Paracetamol
Tabla de contenidos
- 1.¿Qué es el paracetamol y para qué sirve?
- Indicaciones principales
- 2.Cómo tomar paracetamol: dosis recomendadas
- Dosis en adultos y adolescentes mayores de 12 años
- Dosis en niños
- Poblaciones especiales
- 3.Paracetamol frente a ibuprofeno
- 4.Contraindicaciones del paracetamol
- Paracetamol en el embarazo y la lactancia
- 5.Efectos secundarios del paracetamol
- Efectos adversos raros (menos de 1 de cada 1.000 pacientes)
- Efectos adversos muy raros (menos de 1 de cada 10.000 pacientes)
- 6.Toxicidad hepática: el principal riesgo
- Sobredosis de paracetamol
- Factores que aumentan el riesgo de hepatotoxicidad
- 7.Interacciones con otros medicamentos
- 8.Errores frecuentes en el uso del paracetamol
- 9.Cómo conservar el paracetamol
- 10.Cuándo acudir al médico
- 11.Referencias
Xumadol, Gelocatil, Termalgin, Dolocatil, Apiretal… son algunos de los nombres comerciales que recibe el paracetamol. Muy popular por su buena relación eficacia-seguridad, es el analgésico y antipirético más utilizado en todo el mundo. Sin embargo, muchas veces se usa de forma inadecuada, junto a otros fármacos que ya lo contienen, o para tratar patologías de origen inflamatorio para las que no es el fármaco más indicado. ¿Es realmente tan seguro como se piensa? ¿Qué precauciones conviene tomar?
¿Qué es el paracetamol y para qué sirve?
El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es un fármaco con propiedades analgésicas (calma el dolor) y antipiréticas (reduce la fiebre). A diferencia de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno o el naproxeno, el paracetamol tiene una actividad antiinflamatoria muy escasa, lo que limita su utilidad en procesos donde la inflamación es el componente principal del dolor.
Su mecanismo de acción exacto no se conoce completamente, aunque se cree que actúa principalmente a nivel del sistema nervioso central, inhibiendo la síntesis de prostaglandinas en el hipotálamo (centro regulador de la temperatura corporal) y modulando las vías descendentes del dolor. Esta acción central, y no periférica, explica por qué tiene escasos efectos antiinflamatorios y por qué produce muchas menos molestias gastrointestinales que los AINE.
Indicaciones principales
El paracetamol está indicado para el alivio de:
- Dolor leve a moderado: cefaleas, dolor de muelas, dolor articular, dolor muscular, dolor menstrual, dolor postoperatorio leve.
- Fiebre: de cualquier origen (infecciones virales, bacterianas, etc.).
- Estados gripales y catarrales: como componente de numerosos antigripales.
En ocasiones, el paracetamol se presenta combinado con otros principios activos como codeína (Algidol, Cod-efferalgan), tramadol (Zaldiar), cafeína (Saldeva) o ácido acetilsalicílico para potenciar su efecto analgésico en dolores de mayor intensidad.
Es importante recordar que el paracetamol no sustituye al ibuprofeno en procesos inflamatorios como la artritis, las tendinitis o las inflamaciones agudas, donde se necesita un efecto antiinflamatorio que el paracetamol no aporta.
Cómo tomar paracetamol: dosis recomendadas
El paracetamol se dispensa en múltiples presentaciones: comprimidos, comprimidos efervescentes, sobres granulados, jarabe, gotas, supositorios y solución para perfusión intravenosa.
Dosis en adultos y adolescentes mayores de 12 años
La dosis habitual es de 500 mg a 1.000 mg cada 6-8 horas, sin superar los 3.000 mg diarios en automedicación. Bajo supervisión médica, la dosis máxima puede alcanzar los 4.000 mg/día en determinadas circunstancias, aunque las recomendaciones actuales tienden a ser más conservadoras para minimizar el riesgo de toxicidad hepática.
Las presentaciones más habituales son:
- Comprimidos de 500 mg: 1-2 comprimidos cada 6-8 horas.
- Comprimidos de 650 mg: 1 comprimido cada 6-8 horas.
- Comprimidos de 1.000 mg (1 g): 1 comprimido cada 6-8 horas. Esta presentación se recomienda reservar para dolor moderado y preferiblemente bajo indicación médica.
Dosis en niños
En población pediátrica, la dosis se calcula en función del peso corporal: 10-15 mg/kg cada 4-6 horas, sin superar los 60 mg/kg/día (o un máximo de 5 tomas diarias). Las presentaciones infantiles más comunes en España son:
- Apiretal gotas (100 mg/ml): la dosis se calcula según el peso del niño.
- Apiretal solución oral (24 mg/ml): para lactantes y niños pequeños.
- Supositorios pediátricos (150 mg, 250 mg, 300 mg, 600 mg): útiles cuando el niño vomita o rechaza la medicación oral.
Es fundamental respetar los intervalos entre dosis (mínimo 4 horas) y no superar la dosis máxima diaria, especialmente en niños con fiebre alta donde la tentación de acortar los intervalos es mayor.
Poblaciones especiales
- Pacientes con insuficiencia hepática: la dosis máxima debe reducirse a 2.000 mg/día y deben evitarse tratamientos prolongados.
- Pacientes con insuficiencia renal: puede requerir ajuste de dosis según el grado de insuficiencia.
- Pacientes de bajo peso (menos de 50 kg): la dosis máxima diaria debe ajustarse proporcionalmente.
- Ancianos: aunque no requieren ajuste de dosis de forma sistemática, la función hepática y renal puede estar disminuida, lo que aconseja precaución.
Paracetamol frente a ibuprofeno
Una de las dudas más frecuentes es cuándo usar paracetamol y cuándo ibuprofeno. Aunque ambos son analgésicos y antipiréticos, presentan diferencias importantes:
| Característica | Paracetamol | Ibuprofeno |
|---|---|---|
| Efecto analgésico | Sí | Sí |
| Efecto antipirético | Sí | Sí |
| Efecto antiinflamatorio | Muy escaso | Sí (potente) |
| Molestias gástricas | Raras | Frecuentes |
| Toxicidad hepática | Sí (a dosis altas) | Menor |
| Riesgo cardiovascular | Menor | Presente |
| Riesgo renal | Menor | Presente |
| Uso en embarazo | Preferible (categoría B) | Contraindicado en tercer trimestre |
| Toma con alimentos | No necesario | Recomendable |
En general, el paracetamol es la primera elección para el dolor leve y la fiebre, especialmente en pacientes con problemas gástricos, embarazadas o personas con riesgo cardiovascular. El ibuprofeno es preferible cuando hay un componente inflamatorio significativo.
Contraindicaciones del paracetamol
El paracetamol está contraindicado en las siguientes situaciones:
- Alergia al paracetamol o a alguno de los excipientes de la formulación.
- Insuficiencia hepatocelular grave (enfermedad hepática activa descompensada).
Debe usarse con precaución en:
- Enfermos hepáticos crónicos, incluyendo hepatitis alcohólica.
- Insuficiencia renal.
- Pacientes con desnutrición crónica o deshidratación.
- Alcoholismo crónico.
- Pacientes tratados con medicamentos hepatotóxicos o que ya contienen paracetamol (riesgo de sobredosis inadvertida).
- Déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD).
- Peso corporal inferior a 50 kg.
Paracetamol en el embarazo y la lactancia
El paracetamol se clasifica como categoría B de riesgo en el embarazo. Aunque atraviesa la placenta y se excreta en la leche materna en cantidades pequeñas, se considera el analgésico y antipirético de elección durante el embarazo y la lactancia, siempre que se use a las dosis recomendadas y durante el menor tiempo posible.
No obstante, algunos estudios observacionales recientes han sugerido una posible asociación entre el uso prolongado de paracetamol durante el embarazo y ciertos trastornos del neurodesarrollo en el niño, aunque la evidencia no es concluyente y no se han modificado las recomendaciones oficiales de uso.
Efectos secundarios del paracetamol
A las dosis terapéuticas, el paracetamol es un fármaco con un excelente perfil de seguridad. Los efectos adversos son poco frecuentes y generalmente leves.
Efectos adversos raros (menos de 1 de cada 1.000 pacientes)
- Reacciones alérgicas cutáneas (erupciones, urticaria).
- Hipotensión.
- Alteraciones de las transaminasas hepáticas.
Efectos adversos muy raros (menos de 1 de cada 10.000 pacientes)
- Trastornos hematológicos: trombocitopenia, leucopenia, pancitopenia, agranulocitosis.
- Hipoglucemia.
- Reacciones cutáneas graves: síndrome de Stevens-Johnson, necrólisis epidérmica tóxica (extremadamente raras).
Toxicidad hepática: el principal riesgo
La hepatotoxicidad es el efecto adverso más grave del paracetamol y constituye la primera causa de insuficiencia hepática aguda en los países occidentales. Se produce por la acumulación de un metabolito tóxico, el NAPQI (N-acetil-p-benzoquinonaimina), que en condiciones normales es neutralizado por el glutatión hepático.
Cuando se superan las dosis recomendadas o el glutatión se encuentra depleccionado (alcoholismo, ayuno prolongado, desnutrición), el NAPQI se acumula y produce daño hepático directo, que puede evolucionar a necrosis hepática fulminante.
Sobredosis de paracetamol
La intoxicación por paracetamol puede producirse con dosis únicas superiores a 7,5-10 g en adultos (o superiores a 150 mg/kg en niños). Los síntomas se desarrollan en cuatro fases:
- Fase 1 (0-24 horas): náuseas, vómitos, malestar general, sudoración. Muchos pacientes están asintomáticos.
- Fase 2 (24-72 horas): mejoría aparente, pero comienzan a elevarse las transaminasas hepáticas. Puede aparecer dolor en hipocondrio derecho.
- Fase 3 (72-96 horas): fase de máximo daño hepático. Puede producirse insuficiencia hepática aguda con ictericia, coagulopatía, encefalopatía, insuficiencia renal y fallo multiorgánico.
- Fase 4 (4-14 días): recuperación en los supervivientes o evolución al trasplante hepático/fallecimiento en los casos más graves.
El antídoto específico es la N-acetilcisteína (NAC), que es más eficaz cuanto antes se administre (idealmente en las primeras 8-10 horas tras la ingesta). Ante cualquier sospecha de sobredosis, se debe acudir al servicio de urgencias de forma inmediata.
Factores que aumentan el riesgo de hepatotoxicidad
- Consumo crónico de alcohol.
- Ayuno prolongado o desnutrición.
- Uso concomitante de fármacos inductores enzimáticos (rifampicina, antiepilépticos).
- Enfermedad hepática preexistente.
- Uso simultáneo de varios productos que contienen paracetamol sin ser consciente de ello.
Interacciones con otros medicamentos
Ciertos fármacos pueden interaccionar con el paracetamol:
- Inductores enzimáticos (carbamazepina, fenobarbital, fenitoína, rifampicina, isoniazida): pueden aumentar la producción de NAPQI y, con ello, el riesgo de hepatotoxicidad.
- Anticoagulantes orales (warfarina, acenocumarol): el uso regular de paracetamol a dosis superiores a 2 g/día puede potenciar el efecto anticoagulante. Se recomienda monitorizar el INR.
- Cloranfenicol: el paracetamol puede aumentar sus niveles plasmáticos.
- Diflunisal: puede alterar las concentraciones plasmáticas de paracetamol.
- Zidovudina: el uso concomitante puede aumentar el riesgo de neutropenia.
- Metoclopramida y domperidona: aceleran la absorción del paracetamol.
- Colestiramina: puede disminuir la absorción del paracetamol si se toman de forma simultánea.
- Alcohol: el consumo crónico de alcohol aumenta significativamente el riesgo de hepatotoxicidad del paracetamol.
Errores frecuentes en el uso del paracetamol
El paracetamol es un fármaco muy accesible y familiar, lo que paradójicamente puede llevar a un uso inadecuado. Los errores más habituales son:
- Duplicación de dosis inadvertida: muchos antigripales, analgésicos combinados y preparados para el resfriado contienen paracetamol. Si se toman junto a paracetamol solo, se puede superar fácilmente la dosis máxima.
- Usarlo como antiinflamatorio: el paracetamol no es eficaz para tratar la inflamación. En procesos inflamatorios se debe recurrir a un AINE o consultar al médico.
- Automedicación prolongada: el paracetamol no debe usarse durante más de 3-5 días sin supervisión médica.
- No respetar los intervalos entre dosis: tomar una nueva dosis antes de que hayan pasado al menos 4 horas.
- Combinar con alcohol: el consumo de alcohol durante el tratamiento con paracetamol aumenta el riesgo de daño hepático.
Cómo conservar el paracetamol
La recomendación habitual para su conservación es la genérica para todos los fármacos:
- Siempre fuera del alcance de los niños.
- En un lugar seco y fresco, a temperatura inferior a 30 °C.
- Preferentemente en su envase original para poder comprobar la fecha de caducidad.
- No utilizarlo si ha expirado la fecha de caducidad.
Cuándo acudir al médico
Se debe consultar con un profesional sanitario o acudir a urgencias si:
- Se ha tomado más paracetamol del indicado (sobredosis accidental o intencionada).
- Aparecen náuseas, vómitos o dolor abdominal tras la toma.
- Se observa coloración amarillenta de la piel o los ojos (ictericia).
- El dolor o la fiebre no mejoran tras 3 días de tratamiento.
- Se necesita tomar paracetamol de forma frecuente o prolongada.
- Se padece una enfermedad hepática y se tiene dudas sobre la dosis adecuada.
Seguir las instrucciones del médico y comunicarle cualquier síntoma sospechoso será esencial para hacer un buen uso de este analgésico, presente en la mayoría de nuestros hogares.
Referencias
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Ficha técnica de paracetamol. https://cima.aemps.es/
- Bunchorntavakul, C. & Reddy, K. R. (2013). Acetaminophen-related hepatotoxicity. Clinics in Liver Disease, 17(4), 587-607. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24099020/
- MedlinePlus. Acetaminofén. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. https://medlineplus.gov/spanish/druginfo/meds/a681004-es.html
- Mazaleuskaya, L. L., et al. (2015). PharmGKB summary: pathways of acetaminophen metabolism at the therapeutic versus toxic doses. Pharmacogenetics and Genomics, 25(8), 416-426. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26049587/
- Asociación Española de Pediatría (AEP). Pediamécum: Paracetamol. https://www.aeped.es/comite-medicamentos/pediamecum/paracetamol
