heloma) que se forma en el dorso de los dedos a consecuencia del roce con el calzado. Este tratamiento lo lleva a cabo el podólogo.
  • Ortesis y protectores: se pueden utilizar ortesis o protectores de silicona u otro material que amortigüe la presión que ejerce el zapato sobre el dorso de los dedos, evitando así el roce.
  • Ortesis de silicona correctoras: en determinadas etapas de la vida, como en la adolescencia o en la infancia, las ortesis de silicona pueden conseguir la corrección de la deformidad y la alineación del dedo. En el caso de dedos en garra flexibles, el uso de ortesis de silicona puede ayudar a reducir los síntomas y evitar que la deformidad evolucione a estadios de rigidez articular y limitación del movimiento.

Prevención de los dedos en garra

Existen una serie de hábitos y costumbres que pueden ayudar a prevenir la aparición de los dedos en garra:

  • Usar zapatos anchos con punteras redondeadas o cuadradas que permitan mover los dedos con libertad y que no opriman.
  • No usar zapatos de tacón alto, que trasladan presiones a la parte anterior del pie y amontonan los dedos contra la puntera del zapato.
  • Evitar el uso de medias y calcetines pequeños que compriman los dedos y no permitan su movilidad. Hay que tener precaución a la hora de utilizar pantis que opriman en la puntera, ya que generalmente no vienen adaptados a las medidas del pie y se distribuyen en tallas que abarcan pies de diferentes longitudes.

Si se sospecha que la forma de caminar es anómala, se debe acudir al podólogo para que lo valore y, si es necesario, instaure el tratamiento oportuno. Si se consigue tratar con prontitud los defectos en la marcha, se evitará el desarrollo de estas deformidades en los dedos.

Se recomienda acudir al podólogo por lo menos una vez al año para que analice la forma de caminar e instaure un tratamiento preventivo si se considera oportuno, evitando de esta forma el desarrollo de deformidades en los dedos.

Si se ha notado cualquier alteración en la correcta alineación de los dedos, se debe acudir al podólogo para que diagnostique el problema e informe sobre los tratamientos que pueden solucionar la deformidad e impedir su evolución.

Si existen alteraciones de los dedos en niños o personas jóvenes, debe acudirse lo antes posible al podólogo para que trate el problema cuanto antes, ya que la corrección es más factible si se aborda con la suficiente antelación.

Referencias

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  5. López López, D., et al. (2018). Quality of life impact related to foot health in a sample of older people with hallux valgus. Aging and Disease, 9(4), 590-596.
Gabriel Giner

Escrito por

Gabriel Giner

Editor

Fundador y editor de eSalud. Apasionado de la salud digital y la divulgación sanitaria, dirige el proyecto editorial desde sus inicios con el compromiso de acercar la información de salud a todos los lectores.

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