Dormir solo o en pareja

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Dormir solo o en pareja
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El descanso nocturno es uno de los pilares fundamentales de la salud. La calidad del sueño determina en gran medida el nivel de energía, el rendimiento cognitivo y el bienestar emocional durante el día. Por eso, la pregunta de si es mejor dormir solo o en pareja resulta especialmente relevante. A continuación, analizamos lo que dice la investigación científica sobre este tema.

¿Se puede descansar bien durmiendo en pareja?

Dormir en pareja es una práctica que puede fortalecer el vínculo afectivo y generar una sensación de cercanía e intimidad. Diversos estudios indican que compartir cama con una persona con la que existe un apego seguro se asocia a una reducción de los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y a una mayor sensación de seguridad emocional (1).

Además, la compañía de la pareja durante la noche puede favorecer la liberación de oxitocina, lo que contribuye a una mayor tranquilidad y bienestar psicológico. En este sentido, dormir juntos puede considerarse un factor positivo para la relación de pareja.

Sin embargo, estas ventajas emocionales no siempre se traducen en un mejor descanso físico. El sueño es un proceso fisiológico individual, y compartir cama implica una serie de interferencias que pueden comprometer su calidad.

Cada persona posee un cronotipo propio, es decir, una tendencia natural hacia determinados horarios de sueño y vigilia, que resulta difícil de modificar. Cuando los cronotipos de la pareja no coinciden, surgen desajustes que pueden generar frustración y cansancio acumulado (2). Los ronquidos, los movimientos nocturnos y las diferencias en la temperatura corporal preferida son factores que afectan negativamente al descanso de la otra persona.

De hecho, según una encuesta realizada por la National Sleep Foundation, cerca del 25 % de las parejas reconoce que la presencia de la otra persona en la cama perjudica su calidad de sueño (3).

El problema añadido es que existe un tabú social en torno a las parejas que duermen por separado, como si esta decisión reflejase una falta de amor o de conexión. Sin embargo, la evidencia sugiere que priorizar el descanso individual puede ser beneficioso tanto para la salud como para la propia relación.

Beneficios de dormir solo

Dormir solo

Desde el punto de vista de la fisiología del sueño, el ser humano descansa mejor sin interferencias externas. El sueño atraviesa distintos ciclos (ligero, profundo y REM) que pueden verse interrumpidos por estímulos como ruidos o movimientos procedentes de otra persona en la cama. A continuación, se describen las principales ventajas de dormir en solitario.

Eliminación de interrupciones nocturnas

Al dormir solo, se eliminan los ronquidos, los movimientos involuntarios y otros ruidos que pueden fragmentar el sueño. La fragmentación del sueño se asocia a un mayor riesgo de somnolencia diurna, deterioro cognitivo y alteraciones del estado de ánimo (4).

Control de la temperatura

Cada persona tiene unas necesidades térmicas diferentes para conciliar y mantener el sueño. Compartir cama dificulta la regulación de la temperatura del microclima de la cama, lo que puede provocar despertares nocturnos. Dormir solo permite ajustar la ropa de cama y la temperatura de la habitación según las preferencias individuales (5).

Autonomía sobre el espacio y la ropa de cama

Disponer de la cama en exclusiva permite elegir libremente la postura, la cantidad de sábanas y mantas y la firmeza del colchón, factores que influyen directamente en la comodidad y la calidad del descanso.

Reducción de conflictos en la pareja

Muchas discusiones de pareja tienen su origen en las molestias nocturnas. Optar por dormir por separado puede eliminar una fuente frecuente de roces y contribuir a una convivencia más armoniosa. Algunos terapeutas de pareja recomiendan el denominado sleep divorce (divorcio de sueño) como una estrategia legítima para mejorar tanto el descanso como la relación (6).

Conclusión

Ante el dilema de si es mejor dormir solo o en pareja, la evidencia científica apunta a que el sueño individual suele ofrecer una mayor calidad de descanso. No obstante, dormir juntos aporta beneficios emocionales que también son importantes para la salud y la relación.

La clave reside en evaluar las circunstancias de cada pareja y priorizar la calidad del sueño sin dejarse condicionar por prejuicios sociales. Si compartir cama genera un deterioro significativo del descanso, considerar la opción de dormir por separado puede ser una decisión saludable y razonable.

Referencias

  1. Ditzen, B., Hoppmann, C., & Klumb, P. (2008). Positive couple interactions and daily cortisol: On the stress-protecting role of intimacy. Psychosomatic Medicine, 70(8), 883-889.
  2. Randler, C., & Kretz, S. (2011). Assortative mating in morningness-eveningness. International Journal of Psychology, 46(2), 103-110.
  3. National Sleep Foundation. (2005). Sleep in America Poll: Adult sleep habits and styles. National Sleep Foundation.
  4. Stepanski, E. J. (2002). The effect of sleep fragmentation on daytime function. Sleep, 25(3), 268-276.
  5. Okamoto-Mizuno, K., & Mizuno, K. (2012). Effects of thermal environment on sleep and circadian rhythm. Journal of Physiological Anthropology, 31(1), 14.
  6. Troxel, W. M. (2010). It’s more than sex: Exploring the dyadic nature of sleep and implications for health. Psychosomatic Medicine, 72(6), 578-586.
Sergio Pérez

Escrito por

Sergio Pérez

Redactor

Redactor especializado en salud y bienestar en eSalud.

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