Comunidad y sentido de comunidad

La psicología comunitaria es una rama de la psicología que explora las relaciones interactivas entre los individuos y sus comunidades. Mediante la psicología comunitaria se intenta comprender y mejorar la calidad de vida de las personas y las comunidades a través de la acción y la investigación en colaboración. Pero para hablar de psicología comunitaria primero debemos tener en claro  y profundizar en el concepto comunidad.

Comunidad y sentido de comunidad

El concepto de comunidad y el de sentido de comunidad son elementos claves en psicología comunitaria; son pues sujeto y objeto de estudio de esta disciplina. Veremos algunas definiciones según autores.

La definición de comunidad según Maritza Montero (psicóloga comunitaria), propone a la misma como un grupo de individuos en constante transformación y evolución, que en su interelación generan pertenencia, identidad social y conciencia de sí como comunidad; lo cual los fortalece como unidad y potencialidad social. Este grupo social y dinámico comparte problemas, intereses en un tiempo y espacio determinado, haciendo realidad y vida cotidiana.

Según algunos autores lo que caracteriza la comunidad es la cohesión, la solidaridad, el conocimiento, el trato entre sus integrantes y las formas de organización específicas que éstos adoptan.

M. Montero diferencia comunidad del sentido o sentimiento de comunidad, y agrega que ambos forman parte de un mismo fenómeno y son objetos sociales complejos con múltiples determinaciones. Define el sentido de comunidad como un conjunto borroso, móvil y en constante elaboración.

Se considera muchas veces que hay comunidad donde hay sentido de comunidad y viceversa, hay sentido de comunidad donde hay comunidad. Según Sarason (profesor emérito en psicología) el sentido de comunidad es como la percepción de similitud con otros, es el sentimiento de formar parte de una estructura mayor.

McMillan y Chavis, por su parte agregan que este sentido de comunidad es el sentimiento de que los miembros importan los unos a los otros y al grupo; y una fe compartida de que las necesidades de los miembros serán atendidas mediante su compromiso de estar juntos.

A partir de esta definición señala cuatro componentes del sentido de comunidad: membresía, influencia, integración y satisfacción de necesidades, compromiso y lazos emocionales compartidos.

  1. La membresía abarca la historia , la identidad social, el compromiso, los símbolos comunes, la seguridad, el apoyo emocional, la inversión personal, los derechos y deberes, las gratificaciones y los límites, entre otros conceptos.
  2. La influencia por su parte hacer referencia a la capacidad de inducir a actuar de determinada manera, es el sentir que tu opinión será escuchada dando lugar a la bidireccionalidad de la información.
  3. La integración y satisfacción de necesidades, son los beneficios que un individuo puede recibir por formar parte de una comunidad, como por ejemplo: estatus, popularidad, respeto, ayuda material o psicológica, etc.
  4. El compromiso y los lazos emocionales compartidos; son el conocer a los individuos, el comaprtir, el mantener relaciones estrechas y efectivas, el saber que se cuenta con ellos en momentos de alegría y de tristeza. Este último es el componente fundamental a la hora de definir el sentido de comunidad, pues -según los autores antes mencionados- está basado justamente en las relaciones afectivas, en la afectividad, un componente esencial cuando hablamos de sentido de comunidad.

Psicólogo comunitario

Psicólogo comunitario

El psicólogo comunitario va más allá de un enfoque individual, este intenta integrar influencias sociales, culturales, económicas, políticas, ambientales e internacionales para promover cambios positivos y salud a nivel individual y a nivel comunitario. 

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Estos buscan expandir su ayuda más alla de la psicoterapia tradicional, utilizando metodos científicos para comprender la influencia del entorno social sobre la salud mental.

Según Rebellato, enfrentado al trabajo de campo todo psicólogo comunitario experimenta un choque o contradicción al que este llama “choque cultural” o “choque ético-cultural”. Es decir, experimenta la contradicción en su rol, entre lo que es su estructura de personalidad y la realidad de los sujetos con los que va a trabajar.

Este “choque cultural” despierta sustratos inconcientes y concientes de la personalidad del profesional, tales como: sentimiento de culpa, angustia, deseos de poder, reafirmación de su rol profesional, necesidad de valoración , entre otros.

Pero si esta situación no es objeto de auto-reflexión, tal como lo dice Rebellato, se oculta un conflicto que es puramente un conflicto entre mundos y lógicas diferentes. Y como todo conflicto reprimido genera situaciones ambiguas y falsas soluciones prácticas a su rol profesional. En tanto, desde el punto de vista psicológico, generar espacios para la reflexión sobre lo que este choque implica un sano ejercicio.

La relación entre personalidad y comunidad

Existe una correlación entre la formación de la personalidad y la comunidad. Kazmierz Dabrowski y Erich Fromm (psicólogos del desarrollo) enfatizan el papel de la comunidad en el desarrollo de la personalidad.

La comunidad es una estructura de relaciones personales, una ordenación total que que se determina, se apoya y se cumple en las personas que la integran. En dicha comunidad no existe una persona aislada que luego entra en relación con el mundo de la coexistencia humana (comunidad). Los personas nacemos y nos desarrollamos entre otras personas, por eso nuestra personalidad también es formada en base a la comunidad.

Somos en gran medida un producto de las circunstancias que nos rodean. Incluso si nuestra genética determinara todos los rasgos de nuestra personalidad, las personas igual cambiarán, se adaptarían y evolucionarían de acuerdo a las necesidades que se les planteen.

Los requerimientos de la comunidad

Los requerimientos que constituyen la comunidad son, en gran parte, formadores de la personalidad de un sujeto, en palabras de Luis.J.Guerrero. Desde pequeños ya los niños son requeridos por sus padres o por sus educadores a efectuar ciertas tareas, a desarrollar la propia capacidad, a formarse a sí mismo.

No estamos hablando de imposiciones ajenas o de mandatos de la autoridad. Estamos hablando, por el contrario, de requerimientos a la propia determinación, es decir, de solicitudes y apremios para cumplir por sí mismo las tareas de la vida. Incluso la más simple pregunta ya es una forma de requerimiento, pues cada pregunta espera una respuesta, y cada respuesta es un llamado a la actividad de la persona cuestionada.

En términos generales, podemos decir que toda educación es un sistema de requerimientos, pues ésta no funciona como un simple instrumento compulsivo, sino que funciona como una organización de los estímulos y exigencias de la comunidad.

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