Tipos de carácter: cuáles son y características
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el carácter?
- El carácter según la psicología
- 2.Factores que conforman el carácter
- Emotividad
- Actividad
- Resonancia
- 3.Diferencia entre carácter, temperamento y personalidad
- 4.Tipos de carácter
- Nervioso
- Sentimental
- Flemático
- Apasionado
- Apático
- Colérico
- Sanguíneo
- Amorfo
- 5.Cómo influye el carácter en la salud mental
- 6.¿Se puede cambiar el carácter?
- Estrategias para el desarrollo del carácter
- 7.Cuándo consultar a un profesional
- 8.Referencias
El carácter forma parte de nuestra personalidad. Define la forma en que reaccionamos a los estímulos y situaciones presentes en un entorno. Debido a que puede variar de una persona a otra, se han logrado identificar diferentes tipos de carácter. Y se va forjando desde el momento en que nacemos.
Aunque no es un concepto correcto, muchos hablan del carácter como una personalidad fuerte. Sin embargo, incluso una persona puede mostrar un carácter débil. No debe ser confundido con el temperamento, el cual es innato en cualquier persona. Aun así, ambos pueden modificarse a lo largo de la vida.
¿Qué es el carácter?
El carácter es un conjunto de cualidades que se adquieren a medida que el individuo se va desarrollando. Por lo que no es considerado innato, siendo aprendido según la interacción que se mantenga con el entorno. Los estímulos y respuestas recibidos a partir de este, bien sean positivos o negativos, ayudarán a determinar con lo que la persona se siente identificada o no.
A través de esto será posible construir nuestra identidad, lo que a su vez nos permite adaptarnos al medio. Este proceso se inicia desde el momento en que nacemos. Por lo que se afirma que el carácter se forja en la infancia. Para lograrlo, el individuo adquiere e internaliza comportamientos, valores, ideas, experiencias, entre otros, que serán los elementos clave para la conformación del carácter.

Se considera como un sistema de defensa, haciendo referencia a la forma de actuar ante ciertas situaciones. Sirve como protección ante el daño, aunque en algunos casos viene condicionado por el trauma. En gran medida, el impacto psicológico influye en el desarrollo del carácter, lo cual también incide sobre la personalidad.
Al estar condicionado por la interacción con el medio ambiente, se afirma que existen distintos tipos de carácter. Cada uno se definirá en torno a las características y la forma de comportarse del individuo.
El carácter según la psicología
Desde la perspectiva de la psicología, el concepto de carácter ha sido estudiado por diversas corrientes teóricas:
-
Psicoanálisis: Sigmund Freud y posteriormente Wilhelm Reich desarrollaron el concepto de “carácter” como una estructura de defensa que el individuo construye frente a las experiencias tempranas. Reich definió la “coraza caracteriológica” como un patrón rígido de respuestas emocionales y conductuales.
-
Psicología humanista: autores como Abraham Maslow y Carl Rogers enfatizaron la importancia del crecimiento personal y la autorrealización en la formación del carácter, destacando que las personas pueden evolucionar hacia versiones más plenas de sí mismas.
-
Psicología positiva: Martin Seligman y Christopher Peterson propusieron la clasificación de 24 fortalezas de carácter agrupadas en seis virtudes universales (sabiduría, coraje, humanidad, justicia, templanza y trascendencia), ofreciendo una visión más constructiva del carácter.
Factores que conforman el carácter
Se sabe que la forma en que se desarrolla el carácter depende de distintos aspectos, siendo altamente influenciado por el entorno. Las situaciones y experiencias que se viven en el medio ambiente pueden incidir de forma positiva o negativa en el individuo. Sin embargo, se han logrado identificar tres factores básicos que incluso se relacionan con el desarrollo de los distintos tipos de carácter:
Emotividad
Este término hace referencia a la capacidad de sentir o expresar emociones y sentimientos, así como la sensibilidad que se presenta en torno a estos y el estímulo que provoca la reacción emotiva. Y puede clasificarse en:
- Emotivo: el individuo reacciona o presenta una respuesta intensa a ciertas situaciones. En este sentido, se consideran reactivos al presentar una fluctuación constante de las emociones. Se asocia a inestabilidad emocional, y pasan de una emoción extrema a otra en poco tiempo. Sin embargo, no debe confundirse con los cambios emocionales que se producen en ciertas afecciones de salud mental como la bipolaridad.
- No emotivo: existe una reacción emocional menor y más controlable. Son personas que tienen mayor capacidad de controlar sus emociones y dar respuestas adecuadas a las situaciones.
Actividad
Describe todas las acciones y conductas con que reacciona un individuo ante una dificultad. Teniendo en cuenta esto, se considera:
- Activo: necesitan mantenerse en actividad constante. Existe una necesidad de estar haciendo algo y consideran que no hacer nada es perder el tiempo. Tienden a ser resolutivos y orientados a la acción.
- Inactivo: son individuos que mantienen una actitud pasiva. No se sienten motivados a hacer tareas, tienden a conformarse y suelen perder el interés con facilidad. Prefieren la reflexión a la acción.
Resonancia
Es el efecto o impresión que genera un estímulo o evento sobre el individuo, así como el tiempo que dura el impacto y el tiempo necesario para volver a la normalidad. De esta forma se reconoce como:
- Primaria: existe una respuesta inmediata a las emociones. Aunque tienen una reacción muy rápida, de la misma forma se reconcilian con facilidad o se olvidan rápido. Viven en el presente y no guardan rencor.
- Secundaria: existe un lapso de tiempo tras la emoción para observar el impacto. Sin embargo, les afecta a largo plazo, lo cual puede llegar a producir rencor. Viven aferrados a los recuerdos, les cuesta superar las experiencias negativas y son muy reflexivos.

Diferencia entre carácter, temperamento y personalidad
Es posible notar que muchas personas suelen confundir estos tres conceptos. Si bien todos se relacionan con la forma en que actúa una persona, tienen diferentes orígenes. Además, la forma en que se desarrollan difiere de uno a otro:
- Temperamento: se define como la forma en que un individuo reacciona a las situaciones que enfrenta. Por lo general se encuentra condicionado por un factor emocional, y su origen es innato. Esto quiere decir que tiene un componente biológico, genético y neuroquímico. Sin embargo, también puede verse influenciado por el entorno, lo cual puede afectar la salud mental, e incluso a nivel físico.
- Carácter: hace referencia a todo aquello que se ha adquirido e internalizado al interactuar con el medio ambiente. Esto incluye cualidades y educación, siendo aprendidas a través de la experiencia, los valores, la empatía, entre otros. El proceso de desarrollo del carácter se inicia en la infancia y durante la adolescencia empieza a consolidarse. Aun así, se va formando a lo largo de toda la vida de la persona.
- Personalidad: es la forma en que se comporta un individuo. Suele formarse a partir de la combinación del temperamento con el carácter. Sin embargo, a través de esta se define la forma en que una persona piensa, siente y se logra adaptar al entorno. Al mismo tiempo, determina la forma en la que se gestionan las emociones.
| Aspecto | Temperamento | Carácter | Personalidad |
|---|---|---|---|
| Origen | Innato (biológico) | Adquirido (aprendido) | Combinación de ambos |
| Modificabilidad | Difícil de modificar | Modificable con esfuerzo | Relativamente estable |
| Influencias | Genética, neurobiología | Entorno, educación, experiencias | Temperamento + carácter |
| Momento de formación | Desde el nacimiento | Se forja desde la infancia | Se consolida en la adolescencia y adultez |
Tipos de carácter
Teniendo en cuenta los componentes anteriormente explicados (emotividad, actividad y resonancia), es posible definir ocho tipos de carácter según la clasificación clásica de René Le Senne:
Nervioso
Se compone de los factores emotivo, inactivo y primario. Destacan por ser personas con emociones intensas, siendo muy inestables y con cambios de humor y ánimo muy rápidos, lo cual hace que se definan como energéticos. También se observa que se muestran como personas algo perezosas y que a veces carecen de motivación para completar las tareas. De esta forma, se caracterizan por ser:
- Emotivos e impulsivos.
- Energéticos pero inconstantes.
- Abiertos y sociables.
- Con dificultad para tomar decisiones.
- Propensos a la ansiedad.
- Con problemas para concentrarse.
- Muy alegres y expresivos.
- Creativos e imaginativos.
En la vida cotidiana: las personas con carácter nervioso suelen ser el alma de las reuniones, pero pueden resultar impredecibles. Necesitan aprender técnicas de autorregulación emocional para canalizar su energía de forma productiva.
Sentimental
Combina los factores emotivo, inactivo y secundario. Suelen sentir las emociones de una forma muy intensa, lo cual aumenta la probabilidad de sufrir altibajos emocionales. Eso también les genera inseguridades. Al ser muy sensibles también pueden llegar a ser muy pesimistas. Como consecuencia, se muestran reflexivos y abstraídos, lo cual provoca que se aíslen y no se sientan a gusto consigo mismos. Suelen identificarse por ser:
- Tímidos e introvertidos.
- Solitarios por elección.
- Con poca confianza en sí mismos.
- Desmotivados ante los retos.
- Emocionalmente inestables.
- Capaces de formar relaciones muy profundas y sólidas.
- Muy empáticos y comprensivos.
- Con gran sensibilidad artística.
En la vida cotidiana: las personas sentimentales pueden ser excelentes amigos y confidentes, pero necesitan trabajar su autoestima y aprender a no tomarse todo de forma personal.
Flemático
Se conforma de los factores no emotivo, activo y secundario. Se muestran calmados, lo cual les permite adaptarse fácilmente a cualquier situación o mantener el control. Por lo general resulta beneficioso, ya que les permite ser perseverantes cuando se enfrentan a dificultades. No son capaces de expresar mucho sus emociones o sentimientos. Destacan por ser:
- Organizados y metódicos.
- Responsables y fiables.
- Inteligentes y analíticos.
- Reflexivos antes de actuar.
- Poco expresivos emocionalmente.
- Rígidos en sus rutinas.
- Constantes y disciplinados.
- Buenos en la planificación a largo plazo.
En la vida cotidiana: el carácter flemático es ideal para profesiones que requieran constancia, análisis y control emocional, como la investigación científica o la gestión empresarial.
Apasionado
Pertenecen a la combinación emotivo, activo y secundario. Son personas apasionadas que buscan actuar para conseguir todo lo que se proponen. Suelen ser considerados con actitud de líder y gran sentido de la responsabilidad. En general se muestran como:
- Perseverantes y ambiciosos.
- Productivos y enfocados.
- Compasivos y serviciales.
- Comprensivos con los demás.
- Con las emociones a flor de piel pero canalizadas.
- Capaces de concentrarse fácilmente.
- Tendentes a la rigidez moral.
- Naturales líderes de grupo.
En la vida cotidiana: las personas con carácter apasionado suelen destacar en posiciones de liderazgo. Sin embargo, pueden caer en el perfeccionismo excesivo y la dificultad para delegar.
Apático
Se considera un tipo de carácter no emotivo, inactivo y secundario. Se identifican por tener problemas con las relaciones sociales, ya que no muestran interés en otras personas ni en crear vínculos. Se sienten cómodos en la soledad, siendo común que se identifiquen por ser:
- Rutinarios y predecibles.
- Tranquilos y pausados.
- Solitarios por naturaleza.
- Melancólicos.
- Conformistas.
- Con poca motivación para el cambio.
- Confiados en lo conocido.
- Resistentes a las novedades.
En la vida cotidiana: las personas con carácter apático pueden beneficiarse de actividades que estimulen su motivación y les ayuden a salir de su zona de confort, como el voluntariado o las actividades grupales.
Colérico
Este carácter es emotivo, activo y primario. Cuenta con facilidad para adaptarse a cualquier situación gracias a que tiende a improvisar. En general mantiene un buen humor, aunque cuando se molesta siente mucha ira. Por el contrario, puede tener dificultad para la reflexión profunda. Por lo general estas personas son:
- Responsables y resolutivas.
- Poco disciplinadas en lo rutinario.
- Impacientes con los demás.
- Propensas a frustrarse con facilidad.
- Capaces de realizar varias actividades a la vez.
- Con mucha energía y vitalidad.
- Directas y francas en su comunicación.
- Orientadas a resultados rápidos.
En la vida cotidiana: las personas coléricas son excelentes en situaciones de crisis que requieren decisiones rápidas, pero necesitan aprender a gestionar la ira y desarrollar la paciencia.

Sanguíneo
Agrupa los factores no emotivo, activo y primario. Demuestran ser personas calmadas pero con gran capacidad de generar ideas. Esto les dota de creatividad e ingenio. Además, son personas sociables, aunque no hacen gran esfuerzo en cultivar sus relaciones a largo plazo. Aun así se consideran:
- Cariñosos y afectuosos.
- Persuasivos y carismáticos.
- Hábiles en la comunicación.
- Poco planificadores del futuro.
- Enfocados en objetivos a corto plazo.
- Optimistas y positivos.
- Adaptables a nuevas situaciones.
- Con tendencia a la superficialidad.
En la vida cotidiana: el carácter sanguíneo facilita las relaciones sociales y las profesiones que requieran dotes comunicativas, como las ventas, la docencia o la política.
Amorfo
Mantiene una combinación no emotivo, inactivo y primario. Debido a esto tienden a mostrarse desordenados y poco constantes. Por consecuencia son conformistas y no muestran preocupación por las consecuencias de sus acciones a largo plazo. Son considerados:
- Poco metódicos.
- Superficiales en sus análisis.
- Despreocupados y relajados.
- Impuntuales e informales.
- Desorganizados en su día a día.
- Amables y de trato agradable.
- Sin un marcado sentido de la responsabilidad.
- Sinceros y transparentes.
En la vida cotidiana: las personas con carácter amorfo necesitan establecer rutinas y objetivos claros para canalizar su potencial. La estructura externa les ayuda a ser más productivos.
Cómo influye el carácter en la salud mental
El tipo de carácter que una persona desarrolla puede tener implicaciones significativas para su bienestar psicológico:
- Los caracteres emotivos (nervioso, sentimental, apasionado, colérico) pueden ser más vulnerables a trastornos como la ansiedad o la depresión, pero también tienen mayor capacidad de conexión emocional con los demás.
- Los caracteres no emotivos (flemático, sanguíneo, apático, amorfo) suelen manejar mejor el estrés, pero pueden tener dificultades para expresar sus necesidades emocionales.
- Los caracteres activos tienden a buscar soluciones activas a sus problemas, lo que puede ser un factor protector frente al malestar psicológico.
- Los caracteres inactivos pueden ser más propensos a la rumiación y la evitación, factores de riesgo para la depresión.
Es importante recordar que ningún tipo de carácter es mejor ni peor que otro. Cada uno tiene fortalezas y áreas de mejora. El autoconocimiento es el primer paso para potenciar las fortalezas y trabajar en las debilidades.
¿Se puede cambiar el carácter?
Como se ha mencionado, el carácter funciona como un sistema de defensa. De esta forma, busca reducir el impacto del dolor en el individuo, lo que a su vez sirve para reducir la afectación a nivel psicológico. A través del carácter se expresan nuestras fortalezas y debilidades, cada una adquiridas según las vivencias y educación que se recibe. Todo esto va a condicionar nuestras acciones ante ciertos estímulos, así como las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida.
Si bien se habla de que el carácter se forja en la infancia, no es algo estático. Se considera que son distintos factores los que influyen en el proceso de desarrollo del carácter. Sin embargo, no todos tienen una connotación positiva. En este sentido, es posible modificar algunos aspectos, aunque no podrá cambiarse en su totalidad. Se reconoce que dentro del carácter se encuentran ciertas cualidades que, si bien se pueden mejorar, el cambio total no es realista.
Estrategias para el desarrollo del carácter
Si se desea trabajar en el desarrollo o modificación de ciertos aspectos del carácter, se pueden seguir estos pasos:
-
Autoconocimiento: identificar el propio tipo de carácter y reconocer fortalezas y debilidades. Herramientas como los test de personalidad validados pueden ser un punto de partida útil.
-
Definir objetivos: determinar qué aspectos concretos se desean modificar. Es importante establecer metas realistas y alcanzables.
-
Observar los patrones: analizar cómo se reacciona ante determinadas situaciones y qué consecuencias tienen esas reacciones.
-
Practicar nuevas respuestas: una vez identificados los patrones que se desean cambiar, sustituirlos conscientemente por respuestas más adaptativas. Este proceso requiere repetición y paciencia.
-
Buscar apoyo profesional: un psicólogo puede acompañar el proceso de cambio mediante terapia, ofreciendo herramientas específicas como la terapia cognitivo-conductual o el mindfulness.
-
Ser constante: los cambios en el carácter no se producen de la noche a la mañana. Requieren tiempo, esfuerzo y compromiso sostenido.
Cuándo consultar a un profesional
Si el tipo de carácter está generando un malestar significativo en la vida diaria, las relaciones personales o el rendimiento laboral o académico, es recomendable consultar con un psicólogo. Algunas señales de alarma incluyen:
- Dificultad constante para relacionarse con los demás.
- Reacciones emocionales desproporcionadas que no se pueden controlar.
- Sentimiento persistente de insatisfacción o infelicidad.
- Patrones de conducta que generan conflictos recurrentes.
- Incapacidad para adaptarse a los cambios.
Un profesional de la salud mental puede ayudar a distinguir entre rasgos de carácter que simplemente requieren desarrollo personal y aquellos que podrían indicar un trastorno de personalidad que necesite tratamiento específico.
Referencias
- Le Senne, R. (1945). Traité de caractérologie. Paris: Presses Universitaires de France.
- Peterson, C., & Seligman, M. E. P. (2004). Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification. Oxford University Press.
- Reich, W. (1945). Character Analysis. New York: Orgone Institute Press.
- Cloninger, C. R. (1993). A psychobiological model of temperament and character. Archives of General Psychiatry, 50(12), 975-990.
- Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. https://dle.rae.es
- MedlinePlus. Trastorno bipolar. https://medlineplus.gov/spanish/bipolardisorder.html

Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.