Queloide: qué es, síntomas y tratamiento

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Queloide: qué es, síntomas y tratamiento
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La presencia de un queloide puede generar incomodidad en quien lo padece. Esta cicatriz suele presentarse como un elemento antiestético sobre la piel, destacando por una forma abultada y en muchos casos de color oscuro. Estos detalles hacen que sea notorio a la vista de cualquiera si se encuentra visible.

Cuando se forma es posible que genere preocupación debido a que es considerado un crecimiento anormal. Sin embargo, es una afección benigna y que no representa ningún riesgo para la salud. Aun así, muchas personas buscan un tratamiento para eliminar o reducir esta cicatriz, fortaleciendo así su autoestima.

¿Qué es un queloide?

También se le conoce como cicatriz queloide. Es una cicatriz abultada que se forma en la piel donde ha ocurrido una lesión. Suele ocurrir por daños como quemaduras, cortes, picaduras de insecto, perforaciones, brotes de acné o cirugías. Incluso puede desarrollarse tras una depilación, inyecciones, piercings o tatuajes.

Destaca por ser un tejido fibroso en relieve y engrosado, formando una cicatriz anormal y deforme. Esto se debe a que existe una mayor producción de factores de crecimiento, provocando una mayor síntesis de componentes como el colágeno, sustancia que en exceso favorece la aparición de estas cicatrices.

Queloide

Si bien es un cuadro benigno, puede causar dolor y comezón. Además, aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, tienden a formarse en el torso, los lóbulos de la oreja, los hombros, las rodillas y las mejillas. Para muchos resulta algo antiestético, pudiendo afectar negativamente la salud emocional y mental, sobre todo incidiendo en la autoestima de la persona. Esto suele suceder cuando está en un sitio de la piel bastante visible.

Destacan por sobresalir de los bordes de la herida, abarcando una mayor área. En primera instancia mantienen el mismo color de la piel o se muestran rosados. Sin embargo, al tacto se siente una textura lisa y dura pero de aspecto brillante. En algunos casos, con el tiempo se presenta un aumento de su tamaño.

No todas las personas tienen la misma probabilidad de desarrollar queloides. Todo dependerá de ciertos factores como el fototipo de piel, el cuidado que se le dio a la herida y la zona donde se formó. También influye el tipo de lesión que se ha provocado, estando relacionados la mayoría con traumatismos y heridas. Se evidencia una mayor prevalencia en la población de piel negra.

Diferencias entre queloide y cicatriz hipertrófica

Es importante no confundir el queloide con la cicatriz hipertrófica, ya que son afecciones distintas con abordajes terapéuticos diferentes:

CaracterísticaQueloideCicatriz hipertrófica
ExtensiónSobrepasa los bordes de la herida originalSe mantiene dentro de los límites de la herida
EvoluciónNo mejora espontáneamente, puede crecer con el tiempoTiende a mejorar y aplanarse con el paso del tiempo
RecurrenciaAlta probabilidad de recurrencia tras tratamientoMenor probabilidad de recurrencia
SíntomasDolor y picazón frecuentesSíntomas generalmente más leves
ApariciónPuede tardar meses o años en formarseSuele aparecer en las primeras semanas tras la lesión

Causas

Si bien se conoce que durante la formación del queloide existe un aumento de la síntesis de colágeno, hasta el momento se desconoce cuál es la causa real de por qué se producen estas cicatrices anormales. La mayoría de los estudios afirman que existe una relación directa con esta proteína y un problema en el proceso de cicatrización.

Las investigaciones más recientes sugieren que en la formación del queloide intervienen múltiples factores:

  • Desequilibrio en la producción y degradación de colágeno: los fibroblastos (células responsables de la cicatrización) producen colágeno en exceso y no se activan adecuadamente los mecanismos de degradación.
  • Factores de crecimiento alterados: se ha detectado una sobreexpresión de factores como el TGF-beta (factor de crecimiento transformante beta), que estimula la proliferación de fibroblastos y la producción de matriz extracelular.
  • Respuesta inflamatoria prolongada: una inflamación excesiva y mantenida en la zona de la herida favorece la formación de tejido cicatricial anómalo.
  • Tensión mecánica: las fuerzas de tracción sobre la herida durante el proceso de cicatrización pueden estimular la formación de queloides.

Aunque se habla de que aparecen tras una lesión en la piel, incluso por cirugías o arañazos, es posible que se desarrollen sin causa aparente. Sin embargo, no es una condición contagiosa y tampoco representa un riesgo para desarrollar cáncer.

Síntomas de los queloides

En la mayoría de los casos, la formación de una cicatriz queloide no es de un momento a otro. Por lo general le toma de meses a años después de que se produjo la lesión. Sin embargo, es posible que aparezca una vez iniciado el proceso de cicatrización de la herida.

Es común que presente los siguientes síntomas:

  • La piel se observa de color rojizo, marrón, morado, rosado o hasta del mismo tono de la piel. Si se expone al sol, puede tornarse de color más oscuro, con riesgo de que sea un cambio permanente.
  • Tiene un aspecto grueso y abultado, saliendo de los bordes de la herida.
  • Su forma es irregular.
  • No crecen vellosidades sobre esta parte de la piel.
  • Se siente al tacto lisa y gomosa.
  • Al tocarlo se observa una alteración de la sensibilidad.
  • Puede producir dolor y picazón.
  • Irritación al tacto o con el roce de la ropa.

Cicatriz queloide

Hay que tener en cuenta que, en los casos donde el queloide se forma en una articulación, el tejido que se desarrolla tiende a ser mucho más duro que en otras zonas. Esto provoca que exista mayor tensión, dificultando el movimiento y pudiendo causar lo que se conoce como contractura cicatricial.

Impacto psicológico

El queloide no solo afecta a la piel: puede tener un impacto significativo en la calidad de vida del paciente. Las personas con queloides visibles pueden experimentar:

  • Vergüenza y retraimiento social.
  • Disminución de la autoestima.
  • Ansiedad relacionada con la apariencia física.
  • Limitación en la elección de ropa o actividades.

Este impacto psicológico debe ser tenido en cuenta por el profesional sanitario a la hora de planificar el tratamiento.

Factores de riesgo

Como ya se ha mencionado, la formación de un queloide puede darse en la piel de cualquier persona. Sin embargo, existen factores que se asocian a una predisposición. Por lo que el riesgo de que aparezca tiende a estar condicionado por:

  • Antecedentes médicos: esto en primera instancia se relaciona con el hecho de que con anterioridad se haya desarrollado un queloide. Al ocurrir una nueva lesión, el riesgo de que se produzca un crecimiento de este tipo en la herida es alto. También es posible que ocurra de forma hereditaria, al conocerse que algunos familiares han padecido esta condición.
  • Personas de piel negra o morena: se ha observado una alta predisposición de queloides en este grupo de personas. Se estima que la prevalencia puede ser hasta 15 veces mayor en personas de ascendencia africana o asiática. Se investigan factores genéticos relacionados con la regulación del colágeno.
  • Población joven: los queloides son más frecuentes en personas jóvenes, sobre todo aquellos que tienen una edad comprendida entre 10 y 30 años. Son menos habituales en niños pequeños y en personas mayores de 65 años.
  • Embarazo: los cambios hormonales durante la gestación pueden aumentar la probabilidad de formación de queloides.
  • Localización de la herida: las zonas de alta tensión cutánea como el pecho, los hombros, la parte superior de la espalda, los lóbulos de las orejas y la zona del esternón tienen mayor riesgo de desarrollar queloides.

Diagnóstico

Es fácil detectar que se ha formado un queloide por su apariencia. Sin embargo, siempre se recomienda acudir a un médico para que realice el diagnóstico. El paciente deberá ser atendido por un dermatólogo, profesional de la salud especializado en problemas de la piel.

El médico realizará un examen físico para explorar el área de la piel. También preguntará por los síntomas que presenta y si le ha sucedido con anterioridad o existe algún familiar que lo haya padecido. En el caso de que exista alguna preocupación, es posible que el médico recomiende realizar una biopsia para descartar otras patologías, sobre todo cáncer.

Se recomienda acudir a consulta médica una vez que se note el crecimiento. Esto permitirá evaluar e indicar tratamiento de forma oportuna.

Tratamiento

El queloide es una afección tratable pero que no desaparece totalmente. A través de diferentes procedimientos médicos se logra reducir su tamaño y que tome una apariencia aplanada. Esto mejora en gran parte la apariencia de la cicatriz. Sin embargo, se considera que se aplique un tratamiento precoz para obtener mejores resultados. Aun así, existe un riesgo alto de que se vuelva a formar esta deformación.

En la actualidad, las guías clínicas recomiendan un abordaje multimodal, combinando varias técnicas para obtener los mejores resultados y reducir la probabilidad de recurrencia.

Entre los tratamientos más recomendados se encuentran:

  • Láminas y geles de silicona: es uno de los tratamientos de primera línea. Las láminas de silicona se aplican directamente sobre el queloide durante al menos 12 horas al día, durante un período mínimo de 3 meses. Ayudan a hidratar la cicatriz, reducir el prurito y aplanar progresivamente el queloide. Son especialmente útiles en la prevención de queloides en personas con antecedentes.
  • Vendajes de compresión: suele ser la opción cuando se empieza a formar el queloide o la persona tiene antecedentes previos. Se coloca un vendaje sobre la herida que permite evitar que aparezca el queloide o reducir su tamaño gracias a que se ejerce presión sobre la piel. Debe colocarse durante el proceso de cicatrización y debe utilizarse de 12 a 24 horas al día. Además, para lograr el efecto deseado, se recomienda que el tratamiento se extienda de 4 a 6 meses.
  • Medicamentos inyectados (infiltraciones de corticoides): es la opción más adecuada para casos de queloides pequeños y medianos. Se inyectan corticoides (generalmente acetónido de triamcinolona) en varias sesiones durante 6 meses aproximadamente. Esto provocará que la cicatriz se aplane, se reduzca el dolor y disminuya la picazón.
  • Crioterapia (congelamiento): es una opción viable en el caso de queloides pequeños. Se aplica nitrógeno líquido sobre la cicatriz, lo cual ayuda a reducir considerablemente su tamaño. Sin embargo, existe el riesgo de hipopigmentación. Es necesario realizar varias sesiones.
  • Láser: se aplica un láser de colorante pulsado para mejorar la apariencia de la piel de la cicatriz. Es necesario realizar varias sesiones, pero en intervalos de 4 a 8 semanas dependiendo de cada caso en particular. Es posible que el médico recomiende combinar esta terapia con medicamentos inyectados.
  • Radioterapia: aunque suele funcionar mejor combinada con cirugía de extirpación, es posible que tenga beneficios al aplicarla sola. Se utilizan rayos X de bajo nivel, lo cual no representa un riesgo significativo para la salud del paciente. Esto ayudará a reducir el tamaño del queloide o reducir el tejido cicatricial. Suele aplicarse en las 24-48 horas posteriores a la extirpación quirúrgica para prevenir la recurrencia.
  • Cirugía: solo se contempla cuando los otros tratamientos no han sido eficaces, y si se trata de un queloide grande. Se extirpa el tejido buscando corregir los defectos en la piel. Sin embargo, existe un riesgo elevado de que pueda volver a aparecer si no se combina con otro tratamiento adyuvante (corticoides, radioterapia o láminas de silicona).

Existe el riesgo de que reaparezca cuando se ha logrado mejorar su apariencia, por lo que el seguimiento a largo plazo es fundamental.

¿Qué evitar?

Para mejorar el pronóstico del queloide, es necesario tomar en cuenta ciertas recomendaciones a fin de evitar complicaciones o favorecer su aparición:

  • No utilice remedios caseros como la aplicación de aloe vera o el aceite de rosa de mosqueta. Si bien pueden ayudar a reducir algunas molestias como la picazón, no existe evidencia de que reduzcan este tejido. Incluso existe el riesgo de alergias.
  • Evita manipular el acné, los granos, las verrugas u otro tipo de crecimiento de la piel. Las personas que tienen riesgo de padecer queloides pueden desarrollarlos tras este tipo de manipulaciones.
  • No someterse a procedimientos estéticos que puedan implicar lesiones en la piel, sobre todo en las áreas de mayor riesgo de desarrollo de cicatrices queloides. Es importante informar al profesional sobre los antecedentes de queloides antes de cualquier intervención (incluyendo piercings y tatuajes).

Prevención y recomendaciones generales

Si te ha aparecido un queloide en la piel o existe un riesgo de que se desarrolle, puedes seguir algunas recomendaciones para evitar complicaciones:

  • Utiliza gel o láminas de silicona de forma preventiva sobre cualquier herida nueva, especialmente si tienes antecedentes de queloides.
  • Protege el queloide para evitar que se lesione o la piel de la zona se irrite al entrar en contacto con tu ropa.
  • Protege el área de los rayos del sol cubriéndolo o aplicando suficiente protector solar con factor de protección alto (SPF 50+). Esto evitará que su color cambie o se oscurezca.
  • Realiza un cuidado adecuado de la herida lavando con agua y jabón neutro. Si se indicó algún tratamiento para mejorar la cicatrización, sigue las indicaciones al pie de la letra.
  • Evita la tensión excesiva sobre las heridas en proceso de cicatrización.
  • Informa a tu cirujano sobre tus antecedentes de queloides antes de cualquier intervención quirúrgica, para que pueda tomar medidas preventivas como el uso de suturas con mínima tensión o la aplicación de tratamiento adyuvante.

Preguntas frecuentes

¿Un queloide puede desaparecer solo?

No. A diferencia de las cicatrices hipertróficas, los queloides no se resuelven espontáneamente. Sin tratamiento, pueden mantenerse estables o incluso seguir creciendo con el tiempo.

¿Los queloides son peligrosos?

No. Los queloides son lesiones benignas que no se transforman en cáncer. Sin embargo, pueden causar molestias como dolor, picazón y limitación del movimiento, además de un impacto psicológico significativo.

¿Puedo prevenir la aparición de queloides?

Si se tienen antecedentes personales o familiares, se puede reducir el riesgo evitando lesiones innecesarias en la piel (piercings, tatuajes, cirugías estéticas no imprescindibles) y aplicando láminas de silicona de forma preventiva sobre cualquier herida nueva.

Referencias

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  • Lee HJ, Jang YJ. Recent Understandings of Biology, Prophylaxis and Treatment Strategies for Hypertrophic Scars and Keloids. Int J Mol Sci. 2018;19(3):711.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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