¿Cómo curar una herida infectada y prevenir complicaciones?

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¿Cómo curar una herida infectada y prevenir complicaciones?
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Las heridas pueden infectarse con facilidad cuando no se aplican los cuidados adecuados. Por ello, es fundamental aprender cómo curar una herida infectada, ya que de este modo se evitan complicaciones de salud que pueden afectar a otros tejidos y órganos del cuerpo. Las bacterias, los hongos o los virus pueden movilizarse a través del torrente sanguíneo si las infecciones no se tratan de forma oportuna, o extenderse a tejidos cercanos.

La higiene es vital para evitar la proliferación de patógenos, además de la aplicación de productos antisépticos. No obstante, al notar los primeros síntomas, es recomendable acudir a un profesional sanitario que indique el mejor protocolo para evitar que la infección progrese. A continuación, se explican las recomendaciones más adecuadas para lograr una correcta cicatrización de heridas.

¿Cómo identificar una herida infectada?

Cuando hablamos de heridas nos referimos a una lesión que provoca daño o ruptura de un tejido, siendo algo muy común en la piel. Suele ser producto de traumatismos, cortes, picaduras u otros mecanismos. Este tipo de lesiones pueden verse afectadas por contaminación microbiana, lo que da como resultado una herida infectada.

Se trata de un cuadro que es producto del ingreso de microorganismos, como bacterias, hongos o virus, a través de la herida. Estos se reproducen en el tejido dañado, lo cual da lugar a la infección, provocando mayor daño y dificultando o retrasando la cicatrización. El organismo se activa para defenderse de los patógenos colonizadores, por lo que los glóbulos blancos (leucocitos) se movilizan hacia la zona afectada [1].

Heridas infectadas

Esto causa la aparición de ciertos síntomas como inflamación, fiebre, calor en la zona de la herida y enrojecimiento. Incluso es posible que se produzca pus, una sustancia de color amarillento compuesta por células muertas, microorganismos destruidos y otros desechos. Cuando no se trata la infección localizada, existe un gran riesgo de que se disemine, dando lugar a una infección sistémica. Esto quiere decir que afecta a todo el organismo, lo cual ocasiona complicaciones de salud más graves y difíciles de tratar [2].

Incluso las lesiones de menor tamaño pueden infectarse. Aunque suele ser más sencillo cuidarlas, el riesgo de infección persiste si no se aplican las medidas necesarias. Por ello, es indispensable conocer cómo curar una herida infectada, de forma que se logre una cicatrización adecuada y en el menor tiempo posible.

Los signos y síntomas que se presenten dependerán del tipo de infección, pudiendo observarse:

Infección local

  • Dolor localizado que puede incrementarse con el avance de la infección.
  • Enrojecimiento del área que rodea la herida.
  • Inflamación.
  • Calor local.
  • Expulsión de líquido (exudado) a través de la herida.
  • Cicatrización lenta.
  • Hipergranulación o exceso de tejido de granulación.
  • Olor característico o mal olor.
  • Pus en la herida de color amarillo, blanco o verde.

Infección sistémica

  • Extensión del área enrojecida más allá de los bordes de la herida.
  • Fiebre.
  • Celulitis.
  • Malestar general.
  • Vómitos.
  • Escalofríos.
  • Náuseas.
  • Aumento de los glóbulos blancos (leucocitosis).
  • Sudores nocturnos.
  • Aumento de la intensidad del dolor, que incluso puede imposibilitar la movilidad.

Factores de riesgo que pueden provocar una infección en una herida

Una infección en una herida puede producirse en cualquier persona, siendo el detonante la presencia de bacterias, hongos o virus en la lesión. Estos microorganismos pueden ingresar a la herida por suciedad, flora microbiana de las zonas circundantes o mediante el objeto que provocó la lesión [3].

Sin embargo, existen factores que pueden aumentar el riesgo de infección, siendo más probable que ocurra cuando:

  • La herida es profunda, grande o con bordes irregulares, lo cual hace más lenta su cicatrización.
  • Hay presencia de suciedad u otras partículas extrañas en la lesión.
  • La herida fue provocada por un animal o una persona. La saliva contiene una elevada carga bacteriana que puede aumentar el riesgo de infección.
  • El objeto con el que se produjo la lesión estaba sucio, oxidado o contaminado.

Curar herida infectada

También se tiene en cuenta el estado de salud de la persona, ya que puede incidir sobre el proceso de cicatrización y facilitar la proliferación de patógenos en el tejido afectado. Las siguientes condiciones médicas hacen al organismo más susceptible de contraer infecciones [4]:

  • Sistema inmunitario debilitado, especialmente en personas inmunodeprimidas como pacientes con VIH o que utilizan medicamentos inmunosupresores.
  • Sedentarismo o personas con dificultad para movilizarse.
  • Diabetes.
  • Edad avanzada. Se ha relacionado este factor con una mayor dificultad en el proceso de cicatrización.
  • Deficiencia de nutrientes o malnutrición.
  • Obesidad, que afecta al flujo sanguíneo. Esto impide que lleguen los nutrientes necesarios a la zona de la herida, lo cual interfiere en la capacidad del organismo para combatir infecciones.
  • Tabaquismo, una práctica que reduce la concentración de oxígeno en el organismo. Los tejidos no reciben el oxígeno que necesitan, lo que afecta negativamente a la cicatrización [5].

Aunque no es habitual, es posible que las poblaciones de riesgo sufran infección en heridas quirúrgicas. En general, este tipo de infecciones también se asocia al descuido en el cuidado de la herida, así como al incumplimiento del tratamiento y las recomendaciones postoperatorias.

¿Cómo curar una herida infectada?

Cuando se observan los primeros síntomas de una herida infectada, se deberá acudir a un médico para que evalúe la lesión e indique el tratamiento más adecuado. Desde el punto de vista clínico, se considera la administración de antibióticos como el abordaje principal para tratar una herida infectada. El fármaco ayuda a combatir y eliminar las bacterias, pero es indispensable completar el tratamiento prescrito para evitar que se produzca resistencia al antibiótico [6].

Esto deberá acompañarse de una limpieza rigurosa de la herida para asegurar una cicatrización adecuada. En el caso de que sea profunda o grande, se indicará suturar la herida. En heridas pequeñas es posible que se opte por utilizar pegamento tisular o tiras adhesivas de aproximación. Si presenta tejido necrótico, se procede a realizar un desbridamiento para eliminarlo y favorecer la cicatrización.

Sin embargo, cuando se trate de heridas producidas por mordeduras, objetos sucios, contaminados u oxidados, se valorará la aplicación de una vacuna contra el tétanos, ya que estas situaciones aumentan el riesgo de que se desarrolle esta enfermedad.

¿Cómo curar una herida infectada en casa?

Cuando se presenta una lesión con infección leve, existen recomendaciones y pautas para que una persona pueda cuidar una herida infectada en casa. Esto será posible siempre que no se presenten síntomas como fiebre, vómitos o malestar general. Ante cualquier signo de alarma, se debe acudir al médico sin demora.

La limpieza y cuidado de la herida debe realizarse de la siguiente forma:

  • El equipo y los materiales a utilizar deben estar limpios y esterilizados.
  • Lava las manos con agua y jabón, secándolas bien con una toalla limpia.
  • Deja caer agua tibia sobre la herida para limpiarla. Se puede lavar el área circundante con agua tibia y jabón, pero no se debe dejar que el jabón toque directamente la herida.
  • Retira cualquier resto que se encuentre en la herida, como trozos de grava, tierra, metal, vidrio u otro material. Se pueden utilizar pinzas esterilizadas o una gasa húmeda. Frota suavemente para lograr una limpieza adecuada.
  • Aplica sobre la lesión algún antiséptico, preferiblemente recetado por el médico.
  • Espera a que la herida se seque y cúbrela con gasa estéril o vendaje, especialmente si es algo profunda.

Cómo curar una herida infectada

Para lograr una cicatrización adecuada, sigue estas recomendaciones:

  • Lava la herida todos los días.
  • Reemplaza el vendaje a diario. En caso de que se ensucie o se humedezca, se deberá realizar un nuevo cambio de inmediato.
  • No utilices agua oxigenada ni yodo, ya que estos productos pueden causar irritación y retrasar la cicatrización [7].
  • No retires la costra, ya que hacerlo retrasa la cicatrización.

En caso de que no se observe mejoría en un plazo de 48 a 72 horas, se deberá acudir a consulta médica para una evaluación e indicación del tratamiento adecuado.

Complicaciones

Cuando no se atiende adecuadamente la herida, existe un riesgo muy alto de que se disemine la infección, lo que puede provocar [2]:

  • Celulitis: la infección se extiende a las capas más profundas de la piel, lo cual ocasiona la aparición de síntomas como enrojecimiento, dolor, hinchazón, vómitos y fiebre, entre otros.
  • Osteomielitis: infección de los huesos, que puede producirse a partir de una infección en tejidos cercanos o que se ha diseminado a través del torrente sanguíneo. Es más frecuente en las extremidades.
  • Sepsis: una infección generalizada que se propaga por el torrente sanguíneo y afecta a múltiples órganos y tejidos del cuerpo. Constituye una urgencia médica.
  • Fascitis necrosante: la infección se propaga a las capas más profundas de la piel y al tejido fascial. Es una afección grave pero poco frecuente que requiere atención médica inmediata.

Prevención de infecciones en las heridas

Un correcto cuidado de las heridas puede evitar la aparición de infecciones, especialmente en aquellas personas más propensas a contraerlas. Para ello, será necesario aplicar las siguientes medidas:

  • Limpia la herida con agua tibia inmediatamente después de producirse.
  • Mantén el área seca y libre de humedad.
  • Utiliza guantes limpios siempre que vayas a manipular la herida.
  • Protege la herida cada vez que estés al aire libre o en entornos con riesgo de contaminación.
  • Mantén el calendario de vacunación actualizado, especialmente la vacuna antitetánica.
  • Consulta al médico si la herida es profunda, extensa o ha sido causada por un objeto sucio o una mordedura.

Referencias

  1. Velnar, T., Bailey, T., & Smrkolj, V. (2009). The wound healing process: an overview of the cellular and molecular mechanisms. Journal of International Medical Research, 37(5), 1528-1542.
  2. Siddiqui, A. R., & Bernstein, J. M. (2010). Chronic wound infection: facts and controversies. Clinics in Dermatology, 28(5), 519-526.
  3. Bowler, P. G., Duerden, B. I., & Armstrong, D. G. (2001). Wound microbiology and associated approaches to wound management. Clinical Microbiology Reviews, 14(2), 244-269.
  4. Guo, S., & DiPietro, L. A. (2010). Factors affecting wound healing. Journal of Dental Research, 89(3), 219-229.
  5. McDaniel, J. C., & Browning, K. K. (2014). Smoking, chronic wound healing, and implications for evidence-based practice. Journal of Wound, Ostomy and Continence Nursing, 41(5), 415-423.
  6. Lipsky, B. A., & Hoey, C. (2009). Topical antimicrobial therapy for treating chronic wounds. Clinical Infectious Diseases, 49(10), 1541-1549.
  7. Wilkins, R. G., & Unverdorben, M. (2013). Wound cleaning and wound healing: a concise review. Advances in Skin & Wound Care, 26(4), 160-163.
Rafael Aragón

Escrito por

Rafael Aragón

Psicólogo clínico

Licenciado en Psicología, Máster en Psicología Clínica y de la Salud

Universidad de Valencia

Psicólogo clínico y psicoterapeuta. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia y con máster en Psicología Clínica y de la Salud. Contribuye con artículos basados en la evidencia científica y su experiencia clínica.

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