El concepto de poder en Michel Foucault

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El concepto de poder en Michel Foucault
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Michel Foucault (1926-1984) fue un filósofo, historiador y teórico social francés, conocido por sus posiciones políticas de izquierda y por su vinculación con los movimientos estructuralista, posestructuralista y posmodernista. Ha ejercido una profunda influencia no solo en el campo filosófico y psicológico, sino también en una amplia gama de disciplinas humanísticas y de las ciencias sociales.

Las teorías de Foucault han influido enormemente en la concepción que tenemos acerca del poder. Esta concepción se aleja del análisis de quienes utilizan el poder como instrumento de coacción, pero también se distancia de las estructuras en las que actúan las personas que ejercen dicho poder.

¿Qué es el poder para Michel Foucault?

El trabajo de Foucault marca un alejamiento radical de los modos previos de concebir el poder y no puede integrarse fácilmente con las ideas anteriores sobre el mismo, ya que su concepto de poder es algo difuso y más discursivo que puramente coercitivo —entendiendo como discursivo el lenguaje, las ideas y los valores que presentan las instituciones y las sociedades—.

Foucault conceptualiza el poder como algo múltiple, algo que está en todas partes, que se constituye mediante diversas formas aceptadas de conocimiento y que, por tanto, no puede verse como algo estructurado de forma unitaria.

En el curso del 14 de enero de 1976, recogido en Hay que defender la sociedad, Foucault nos dice en sus propias palabras: “Lo que he intentado analizar hasta ahora, a grandes rasgos, desde 1970-1971, ha sido el cómo del poder; he procurado captar sus mecanismos entre dos puntos de relación, dos límites: por un lado, las reglas del derecho que delimitan formalmente el poder, por otro, los efectos de verdad que este poder produce, transmite y que a su vez reproducen ese poder, pues el poder tiene el poder de imponer la verdad. Un triángulo pues: poder, derecho, verdad”.

Para Foucault, el poder establece una relación directa entre lucha y fuerza. Él mismo cuestiona la idea de que el poder es ejercido por personas o grupos mediante actos de dominación episódica, puesto que considera que el poder se encuentra disperso y es omnipresente.

Relación entre poder, derecho y verdad

Michel Foucault

Las relaciones de poder atraviesan nuestro cuerpo disciplinario y disciplinado, generando relaciones sociales. ¿Y por qué están constituidas las relaciones sociales si no es por la circulación de discursos? Discursos de verdad.

Foucault nos dice que estamos sometidos a la producción de la verdad desde el poder, ya que el poder impone su verdad, obtiene liderazgo y sofoca otras verdades a través de diversas formas. También nos propone que solo podremos ejercer el poder a través de la producción de la verdad, puesto que la verdad hace ley e incita efectos de poder.

Para este mismo autor, el poder es lo que nos hace lo que somos, es un poder que se ejerce. Un ejercicio que se despliega entre un derecho público de las soberanías y una mecánica polimorfa de las disciplinas. El derecho y las disciplinas configuran el campo para el ejercicio del poder.

Las disciplinas son productoras de conocimiento, de saber no sobre la regla jurídica o la ley, sino precisamente sobre la norma y los procesos de normalización. Siguiendo en la misma línea, Foucault propone que para que el Estado funcione es necesario que existan relaciones específicas —hombre y mujer, adulto y niño— y configuraciones de poder concretas.

El poder funciona a partir de los efectos del mismo, no es una construcción a partir de voluntades, ya sean individuales o colectivas, sino una construcción de efectos de su propio ejercicio.

Cabe señalar que cuando Foucault hace referencia al poder habla de una cuestión mucho más amplia de lo que podemos entender como simple acceso al poder. Sin embargo, lo mencionamos porque ese poder —al que podemos definir y observar desde distintas ópticas, quizá contrarias a la foucaultiana— no se puede negar, puesto que produce efectos. Efectos que caen bajo la nada ingenua mirada de los discursos disciplinarios, los cuales construyen verdades que van mucho más allá de lo “normal”. Porque la normalidad no es lo bueno, ni mucho menos la justificación del poder, como señala Foucault, sino que justamente despliega el escenario político a través de lo normal y lo anormal.

El poder siempre está ahí y nunca está fuera, dice Foucault. Las relaciones multiformes de poder pueden ser utilizadas en las estrategias, pero donde hay poder hay resistencia, y esto es importantísimo. Siguiendo al mismo autor, no se trata de independizar la verdad del sistema de poder, ya que la verdad misma es poder, sino de separar el poder de la verdad de las formas actuales de hegemonía, ya sean sociales, culturales o económicas.

Referencias

  • Foucault, M. (1976). Il faut défendre la société. Cours au Collège de France, 1975-1976. París: Seuil/Gallimard. (Traducción al español: Hay que defender la sociedad. Madrid: Akal, 2003).
  • Foucault, M. (1975). Surveiller et punir: Naissance de la prison. París: Gallimard. (Traducción al español: Vigilar y castigar. Buenos Aires: Siglo XXI, 1976).
  • Foucault, M. (1980). Power/Knowledge: Selected Interviews and Other Writings, 1972-1977. (C. Gordon, Ed.). Nueva York: Pantheon Books.
  • Foucault, M. (1982). The Subject and Power. Critical Inquiry, 8(4), 777-795.
Melissa Bacigalupi

Escrito por

Melissa Bacigalupi

Editora jefe

Máster en Salud Pública

University of South Florida

Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.

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