Paracetamol

Por su baja capacidad antiinflamatoria el Paracetamol es un analgésico y antipirético seguro para estómago, riñones y los alérgicos a los antiinflamatorios.

Xumadol, Gelocatil, Termalgin, Dolocatil, Apiretal… son algunos de los nombres comerciales que recibe el paracetamol. Muy popular por su buena relación calidad-precio, muchas veces es utilizado junto a otros fármacos que ya lo contienen o para mitigar patologías de origen inflamatorio, como análogo del ibuprofeno. Pero ¿es realmente tan seguro o requiere que tomemos ciertas precauciones? Averigüémoslo.

Cómo tomar paracetamol: dosis recomendadas

El también llamado acetaminofén, es un potente analgésico (calma el dolor) y antipirético (reductor de la fiebre) que conlleva escasos efectos secundarios. Su baja actividad antiinflamatoria reduce significativamente las molestias gástricas, renales o cardiovasculares, a diferencia de otros productos de la medicina como el ibuprofeno, que requiere acompañarlo con alimento o protectores estomacales.

En ocasiones, el paracetamol se presenta combinado con codeína, diclofenaco o ácido acetilsalicílico para hacer desaparecer el dolor de variada intensidad y procedencia:

  • Dolor de cabeza, incluso la migraña.
  • Odontológico.
  • Articular.
  • De huesos.
  • Neurálgico, propio de los nervios o las terminaciones nerviosas.
  • Tras un fuerte golpe o una intervención quirúrgica.

Los antigripales suelen contenerlo para aprovechar estas cualidades antipiréticas y analgésicas, coadyuvantes en estados carenciales provocados por infecciones virales, como la gripe o el resfriado. Ocasionalmente, suele asociarse a la cafeína por su demostrada capacidad descongestionante y como antihistamínico.

El acetaminofén se dispensa en tabletas, jarabe, gotas y supositorios con sus respectivas recomendaciones de administración.

Las tabletas están prescritas para ser tomadas por vía oral por adultos y niños mayores de 12 años, sin exceder los 4.000 mg diarios y siguiendo la siguiente pauta:

  1. Presentación de 500 mg: de 1 a 2 tabletas de 3 o 4 veces al día.
  2. Presentación de 750 mg: 1 tableta de 3 a 5 veces por día.
  3. Presentación de 1000 mg: 1 tableta de 3 o 4 veces al día.

El jarabe está indicado para bebés, en concentraciones de 100 mg/ml, 32 mg/ml o 40 mg/ml, que deberán tomarse entre 3 y 5 veces al día y sin exceder la dosis diaria de 75 mg/kg.

Las gotas, de 200 mg/ml, son aptas para adultos y niños:

  • En niños de 2 a 11 años: 1 gota por cada kg de peso, con un máximo de 35 gotas diarias cada 4-6 horas. En ningún caso, se deberán superar las 5 tomas al cabo de 1 día.
  • En adultos y niños de más de 12 años: de 35 a 55 gotas 3 o 5 veces al día, sin sobrepasar las 275 gotas (4000 mg) al día, y un máximo de 55 gotas en cada toma (cada 4-6 horas).

Los supositorios, por su parte, de 125 mg, 250 mg o 500 mg, son adecuados para todos los rangos de edad y deben ser tomados cada 6 u 8 horas.

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En caso de superar la dosis diaria recomendada, los síntomas de la intoxicación se harán visibles a las 12-48 y urgirán la administración de acetilcisteína. Hablaremos de sobredosis si existe:

  • Sangrado del tubo digestivo.
  • Insuficiencia renal.
  • Daño cardíaco.
  • Vómito.
  • Coma.
  • Alteraciones hematológicas.

Contraindicaciones del paracetamol

Pese a que las reacciones alérgicas graves vinculadas al acetaminofén son mínimas, por debajo del 0,01 %, pueden manifestarse como:

  • Alteración de las transaminasas.
  • Hipotensión.
  • Malestar.
  • Erupciones cutáneas.
  • Hipoglucemia.

Los enfermos hepáticos crónicos, nefróticos, los pacientes con desnutrición, deshidratación y los tratados con medicamentos hepatotóxicos o que ya contienen paracetamol, deben moderar su ingesta, siempre bajo la consideración del profesional de la medicina.

Pese a no existir estudios clínicos al respecto, el acetaminofén cuenta con la​ categoría B de riesgo en el embarazo. Se sabe que atraviesa la placenta y que se excreta a la leche materna, por lo que su consumo durante la gestación y la lactancia deberá restringirse a los casos de estricta necesidad.

Efectos secundarios del paracetamol

La más grave de sus consecuencias es la toxicidad hepática. Las dosis superiores a 4.000 mg diarios por períodos prolongados y los superiores a 12.000 mg, aunque sean puntuales, conllevan un evidente daño hepático, que se ve agradado si se consume alcohol. El riesgo de desarrollar una insuficiencia renal aguda es real.

Otras de sus secuelas, menos frecuentes, son:

  • Trastornos en la composición de la sangre (pancitopenia o metahemoglobinemia).
  • Dolor estomacal.
  • Náuseas o vómitos.
  • Somnolencia.
  • Ictericia.
  • Neumonitis.
  • Anemia.

Interacciones con otros medicamentos

Ciertos fármacos como carbamazepina, fenobarbital, fenitoína o isoniazida son susceptibles de acentuar el daño hepático asociado al paracetamol.

Puede engrosar el efecto del cloranfenicol e, ingerido junto a diflunisal, altera las concentraciones plasmáticas.

Si estamos siendo tratados con warfarina no debemos exceder los 2 gramos diarios de paracetamol ni tomarlo con zidovudina, a fin de prevenir la agranulocitosis y el daño hepático.

Cómo conservar el paracetamol

La recomendación habitual para su conservación es la genérica para todos los fármacos:

  • Siempre fuera del alcance de los niños.
  • En un lugar seco y fresco.
  • Preferentemente en su envase original para corroborar la fecha de caducidad y no tomarlo si esta ha expirado.

Seguir las instrucciones del médico y comunicarle cualquier síntoma sospechoso o retroceso que apreciemos en el tratamiento será esencial para hacer un buen uso de este analgésico, presente en la generalidad de nuestros hogares.

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