Alergia al sol

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Alergia al sol
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La alergia al sol es una enfermedad mucho más frecuente de lo que se cree. Este trastorno recibe el nombre de erupción polimorfa lumínica (EPL), también conocida como erupción polimorfa solar. Se trata de una reacción inmunológica anómala del organismo frente a la radiación ultravioleta (UV), que da lugar a diversas lesiones dérmicas. Aunque se conozca como alergia al sol, porque los síntomas son muy parecidos a los de una reacción alérgica, no es una alergia propiamente dicha, sino una fotodermatosis idiopática mediada por el sistema inmunitario.

Investigaciones recientes señalan que esta enfermedad afecta a entre un 10 % y un 20 % de la población en Europa y América del Norte. Se da mayoritariamente en mujeres —aproximadamente cuatro veces más que en hombres— y suele debutar en la edad adulta joven, aunque los primeros síntomas pueden darse también en la infancia. Existe además una asociación hormonal: se ha observado que el estradiol (17β-estradiol) inhibe la inmunosupresión cutánea inducida por la radiación UV, lo que podría explicar la mayor prevalencia femenina.

Causas de la alergia al sol

La causa exacta de la EPL es aún desconocida. No se ha podido determinar por qué afecta a unas personas y a otras no, aunque en algunos casos sí se ha demostrado que existen factores hereditarios. El mecanismo patogénico más aceptado actualmente apunta a una respuesta de hipersensibilidad retardada frente a un antígeno cutáneo modificado por la radiación UV. Lo que resulta imprescindible es diferenciar la alergia al sol de las reacciones de fotosensibilidad exógena, es decir, aquellas que aparecen cuando la piel recibe rayos solares mientras se están tomando determinados fármacos (fotosensibilidad medicamentosa), cuando se han usado ciertos cosméticos (dermatitis fotoalérgica de contacto) o en el caso de padecer alteraciones del metabolismo o enfermedades autoinmunes.

Como resulta lógico, este trastorno es más frecuente durante los meses de primavera y verano, cuando los rayos del sol tienen una mayor intensidad. Además, durante ambas estaciones la piel está más expuesta a la luz solar y, tras el invierno, no se ha habituado todavía a la radiación UV.

Existen una serie de factores de riesgo que resulta interesante conocer.

  • Fototipo cutáneo: si bien es cierto que cualquier persona puede sufrir esta enfermedad, es mucho más frecuente en individuos con fototipos I y II de la escala de Fitzpatrick, es decir, personas de piel clara que se queman con facilidad y apenas se broncean.
  • Exposición a sustancias químicas: muchos de los síntomas propios de la alergia cutánea se desarrollan tras la exposición de la piel a determinadas sustancias, y luego a los rayos solares. El uso de algunos cosméticos, como las fragancias o los desodorantes, son un factor de riesgo importante.
  • Enfermedades cutáneas: aquellas personas que sufren dermatitis tienen más riesgo de padecer alergia al sol.
  • Antecedentes familiares: si existen antecedentes familiares de esta enfermedad, aumenta el riesgo de sufrirla, lo que sugiere una predisposición genética.

Escala de Fitzpatrick

La clasificación de Fitzpatrick distingue seis fototipos cutáneos en función de la respuesta de la piel a la radiación UV:

FototipoCaracterísticasReacción al sol
IPiel muy clara, pecas, ojos clarosSiempre se quema, nunca se broncea
IIPiel clara, ojos clarosSe quema con facilidad, se broncea mínimamente
IIIPiel intermediaSe quema moderadamente, se broncea gradualmente
IVPiel morenaSe quema poco, se broncea con facilidad
VPiel oscuraRara vez se quema, se broncea intensamente
VIPiel muy oscuraNunca se quema

Las personas con fototipos I y II presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar EPL y otras fotodermatosis.

Síntomas de la alergia al sol

Síntomas de la alergia al sol

En las personas que sufren este tipo de alergia, el sistema inmunitario reacciona de forma anómala ante la radiación ultravioleta, desencadenando una respuesta inflamatoria cutánea. Los síntomas son variados y en cada persona se pueden manifestar de diferente manera, generalmente entre 30 minutos y varias horas después de la exposición al sol, aunque en ocasiones pueden aparecer hasta 2-3 días más tarde. Los más habituales son:

  • Piel enrojecida: eritema difuso o parcheado en las zonas expuestas.
  • Picor intenso (prurito) e incluso dolor en la zona afectada, que habitualmente suele ser el cuello, el escote o los brazos, las áreas más expuestas al sol. En la cara y las manos es más infrecuente porque la piel está más acostumbrada a los rayos solares (fenómeno de endurecimiento o hardening).
  • Lesiones polimorfas: pápulas, vesículas, placas eritematosas o, en casos más graves, ampollas. El término «polimorfa» hace referencia precisamente a la variedad de presentaciones clínicas entre distintos pacientes, aunque en un mismo individuo la morfología suele ser constante.
  • Malestar general, cefalea, náuseas o escalofríos. Son síntomas sistémicos posibles, pero menos habituales.

Es importante destacar que las lesiones no tienen por qué darse necesariamente justo después de la exposición al sol. En muchos casos, las reacciones cutáneas aparecen horas o incluso días después en aquellas zonas que han estado expuestas a la luz solar. Dichas lesiones pueden permanecer durante varios días y generalmente desaparecen sin dejar cicatriz residual.

Diagnóstico de la alergia solar

Ante la aparición de lesiones cutáneas tras la exposición al sol, es recomendable acudir al dermatólogo para que realice un diagnóstico y determine el tratamiento más adecuado. En primer lugar, se elabora una historia clínica detallada, teniendo en cuenta los síntomas, su cronología, la relación con la exposición solar y la edad del paciente. Además, se valoran diversos factores, como si los indicios se presentan durante todo el año o solo en las estaciones de mayor radiación, los antecedentes familiares de fotodermatosis, el uso de medicamentos fotosensibilizantes, etc.

A continuación, se procede con una exploración física, analizando las lesiones cutáneas: morfología, distribución y localización. Si el médico tiene alguna duda sobre su causa, puede solicitar las siguientes pruebas complementarias:

  • Fototest: reproducción de las lesiones mediante la exposición controlada a radiación UVA y UVB en el laboratorio.
  • Biopsia cutánea: estudio histopatológico de la piel afectada para descartar otras fotodermatosis.
  • Analítica sanguínea: si existe sospecha de una enfermedad autoinmune subyacente (como el lupus eritematoso), se solicitan anticuerpos antinucleares (ANA) y otras determinaciones serológicas.

Tratamiento de la alergia al sol

Una vez diagnosticada la enfermedad, el dermatólogo recomienda el tratamiento más oportuno, que puede combinar medidas preventivas y terapéuticas.

Tratamiento del brote agudo

  • Corticoides tópicos: constituyen el tratamiento de primera línea durante los brotes. Se aplican cremas o pomadas de potencia media-alta (como propionato de fluticasona o mometasona) sobre las lesiones durante 5-7 días para reducir la inflamación, el picor y el enrojecimiento.
  • Corticoides orales: en brotes extensos o graves, se puede recurrir a un ciclo corto de corticoides sistémicos (prednisona) durante 5-10 días.
  • Antihistamínicos orales: aunque la EPL no es una alergia mediada por IgE, los antihistamínicos de segunda generación (cetirizina, bilastina, loratadina) pueden aliviar el prurito de forma significativa.
  • Inhibidores de la calcineurina tópicos: el tacrolimus o el pimecrolimus son alternativas eficaces a los corticoides, especialmente útiles en zonas sensibles como la cara, y permiten un uso más prolongado sin los efectos secundarios de los esteroides.

Tratamiento preventivo (profilaxis)

  • Fototerapia de desensibilización: la fototerapia con UVB de banda estrecha (TL-01) o PUVA resulta muy efectiva para aumentar la tolerancia de la piel al sol. Se realiza en sesiones progresivas durante las semanas previas a la primavera. No obstante, la protección es temporal y son necesarias varias sesiones cada año.
  • Hidroxicloroquina: este fármaco antipalúdico, con propiedades antiinflamatorias, inmunomoduladoras y fotoprotectoras, ha demostrado eficacia en la prevención de brotes de EPL y se considera una opción de segunda línea.
  • Suplementos orales: existen evidencias de que la nicotinamida (vitamina B3) y los betacarotenos pueden ofrecer cierto grado de fotoprotección complementaria, aunque su eficacia es moderada y no sustituye a las medidas de protección solar.
  • Afamelanotida: análogo de la hormona estimulante de melanocitos (α-MSH) en forma de implante subcutáneo, aprobado para la protoporfiria eritropoyética y en estudio para la EPL grave.

¿Tienes alergia al sol?

¿Sabes cómo reconocer la alergia al sol?

Las lesiones cutáneas pueden aparecer por diversos motivos. Para sospechar que una persona tiene alergia al sol, hay una serie de criterios que debe reunir.

En primer lugar, las erupciones deben aparecer después de la exposición solar. En segundo lugar, tienen que concentrarse en aquellas áreas expuestas a la luz del sol, como el cuello, el escote o la zona del pecho. En tercer lugar, hay que valorar el aspecto de las lesiones: deben ser pápulas, vesículas o placas enrojecidas. Y, por último, esta enfermedad debe darse especialmente durante los meses de primavera y verano, con tendencia a mejorar a lo largo del verano a medida que la piel se habitúa (fenómeno de hardening).

¿Cómo se puede prevenir?

No existe un método 100 % infalible para prevenir la alergia al sol. No obstante, hay una serie de medidas y pautas que merece la pena tener en cuenta para minimizar el riesgo de desarrollar brotes.

  • Fotoprotección adecuada: es esencial proteger la piel de los rayos solares. Se recomienda el uso de protectores solares de amplio espectro (UVA y UVB) con un FPS de 50+ adecuado para cada fototipo. También hay que utilizar sombreros de ala ancha, ropa con protección UV y gafas de sol homologadas.
  • Exposición solar progresiva: especialmente las personas con piel sensible deben acostumbrarla gradualmente a la luz solar. Los dermatólogos recomiendan comenzar con exposiciones breves (10-15 minutos) durante la primavera e ir aumentándolas de forma progresiva.
  • Productos cosméticos: en cuanto al uso de productos cosméticos, es aconsejable evitar aquellos perfumes y desodorantes con un alto contenido en componentes químicos fotosensibilizantes. Aumentan el riesgo de desarrollar reacciones fototóxicas y fotoalérgicas.
  • Evitar las horas de máxima radiación: se debe limitar la exposición solar entre las 12:00 y las 16:00 horas, cuando la radiación UV es más intensa.

Cómo prevenir la alergia al sol

Urticaria solar

No hay que confundir la alergia al sol con la urticaria solar, ya que son dos trastornos diferentes. La urticaria solar es una fotodermatosis poco frecuente en la que aparecen habones (ronchas) de forma inmediata tras la exposición a la radiación UV o incluso a la luz visible. A diferencia de la EPL, no se limita a la luz solar natural, sino que también se puede desencadenar por la exposición a fuentes de luz artificial. Es más frecuente en mujeres que en hombres.

En cuanto a los síntomas, aparecen de forma casi inmediata (en minutos) tras la exposición a la luz, natural o artificial. Los más frecuentes son picor intenso, habones y enrojecimiento. En la gran mayoría de los casos, las lesiones desaparecen en menos de 24 horas, lo que la diferencia de la EPL.

En cuanto al tratamiento de la urticaria solar, se basa en antihistamínicos H1 de segunda generación como tratamiento de primera línea, fotoprotección estricta y, en casos graves, fototerapia de desensibilización o incluso omalizumab (anticuerpo monoclonal anti-IgE). Combatir esta enfermedad en muchos casos no resulta sencillo, ya que puede darse en cualquier momento, e incluso en recintos cerrados con luz artificial.

Datos relevantes sobre la alergia solar

Por último, conviene señalar algunos datos relevantes sobre la alergia al sol.

  • Exposición progresiva a la luz del sol: los dermatólogos señalan que la EPL se puede prevenir, o al menos atenuar, si quienes la sufren comienzan a exponerse al sol de forma gradual antes del verano. Durante esta estación la radiación es más intensa, de modo que aparecen con mayor facilidad los brotes cutáneos. Las exposiciones deben realizarse de manera controlada y con una duración limitada.
  • Prevalencia por fototipo: la prevalencia de este trastorno es mayor en personas con fototipos claros (I y II de Fitzpatrick). Es por ello que la alergia al sol se presenta sobre todo en países nórdicos como Suecia o Noruega, donde predominan estos fototipos.
  • Fitofotodermatitis: aunque no es muy habitual, pueden desarrollarse reacciones cutáneas a partir del contacto con el zumo o la savia de ciertas plantas que contienen furocumarinas (psoralenos), como la lima, el apio o la higuera. Estas sustancias se vuelven fototóxicas cuando entran en contacto con la radiación UV y, si tocan la piel, pueden dar lugar a picor, eritema, ampollas y posterior hiperpigmentación.
  • Pronóstico: la EPL tiende a mejorar con la edad. Muchos pacientes experimentan una reducción de los brotes a lo largo de los años, y en algunos casos la enfermedad remite espontáneamente.

Durante los meses de primavera y verano el sol es un imprescindible para muchas personas, quienes aprovechan el buen tiempo para disfrutar de actividades al aire libre. No obstante, hay algunas para las que el sol es su peor enemigo. Quienes sufren alergia al sol presentan síntomas muy notorios ante la más mínima exposición a la luz solar: placas en la piel, enrojecimiento, picor y dolor. Una correcta fotoprotección, el diagnóstico temprano y el seguimiento dermatológico son fundamentales para controlar esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Referencias

  1. Rhodes LE, Lim HW. Polymorphic Light Eruption: What’s New in Pathogenesis and Management. Front Med. 2018;5:252. Disponible en: PMC6139322
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  3. British Association of Dermatologists. Polymorphic Light Eruption — Patient Information Leaflet. 2021. Disponible en: bad.org.uk
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  5. Taylor CR, et al. British Association of Dermatologists guidelines for the management of people referred for phototherapy. Br J Dermatol. 2022. Disponible en: PubMed 35582951
  6. Stratigos AJ, et al. Pathogenic mechanisms of polymorphic light eruption. J Dermatol Sci. 2009. Disponible en: PubMed 19482651
Janire Manzanas

Escrito por

Janire Manzanas

Periodista de salud

Universidad del País Vasco

Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.

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