Comunidad y sentido de comunidad
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La psicología comunitaria es una rama de la psicología que explora las relaciones entre los individuos y sus comunidades. A través de esta disciplina se busca comprender y mejorar la calidad de vida de las personas y los grupos mediante la acción colaborativa y la investigación participativa. Sin embargo, para abordar la psicología comunitaria es necesario profundizar primero en el concepto de comunidad.
Comunidad y sentido de comunidad
El concepto de comunidad y el de sentido de comunidad son elementos clave en la psicología comunitaria, ya que constituyen tanto el sujeto como el objeto de estudio de esta disciplina. A continuación se presentan algunas definiciones relevantes según distintos autores.
La definición de comunidad propuesta por Maritza Montero, reconocida psicóloga comunitaria venezolana, describe a la comunidad como un grupo de individuos en constante transformación y evolución, que en su interrelación generan pertenencia, identidad social y conciencia de sí como comunidad, lo cual los fortalece como unidad y potencialidad social. Este grupo social y dinámico comparte problemas e intereses en un tiempo y espacio determinados, construyendo su realidad y vida cotidiana (Montero, 2004).
Según diversos autores, lo que caracteriza a la comunidad es la cohesión, la solidaridad, el conocimiento mutuo, el trato entre sus integrantes y las formas de organización específicas que estos adoptan.
Montero diferencia la comunidad del sentido o sentimiento de comunidad, y señala que ambos forman parte de un mismo fenómeno y son objetos sociales complejos con múltiples determinaciones. Define el sentido de comunidad como un conjunto borroso, móvil y en constante elaboración.
A menudo se considera que hay comunidad donde hay sentido de comunidad y viceversa. Según Sarason (1974), profesor de psicología en la Universidad de Yale, el sentido de comunidad se define como la percepción de similitud con otros, una interdependencia reconocida, la disposición a mantener esa interdependencia y el sentimiento de formar parte de una estructura mayor, fiable y estable.
McMillan y Chavis (1986), por su parte, añaden que este sentido de comunidad es el sentimiento de que los miembros importan los unos a los otros y al grupo, junto con una fe compartida de que las necesidades de los miembros serán atendidas mediante su compromiso de estar juntos.
A partir de esta definición, los autores señalan cuatro componentes del sentido de comunidad: membresía, influencia, integración y satisfacción de necesidades, y compromiso y lazos emocionales compartidos.
- La membresía abarca la historia, la identidad social, el compromiso, los símbolos comunes, la seguridad, el apoyo emocional, la inversión personal, los derechos y deberes, las gratificaciones y los límites, entre otros aspectos.
- La influencia hace referencia a la capacidad de inducir a actuar de determinada manera. Es el sentir que la opinión propia será escuchada, lo que da lugar a la bidireccionalidad: el individuo influye en la comunidad y la comunidad influye en el individuo.
- La integración y satisfacción de necesidades son los beneficios que un individuo puede recibir por formar parte de una comunidad, como por ejemplo: estatus, reconocimiento, respeto, ayuda material o psicológica, entre otros.
- El compromiso y los lazos emocionales compartidos implican conocer a los demás integrantes, compartir experiencias, mantener relaciones estrechas y afectivas, y saber que se cuenta con ellos tanto en momentos de alegría como de tristeza. Este último es el componente fundamental a la hora de definir el sentido de comunidad, pues, según los autores, está basado en las relaciones afectivas, un elemento esencial de la vida comunitaria.

Psicólogo comunitario
El psicólogo comunitario va más allá del enfoque individual. Su objetivo es integrar las influencias sociales, culturales, económicas, políticas, ambientales e internacionales para promover cambios positivos y bienestar tanto a nivel individual como comunitario.
Estos profesionales buscan expandir su labor más allá de la psicoterapia tradicional, utilizando métodos científicos para comprender la influencia del entorno social sobre la salud mental.
Según Rebellato, al enfrentarse al trabajo de campo, todo psicólogo comunitario experimenta un choque o contradicción que este autor denomina “choque cultural” o “choque ético-cultural”. Es decir, el profesional experimenta una contradicción en su rol, entre su propia estructura de personalidad y la realidad de los sujetos con los que va a trabajar.
Este “choque cultural” despierta sustratos inconscientes y conscientes de la personalidad del profesional, tales como: sentimiento de culpa, angustia, deseos de poder, reafirmación de su rol profesional y necesidad de valoración, entre otros.
Sin embargo, si esta situación no es objeto de autorreflexión, tal como señala Rebellato, se oculta un conflicto que es, en esencia, un conflicto entre mundos y lógicas diferentes. Y como todo conflicto reprimido, genera situaciones ambiguas y falsas soluciones prácticas respecto al rol profesional. Por tanto, desde el punto de vista psicológico, generar espacios para la reflexión sobre lo que este choque implica constituye un sano ejercicio.
La relación entre personalidad y comunidad
Existe una correlación entre la formación de la personalidad y la comunidad. Kazimierz Dąbrowski y Erich Fromm, entre otros autores, enfatizan el papel de la comunidad en el desarrollo de la personalidad.
La comunidad es una estructura de relaciones personales, una ordenación total que se determina, se apoya y se cumple en las personas que la integran. En dicha comunidad no existe una persona aislada que luego entra en relación con el mundo de la coexistencia humana. Las personas nacemos y nos desarrollamos entre otras personas, por lo que nuestra personalidad también se configura en el contexto de la comunidad.
Somos, en gran medida, un producto de las circunstancias que nos rodean. Incluso si nuestra genética determinara todos los rasgos de nuestra personalidad, las personas igualmente cambiarían, se adaptarían y evolucionarían de acuerdo con las necesidades que se les planteen.
Los requerimientos de la comunidad
Los requerimientos que constituyen la comunidad son, en gran parte, formadores de la personalidad de un sujeto, en palabras de Luis J. Guerrero. Desde pequeños, los niños son requeridos por sus padres o por sus educadores a efectuar ciertas tareas, a desarrollar la propia capacidad, a formarse a sí mismos.
No se trata de imposiciones ajenas ni de mandatos de la autoridad, sino de requerimientos a la propia determinación; es decir, de solicitudes y estímulos para cumplir por sí mismo las tareas de la vida. Incluso la más simple pregunta ya es una forma de requerimiento, pues cada pregunta espera una respuesta, y cada respuesta es un llamado a la actividad de la persona cuestionada.
En términos generales, podemos afirmar que toda educación es un sistema de requerimientos, pues esta no funciona como un simple instrumento compulsivo, sino como una organización de los estímulos y exigencias de la comunidad.
Referencias
- McMillan, D. W. y Chavis, D. M. (1986). Sense of community: A definition and theory. Journal of Community Psychology, 14(1), 6-23.
- Montero, M. (2004). Introducción a la psicología comunitaria: desarrollo, conceptos y procesos. Paidós.
- Rebellato, J. L. y Giménez, L. (1997). Ética de la autonomía: desde la práctica de la psicología con las comunidades. Roca Viva.
- Sarason, S. B. (1974). The Psychological Sense of Community: Prospects for a Community Psychology. Jossey-Bass.

Escrito por
Melissa BacigalupiEditora jefe
Máster en Salud Pública
University of South Florida
Periodista especializada en salud. Graduada en la University of South Florida, donde también realizó un máster en Salud Pública. Ha trabajado como periodista de salud para diversos medios de comunicación cubriendo temas desde enfermedades infecciosas hasta salud mental. Editora jefe de eSalud.com.