Antioxidantes
Tabla de contenidos
- 1.Qué son los antioxidantes y cómo funcionan
- Funciones de los antioxidantes en el organismo
- 2.Antioxidantes no enzimáticos
- Vitamina C (ácido ascórbico)
- Vitamina E (tocoferoles y tocotrienoles)
- Vitamina A y carotenoides provitamínicos
- Minerales con función antioxidante
- 3.Antioxidantes enzimáticos
- 4.Compuestos fitoquímicos con actividad antioxidante
- Polifenoles y flavonoides
- Glutatión
- Coenzima Q10
- Licopeno
- Luteína y zeaxantina
- 5.Antioxidantes y cáncer: lo que dice la evidencia
- Antioxidantes de la dieta frente a suplementos
- Ensayos clínicos con resultados inesperados
- La paradoja de los antioxidantes
- 6.Alimentos con alto contenido en antioxidantes
- 7.Importancia de los antioxidantes en la salud
- 8.Consideraciones sobre la suplementación
- 9.Referencias
Los antioxidantes son moléculas capaces de neutralizar los radicales libres presentes en el organismo, desempeñando un papel fundamental en la protección celular. Comprender qué son, cómo funcionan y en qué alimentos se encuentran resulta esencial para tomar decisiones informadas sobre la alimentación y la salud.
Qué son los antioxidantes y cómo funcionan
Los antioxidantes son sustancias que previenen o retrasan la oxidación celular, un proceso en el que los radicales libres —moléculas inestables con electrones desapareados— dañan las estructuras celulares, incluidas las membranas, las proteínas y el ADN. Este daño oxidativo se denomina estrés oxidativo y se asocia con el envejecimiento y diversas enfermedades crónicas.
El organismo produce radicales libres de forma natural como subproducto del metabolismo aeróbico. Sin embargo, factores externos como la contaminación ambiental, el tabaquismo, la radiación ultravioleta, el consumo excesivo de alcohol y una alimentación deficiente pueden incrementar su producción.
Los antioxidantes actúan mediante diferentes mecanismos: algunos donan electrones a los radicales libres para estabilizarlos, otros inhiben las reacciones en cadena de la oxidación lipídica y otros quelan metales de transición que catalizan la formación de radicales. Es importante destacar que el equilibrio entre radicales libres y antioxidantes es lo que determina el estado redox celular, y tanto el exceso como el déficit de antioxidantes pueden resultar perjudiciales.
Funciones de los antioxidantes en el organismo
Las funciones de los antioxidantes en el cuerpo son diversas y dependen tanto del tipo de antioxidante como del estado fisiológico del individuo. En términos generales, estas sustancias:
- Protegen las membranas celulares frente al daño oxidativo causado por los radicales libres.
- Contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmunitario, ayudando a mantener la integridad de las células de defensa.
- Participan en la reparación del ADN, reduciendo la acumulación de mutaciones asociadas al envejecimiento celular.
- Colaboran en la regulación de la inflamación, dado que el estrés oxidativo y la inflamación crónica están estrechamente vinculados.
No obstante, conviene matizar que los antioxidantes no son una panacea. Su efecto protector depende del contexto bioquímico y, como veremos más adelante, la evidencia científica sobre los suplementos antioxidantes es menos favorable de lo que la publicidad suele sugerir.
Antioxidantes no enzimáticos
Son aquellos que el organismo no puede sintetizar por sí mismo (o lo hace en cantidades insuficientes), por lo que deben obtenerse a través de la alimentación. Constituyen la base de la defensa antioxidante exógena e incluyen vitaminas, minerales y compuestos fitoquímicos.
Vitamina C (ácido ascórbico)
La vitamina C es un antioxidante hidrosoluble que actúa como donante de electrones, neutralizando radicales libres en el medio acuoso celular. Además, participa en la regeneración de la vitamina E oxidada, potenciando así la capacidad antioxidante global del organismo.
Entre sus funciones destacan la síntesis de colágeno, esencial para la integridad de tejidos conectivos, piel, huesos y cartílagos, así como el apoyo al sistema inmunitario. Fuentes alimentarias ricas en vitamina C incluyen:
- Pimientos rojos y verdes.
- Kiwis.
- Fresas.
- Cítricos (naranjas, limones, pomelos).
- Brócoli.
- Coles de Bruselas.
Vitamina E (tocoferoles y tocotrienoles)
La vitamina E es un antioxidante liposoluble que protege las membranas celulares de la peroxidación lipídica. Existen ocho formas naturales (cuatro tocoferoles y cuatro tocotrienoles), siendo el alfa-tocoferol la forma más activa biológicamente en el ser humano.
Su función principal es interrumpir las reacciones en cadena de los radicales libres en las membranas lipídicas, protegiendo así la integridad estructural de las células. Se encuentra en:
- Aceites vegetales (girasol, oliva virgen extra, germen de trigo).
- Frutos secos (almendras, avellanas, nueces).
- Semillas de girasol.
- Espinacas y brócoli.
- Yema de huevo.

Vitamina A y carotenoides provitamínicos
La vitamina A (retinol) y sus precursores, los carotenoides provitamínicos como el betacaroteno, desempeñan funciones antioxidantes al neutralizar el oxígeno singlete y otros radicales libres. La vitamina A es esencial para la visión, la diferenciación celular y la función inmunitaria.
El betacaroteno, presente en alimentos de color naranja y verde oscuro, se convierte en vitamina A en el organismo según las necesidades. A diferencia de la vitamina A preformada, el betacaroteno procedente de alimentos no presenta riesgo de toxicidad, ya que su conversión está regulada metabólicamente. Se encuentra en zanahorias, batatas, calabaza, espinacas y mangos.
Minerales con función antioxidante
Ciertos minerales actúan como cofactores de enzimas antioxidantes endógenas:
- Selenio: componente esencial de las glutatión peroxidasas, enzimas que reducen los peróxidos en el organismo. Se encuentra en nueces de Brasil, pescados, mariscos y cereales integrales.
- Zinc: cofactor de la superóxido dismutasa (SOD) citoplásmica. Presente en carnes, legumbres, semillas de calabaza y cereales integrales.
- Manganeso: cofactor de la SOD mitocondrial. Se halla en cereales integrales, frutos secos y té.
- Cobre: también participa como cofactor de la SOD. Presente en hígado, mariscos, frutos secos y legumbres.
Antioxidantes enzimáticos
Los antioxidantes enzimáticos son producidos por el propio organismo y constituyen la primera línea de defensa frente al estrés oxidativo. Su actividad es catalítica, lo que significa que una sola molécula puede neutralizar miles de radicales libres sin consumirse en el proceso. Los principales son:
- Superóxido dismutasa (SOD): convierte el radical superóxido en peróxido de hidrógeno y oxígeno. Existen tres isoformas según su localización celular.
- Catalasa (CAT): descompone el peróxido de hidrógeno en agua y oxígeno, principalmente en los peroxisomas.
- Glutatión peroxidasa (GPx): reduce los peróxidos lipídicos y el peróxido de hidrógeno utilizando glutatión reducido como sustrato.
- Glutatión reductasa (GR): regenera el glutatión reducido a partir de su forma oxidada, manteniendo la capacidad antioxidante del sistema del glutatión.
La eficacia de estas enzimas depende de la disponibilidad de oligoelementos como el selenio, el zinc, el manganeso y el cobre, lo que subraya la importancia de una alimentación variada y equilibrada.
Compuestos fitoquímicos con actividad antioxidante
Más allá de las vitaminas y los minerales, los alimentos vegetales contienen una enorme variedad de compuestos bioactivos con propiedades antioxidantes. Estos fitoquímicos no se consideran nutrientes esenciales, pero la evidencia epidemiológica asocia consistentemente su consumo con un menor riesgo de enfermedades crónicas.
Polifenoles y flavonoides
Los polifenoles son el grupo más amplio de fitoquímicos antioxidantes e incluyen más de 8 000 compuestos identificados. Los flavonoides, un subgrupo de los polifenoles, se encuentran abundantemente en frutas, verduras, té, cacao, vino tinto y aceite de oliva virgen extra.
Entre los flavonoides más estudiados se encuentran las catequinas del té verde, las antocianinas de los frutos rojos, la quercetina de las cebollas y manzanas, y las isoflavonas de la soja. Estos compuestos no solo actúan como antioxidantes directos, sino que también modulan vías de señalización celular relacionadas con la inflamación y la supervivencia celular.
Glutatión
El glutatión (GSH) es un tripéptido producido por el organismo que se considera uno de los antioxidantes intracelulares más importantes. Participa en la neutralización de radicales libres, la regeneración de otros antioxidantes (como las vitaminas C y E) y la detoxificación de sustancias nocivas en el hígado.
Coenzima Q10
La coenzima Q10 (ubiquinona) es un componente fundamental de la cadena de transporte de electrones mitocondrial, donde participa en la producción de ATP (energía celular). Además de su función bioenergética, actúa como antioxidante protegiendo las membranas celulares de la peroxidación lipídica.
Licopeno
El licopeno es un carotenoide sin actividad provitamínica A que se encuentra en el tomate (especialmente en el cocinado, ya que el procesamiento térmico aumenta su biodisponibilidad), la sandía y el pomelo rosado. Estudios observacionales han asociado un mayor consumo de licopeno con un menor riesgo cardiovascular, aunque se necesitan más ensayos clínicos para confirmar esta relación causal.
Luteína y zeaxantina
La luteína y la zeaxantina son carotenoides que se acumulan en la mácula del ojo, donde protegen la retina del daño oxidativo causado por la luz. Se encuentran en vegetales de hoja verde oscuro como las espinacas, la col rizada y las acelgas.

Antioxidantes y cáncer: lo que dice la evidencia
Una de las afirmaciones más extendidas sobre los antioxidantes es que «previenen el cáncer». Sin embargo, la relación entre antioxidantes y cáncer es considerablemente más compleja de lo que suele presentarse, y la evidencia científica obliga a hacer distinciones importantes.
Antioxidantes de la dieta frente a suplementos
Los estudios observacionales muestran de forma consistente que las personas que consumen dietas ricas en frutas, verduras y otros alimentos vegetales —naturalmente ricos en antioxidantes— presentan un menor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, esto no significa que los antioxidantes aislados en forma de suplementos produzcan el mismo efecto.
Ensayos clínicos con resultados inesperados
Varios ensayos clínicos de gran envergadura han arrojado resultados contrarios a lo esperado:
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Estudio ATBC (Alpha-Tocopherol, Beta-Carotene Cancer Prevention Study): este ensayo con 29 133 varones fumadores en Finlandia demostró que la suplementación con betacaroteno aumentó la incidencia de cáncer de pulmón en un 18 % y la mortalidad total en un 8 %. Los resultados, publicados en The New England Journal of Medicine en 1994, supusieron un punto de inflexión en la investigación sobre antioxidantes.
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Ensayo SELECT (Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial): este estudio con más de 35 000 varones sanos reveló que la suplementación con vitamina E no solo no previno el cáncer de próstata, sino que aumentó su riesgo en un 17 %. Tampoco el selenio ni la combinación de ambos mostraron beneficio alguno.
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Revisión Cochrane (Bjelakovic et al., 2012): esta metaanálisis de 78 ensayos clínicos aleatorizados con más de 296 000 participantes concluyó que los suplementos de betacaroteno y vitamina E aumentan la mortalidad por cualquier causa, mientras que la vitamina C, el selenio y la vitamina A no mostraron efectos significativos sobre la supervivencia.
La paradoja de los antioxidantes
Estos hallazgos configuran lo que se conoce como la «paradoja de los antioxidantes»: mientras que una alimentación rica en antioxidantes se asocia con beneficios para la salud, los suplementos antioxidantes en dosis elevadas no solo no replican estos beneficios, sino que pueden resultar perjudiciales.
Las posibles explicaciones incluyen:
- Los radicales libres no son únicamente dañinos; también desempeñan funciones fisiológicas esenciales, como la señalización celular y la destrucción de células dañadas o potencialmente cancerosas por parte del sistema inmunitario.
- Las dosis farmacológicas de antioxidantes pueden interferir con los mecanismos de defensa del organismo, incluida la apoptosis (muerte celular programada) de células tumorales.
- Los beneficios de los alimentos vegetales probablemente se deben a la sinergia de cientos de compuestos bioactivos, no a un solo antioxidante aislado.
Por todo ello, las principales sociedades científicas y organismos reguladores, como la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), recomiendan obtener los antioxidantes a través de una alimentación variada y equilibrada, y no recurrir a suplementos salvo indicación médica específica.
Alimentos con alto contenido en antioxidantes
La mejor estrategia para mantener un adecuado estado antioxidante es consumir una dieta variada, rica en alimentos vegetales. Los siguientes alimentos destacan por su elevada capacidad antioxidante:
- Frutos rojos (arándanos, frambuesas, moras, fresas): ricos en antocianinas, vitamina C y polifenoles. Los arándanos son uno de los alimentos con mayor capacidad antioxidante medida por el ensayo ORAC.
- Verduras de hoja verde (espinacas, col rizada, acelgas): aportan luteína, zeaxantina, vitamina C y betacaroteno.
- Tomates y derivados: fuente principal de licopeno, cuya biodisponibilidad aumenta con la cocción y la presencia de grasa.
- Frutos secos (nueces, almendras, avellanas): aportan vitamina E, selenio, polifenoles y ácidos grasos insaturados.
- Cítricos (naranjas, limones, pomelos): destacan por su contenido en vitamina C y flavanonas.
- Cacao puro y chocolate negro (>70 % cacao): muy ricos en flavanoles con potente actividad antioxidante.
- Aceite de oliva virgen extra: contiene polifenoles como el hidroxitirosol y la oleuropeína, con reconocida capacidad antioxidante.
- Legumbres (alubias rojas, lentejas): aportan polifenoles, minerales y fibra.
- Té verde: rico en catequinas, especialmente epigalocatequina galato (EGCG).
- Especias y hierbas aromáticas (cúrcuma, orégano, clavo, canela): concentran cantidades notables de compuestos antioxidantes.

Importancia de los antioxidantes en la salud
Los antioxidantes desempeñan un papel relevante en el mantenimiento de la salud, aunque es importante contextualizar su alcance con base en la evidencia disponible:
- Salud cardiovascular: una alimentación rica en antioxidantes, especialmente en polifenoles del aceite de oliva, frutas y verduras, se asocia con un menor riesgo cardiovascular. La dieta mediterránea, particularmente rica en estos compuestos, ha demostrado beneficios cardiovasculares en ensayos clínicos como el estudio PREDIMED.
- Envejecimiento celular: el estrés oxidativo es uno de los mecanismos implicados en el envejecimiento. Aunque los antioxidantes dietéticos contribuyen a mitigar este proceso, no existe evidencia de que los suplementos antioxidantes retrasen el envejecimiento en humanos.
- Función cognitiva: algunos estudios observacionales asocian un mayor consumo de antioxidantes dietéticos con un menor deterioro cognitivo, aunque los resultados de los ensayos clínicos con suplementos han sido inconsistentes.
- Función inmunitaria: las vitaminas C y E, el selenio y el zinc participan en el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Las deficiencias de estos micronutrientes pueden comprometer la respuesta inmunitaria.
Es fundamental entender que los antioxidantes ejercen su mayor beneficio cuando proceden de la alimentación, dentro del contexto de un patrón dietético saludable. La suplementación con antioxidantes solo está justificada en casos de deficiencia diagnosticada o bajo supervisión médica.
Consideraciones sobre la suplementación
Dado el interés comercial en los suplementos antioxidantes, conviene tener en cuenta las siguientes consideraciones basadas en la evidencia:
- No existe una recomendación general de suplementación con antioxidantes para la población sana. Las guías de la OMS, la EFSA y las principales sociedades de nutrición insisten en que la alimentación debe ser la fuente principal.
- Las dosis elevadas pueden ser contraproducentes. Como se ha descrito, el betacaroteno en fumadores y la vitamina E en dosis altas se han asociado con un aumento del riesgo de cáncer y mortalidad.
- La sinergia alimentaria es clave. Los miles de compuestos bioactivos presentes en los alimentos vegetales actúan de forma sinérgica, y aislar un solo componente no reproduce el efecto del alimento completo.
- Consultar siempre con un profesional sanitario antes de iniciar cualquier suplementación, especialmente en personas con enfermedades crónicas, en tratamiento farmacológico o en fumadores.
Referencias
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Escrito por
Rafael AragónPsicólogo clínico
Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud
Universidad de Valencia
Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.