Anoscopia
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La anoscopia es una de las pruebas médicas más frecuentes en el ámbito de la proctología, la cual permite visualizar el ano, el conducto anal y la parte inferior del recto. Se trata de un examen que se realiza sin anestesia, pero que resulta totalmente indoloro; el paciente únicamente siente una sensación de pesadez en el canal anal.
A continuación explicamos de forma detallada todo lo relacionado con esta prueba: qué es, por qué se realiza, cuál es el procedimiento y qué se puede esperar de los resultados.
¿Qué es la anoscopia?
Se denomina anoscopia a la prueba médica que permite visualizar los últimos diez centímetros del tubo digestivo: ano, conducto anal y parte inferior del recto. Se utiliza para diagnosticar determinadas patologías que afectan a la región anal, como tumores rectales, hemorroides, fisuras anales o pólipos, entre otras.
Para la realización de la misma se utiliza un instrumento denominado anoscopio, un tubo rígido o flexible de entre ocho y diez centímetros de longitud, y unos cuatro centímetros de diámetro. El anoscopio incorpora una lámpara y una cámara en uno de sus extremos, de forma que el médico puede observar de manera detallada el canal anal y las paredes del recto.
La anoscopia es una herramienta fundamental en la exploración proctológica y, junto con el tacto rectal, constituye uno de los pilares del diagnóstico de la patología anorrectal.
¿Por qué se realiza?
Este examen físico es solicitado por el médico cuando el paciente presenta una serie de síntomas propios de una afección del recto, canal anal o ano. Además de ser una prueba diagnóstica, la anoscopia también permite extraer tejido de las paredes e incluso tratar determinadas enfermedades.
Dolor anal
Esta es la causa más frecuente por la cual se realiza la anoscopia; el paciente siente un gran dolor en la zona del ano, el cual viene dado en la gran mayoría de las ocasiones por las hemorroides. Cuando el paciente presenta los síntomas propios de las hemorroides pero estas no se palpan con un tacto rectal, lo más habitual es la realización de una anoscopia para comprobar si se trata de hemorroides internas.
Sangrado anal
El sangrado anal se presenta generalmente en las heces; cuando dicho sangrado es de color rojo brillante, significa que la causa se encuentra en la parte inferior del tubo digestivo y, por tanto, se realiza una anoscopia para determinar su origen. La causa más habitual del sangrado anal son las fisuras.
Sensación de pesadez en la zona del ano
Este es un síntoma propio del cáncer rectal, así como de hemorroides o pólipos; el paciente siente una gran pesadez y presión en el ano. Así, el médico solicita una anoscopia para realizar el diagnóstico.
Extraer tejido
Tal y como hemos señalado, esta prueba médica, además de como diagnóstico, también sirve como tratamiento. Si el médico observa cualquier tipo de anomalía o alteración sospechosa en el canal anal o en la parte inferior del recto, requiere de una anoscopia para tomar muestras del tejido para su posterior análisis en el laboratorio.
Cribado de displasia anal y VPH
En los últimos años, la anoscopia ha adquirido un papel especialmente relevante en el cribado del cáncer anal relacionado con el virus del papiloma humano (VPH). Las poblaciones de alto riesgo —como hombres que tienen sexo con hombres, personas que viven con VIH, mujeres con antecedentes de lesiones escamosas intraepiteliales de alto grado o cáncer vulvar por VPH, y personas trasplantadas de órgano sólido— se benefician de programas de cribado que incluyen la anoscopia como herramienta diagnóstica esencial.

¿Cómo se realiza la anoscopia?
La anoscopia es una técnica muy poco invasiva. Tiene una duración aproximada de 20 minutos, aunque puede ser superior si se toman muestras de tejido o se realiza cualquier tipo de tratamiento. La prueba se realiza de forma ambulatoria.
Preparación
La anoscopia debe realizarse con el recto totalmente vacío. Por lo tanto, en ocasiones es recomendable aplicar un enema de limpieza o tomar laxantes unas horas antes de la prueba.
En cuanto a la alimentación, no es necesario estar en ayunas antes del examen. No obstante, es aconsejable que durante las 72 horas previas se siga una dieta rica en fibra y se mantenga una buena hidratación para evitar el estreñimiento.
Procedimiento
Para realizar la anoscopia, lo primero es que te tumbes en la camilla en la posición correcta, que permita la introducción del anoscopio; es decir, de lado y con las piernas flexionadas, de forma que puedas abrazarte las rodillas. En algunos centros se utiliza la posición de litotomía o en decúbito prono, según la preferencia del especialista.
En primer lugar el médico observará el ano para determinar si existe algún tipo de lesión externa o si la piel presenta alteraciones. A continuación, procederá a realizar un tacto rectal para evaluar el canal anal en relación a su nivel de contracción y descartar masas palpables.
Antes de la introducción del anoscopio procederá a limpiar la zona con productos antisépticos y a aplicar un lubricante. Cuando el médico introduzca el anoscopio, la sensación es de pesadez en la zona del ano, aunque en ningún momento causa dolor. Lo más importante durante la prueba es que te mantengas lo más relajado posible y no contraigas el esfínter. Una vez introducido el anoscopio, el médico introducirá la cámara con la lámpara incorporada para explorar la zona y, pasados unos minutos, retirará poco a poco el instrumento.
Por último, una vez extraído el anoscopio, limpiará la zona, dando por finalizada la prueba.
Este es el procedimiento habitual de una anoscopia. No obstante, en determinadas ocasiones son necesarios unos procedimientos adicionales.
- Anoscopia de alta resolución (HRA): si es necesario explorar el canal anal y la parte inferior del recto con mayor detalle, el médico aplicará ácido acético (vinagre diluido) y solución de Lugol sobre la mucosa anal para resaltar las áreas de displasia o tejido anómalo. Esta técnica, conocida como anoscopia de alta resolución o HRA (High-Resolution Anoscopy), emplea un colposcopio de alta magnificación y es especialmente útil para detectar lesiones premalignas asociadas al VPH en poblaciones de alto riesgo. Ante la aplicación de estos líquidos, la sensación más habitual entre los pacientes es de un ligero ardor transitorio.
- Biopsia: tal y como hemos señalado, la anoscopia también permite recoger muestras de tejido para diagnosticar un posible tumor, tanto benigno como maligno. La toma de la biopsia puede resultar un poco dolorosa; se siente como un pequeño pinchazo que dura apenas un segundo.
¿Duele?
Esta es una de las preguntas más habituales entre los pacientes que deben someterse a una anoscopia. Pues bien, la realidad es que no duele, ya que el anoscopio apenas se introduce unos centímetros por el canal anal. Inmediatamente después del examen se puede retomar la actividad habitual sin necesidad de periodo de reposo.
¿Existe alguna complicación?
La anoscopia es una prueba médica muy sencilla que en raras ocasiones presenta algún tipo de complicación. No obstante, aunque no sean frecuentes, las complicaciones existen.
Teniendo en cuenta que las complicaciones se dan en contadas ocasiones, una de las más habituales es que el anoscopio haya dañado la pared del recto, causando una pequeña herida que puede dar lugar a un leve sangrado anal. Si la anoscopia se ha realizado para diagnosticar unas hemorroides internas, es habitual que estas sangren los días posteriores al examen.
En el caso de la anoscopia de alta resolución con biopsia, puede aparecer un leve sangrado o molestias en la zona durante las 24-48 horas siguientes al procedimiento.
Resultados de la anoscopia
Una vez transcurridos unos días desde la realización de la prueba, el paciente debe acudir a la consulta para recibir los resultados de la prueba.
Si los valores de la anoscopia son normales, significa que el conducto anal tiene un tamaño, color y tono totalmente normales; no hay ningún tipo de evidencia de hemorroides, pólipos o cualquier otro tejido inusual.
Si el examen ha dado como resultado valores anormales, estos pueden deberse a un amplio abanico de patologías: fisuras, hemorroides, pólipos, tumores, condilomas o lesiones displásicas relacionadas con el VPH. En ocasiones es necesario realizar pruebas adicionales para diagnosticar la enfermedad de forma definitiva, como una colonoscopia completa, una resonancia magnética pélvica o una ecografía endoanal.
Referencias
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- Siddharthan, R. V., Lanciault, C., Tsikitis, V. L. «Anal intraepithelial neoplasia: diagnosis, screening, and treatment». Annals of Gastroenterology, 32(3), 2019, pp. 257-263.

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.