Benzodiacepinas: qué son, tipos y riesgos de dependencia
Tabla de contenidos
- 1.Qué son las benzodiacepinas
- 2.Tipos de benzodiacepinas
- Benzodiacepinas de acción corta
- Benzodiacepinas de acción prolongada
- Benzodiacepinas de acción intermedia
- 3.Para qué sirven las benzodiacepinas
- Trastornos de ansiedad
- Tratamiento del insomnio
- Trastornos del estado de ánimo
- Convulsiones y espasmos
- Desintoxicación alcohólica
- 4.Riesgos y efectos secundarios de las benzodiacepinas
- Dependencia y tolerancia
- Síndrome de abstinencia
- Sobredosis
- Interacción con alcohol y opioides
- Riesgo de caídas en personas mayores
- Deterioro cognitivo y funcional
- Reacción paradójica
- Recomendaciones para un uso seguro
- 5.Interacción de las benzodiacepinas con otros medicamentos
- 6.Referencias
El uso de fármacos sedantes data desde la antigüedad. El bromuro fue el primer compuesto químico con efecto sedante y se introdujo en la gama de medicamentos durante la mitad del siglo XIX. No fue hasta medio siglo después, a principios del XX, cuando se crearon los barbitúricos, que fueron utilizados años más tarde para el tratamiento de la ansiedad, el insomnio, la epilepsia y otras enfermedades de carácter psiquiátrico.
Las benzodiacepinas se comenzaron a utilizar durante la década de los 60 y, debido a su mecanismo de acción, fueron desplazando progresivamente a los barbitúricos en el tratamiento de enfermedades psiquiátricas. Hoy en día existen alrededor de 2000 tipos de benzodiacepinas, presentadas en comprimidos, ampollas, gotas y grageas. Estos medicamentos son sustancias controladas que solo pueden adquirirse con receta médica y cuyo consumo, incluso a corto plazo, puede entrañar riesgos significativos. A continuación, explicamos todo lo que necesitas saber sobre las benzodiacepinas, qué son y para qué sirven.
Qué son las benzodiacepinas
A principios de 1960 se comenzaron a recetar las primeras benzodiacepinas para el tratamiento de la ansiedad en los Estados Unidos. El primer medicamento se conocía con el nombre de Librium y posteriormente apareció el Valium, ambos fármacos producidos por el laboratorio Hoffman-La Roche.
En aquel momento, ambas benzodiacepinas alcanzaron gran popularidad entre la sociedad, pues resultaban una alternativa para que las personas pudieran sobrellevar de mejor forma las dificultades de la vida diaria. Sin embargo, la población mundial desconocía el potencial adictivo y los efectos secundarios graves de estos fármacos. Por lo tanto, muchos individuos consumían estas sustancias a la ligera; de hecho, en 1978 se registró la venta de 2300 millones de comprimidos de Valium.
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Las benzodiacepinas son fármacos psicotrópicos con propiedades ansiolíticas, sedantes, hipnóticas, anticonvulsivantes y miorrelajantes. Se indican para diversas condiciones clínicas. Por lo general, se administran por vía oral, pero en situaciones de emergencia puede ser necesaria su administración por vía intravenosa para lograr un efecto casi inmediato. Estas sustancias actúan potenciando la acción del neurotransmisor ácido gamma-aminobutírico (GABA), que ejerce un efecto inhibidor sobre el sistema nervioso central al reducir la transmisión de impulsos nerviosos. De este modo, las benzodiacepinas disminuyen la activación del sistema nervioso, producen sedación, relajan la musculatura y mitigan los síntomas de ansiedad.
Tipos de benzodiacepinas
Como mencionamos al principio del artículo, en la actualidad existen más de 2000 fármacos que pertenecen al grupo de las benzodiacepinas. Suelen clasificarse según su vida media de eliminación, es decir, el tiempo que permanecen activas en el organismo. Existen tres grupos principales:
Benzodiacepinas de acción corta
Estas benzodiacepinas tienen una vida media inferior a 12 horas y su inicio de acción es rápido, razón por la cual se utilizan para tratar situaciones agudas como ataques de pánico, crisis de ansiedad o dificultad para conciliar el sueño. El efecto breve de estos fármacos puede inducir al paciente a desear una nueva dosis, lo que incrementa considerablemente el riesgo de dependencia. Entre los principios activos de este grupo se encuentran el triazolam y el midazolam.
Benzodiacepinas de acción prolongada
Estas benzodiacepinas se han utilizado en el tratamiento de trastornos de ansiedad debido a que se mantienen activas en el organismo durante un período más extenso. No obstante, su permanencia prolongada puede provocar una acumulación de efectos entre dosis sucesivas, lo que podría causar una sedación excesiva. A diferencia de las de acción corta, estas tardan más en alcanzar su efecto máximo, que puede demorarse hasta 2 días tras la primera toma. El clonazepam y el diazepam son los principios activos más conocidos de este grupo.
Benzodiacepinas de acción intermedia
Este grupo se sitúa entre los dos anteriores en cuanto a rapidez y duración de efecto. Permanecen activas en el organismo entre 12 y 24 horas y se indican para cuadros de ansiedad moderada e insomnio. Entre los principios activos más representativos encontramos el alprazolam y el lorazepam.
Para qué sirven las benzodiacepinas

Una vez descrito su mecanismo de acción y su clasificación, podemos detallar las principales indicaciones terapéuticas de las benzodiacepinas:
Trastornos de ansiedad
Las benzodiacepinas son ampliamente conocidas por su indicación en el tratamiento de episodios agudos de ansiedad, del trastorno de ansiedad y del trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Dependiendo del tipo y la gravedad de la ansiedad, se seleccionará la benzodiacepina más adecuada: un fármaco de acción corta para crisis de ansiedad, uno de acción prolongada para el TAG o uno de acción intermedia para cuadros de ansiedad moderada o fobias como la fobia social.
Es importante destacar que las guías clínicas NICE (National Institute for Health and Care Excellence) recomiendan la terapia cognitivo-conductual (TCC) como tratamiento de primera línea para los trastornos de ansiedad, por delante de las benzodiacepinas. Estas últimas deben reservarse para el alivio a corto plazo de la ansiedad grave, incapacitante o que cause un sufrimiento inaceptable, y siempre durante un período máximo de 2 a 4 semanas.
Tratamiento del insomnio
El uso de benzodiacepinas para el tratamiento del insomnio es frecuente. Cuando el problema consiste en la dificultad para conciliar el sueño, suelen recetarse fármacos de acción corta; cuando el problema es el mantenimiento del sueño o los despertares frecuentes nocturnos, se recurre a benzodiacepinas de acción prolongada o intermedia. Al igual que en los trastornos de ansiedad, su uso debe limitarse a períodos breves (2-4 semanas) y siempre como segunda línea tras haber intentado medidas de higiene del sueño y abordajes no farmacológicos.
Trastornos del estado de ánimo
Algunos psiquiatras recetan alprazolam como tratamiento coadyuvante en el abordaje de la bipolaridad, ya que permite calmar los estados de angustia, pánico y ansiedad que dicha enfermedad puede causar.
Convulsiones y espasmos
Las benzodiacepinas ayudan a controlar la excitación neuronal que da lugar a las convulsiones de la epilepsia. Asimismo, la relajación muscular que proporcionan resulta útil para tratar espasmos musculares o complicaciones motoras. En ambos casos se suelen recetar fármacos de acción intermedia o prolongada.
Desintoxicación alcohólica
El síndrome de abstinencia que se produce cuando una persona con dependencia alcohólica suprime el consumo de alcohol genera un estado de hiperexcitabilidad del sistema nervioso con ansiedad intensa, temblores e incluso convulsiones. Por esta razón, las benzodiacepinas se emplean en protocolos hospitalarios de desintoxicación para controlar estos síntomas y prevenir complicaciones graves como el delirium tremens.
Riesgos y efectos secundarios de las benzodiacepinas

Las benzodiacepinas son sustancias con un elevado potencial de generar tolerancia, dependencia física y psicológica. El consumo prolongado, el abuso de la dosis prescrita o la automedicación pueden causar efectos adversos graves que requieran la suspensión inmediata del tratamiento.
Dependencia y tolerancia
La dependencia a las benzodiacepinas puede desarrollarse en tan solo 2 a 4 semanas de uso continuado. Muchas personas que las han consumido durante un período relativamente breve terminan desarrollando tolerancia (necesidad de aumentar la dosis para obtener el mismo efecto) o dependencia física y psicológica. Por esta razón, es fundamental que la prescripción y el seguimiento de estos fármacos estén supervisados por un especialista médico que controle estrictamente la dosis y la duración del tratamiento.
Síndrome de abstinencia
La retirada brusca de benzodiacepinas puede ser potencialmente mortal. El síndrome de abstinencia puede manifestarse con síntomas como ansiedad intensa, insomnio, temblores, sudoración, náuseas, irritabilidad y, en los casos más graves, convulsiones y estados confusionales que pueden poner en peligro la vida del paciente. Por este motivo, la suspensión del tratamiento debe realizarse siempre de forma gradual, reduciendo la dosis progresivamente bajo supervisión médica durante semanas o incluso meses, dependiendo de la duración del tratamiento previo.
Sobredosis
Las personas que desarrollan tolerancia al fármaco pueden incrementar la dosis por iniciativa propia para experimentar los efectos deseados. Aunque la sobredosis de benzodiacepinas solas rara vez es mortal, la combinación con otras sustancias depresoras del sistema nervioso central (alcohol, opioides) puede provocar depresión respiratoria grave y muerte. El tratamiento de la sobredosis puede requerir la administración de flumazenilo (antagonista específico) en un entorno hospitalario.
Interacción con alcohol y opioides
La combinación de benzodiacepinas con alcohol u opioides constituye una de las causas más frecuentes de muerte por sobredosis accidental. Ambas combinaciones potencian la depresión del sistema nervioso central, pudiendo provocar:
- Depresión respiratoria grave, potencialmente mortal
- Sedación profunda con pérdida de consciencia
- Parada cardiorrespiratoria
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y la FDA estadounidense han emitido advertencias específicas sobre esta interacción letal.
Riesgo de caídas en personas mayores
En personas mayores de 65 años, las benzodiacepinas incrementan significativamente el riesgo de caídas y fracturas, especialmente de cadera. La sedación, la alteración del equilibrio y la debilidad muscular que producen estos fármacos, sumadas a la mayor fragilidad ósea de las personas de edad avanzada, constituyen un factor de riesgo considerable. Por esta razón, las guías de práctica clínica desaconsejan el uso de benzodiacepinas en este grupo de edad siempre que sea posible.
Deterioro cognitivo y funcional
El efecto sedante de las benzodiacepinas puede disminuir la capacidad psicomotora, la concentración y el rendimiento en las tareas cotidianas. Muchas personas que consumen estos fármacos refieren sensación de embotamiento o dispersión durante las horas de actividad, lo que compromete su productividad y aumenta el riesgo de accidentes. Asimismo, estos fármacos pueden provocar amnesia anterógrada (dificultad para formar nuevos recuerdos) y afectar a la memoria a corto plazo.
Reacción paradójica
En personas de edad avanzada, niños o personas con determinadas condiciones médicas puede producirse una reacción paradójica: en lugar de deprimir el sistema nervioso, la benzodiacepina lo activa, provocando agitación, irritabilidad, agresividad e incluso alucinaciones.
Recomendaciones para un uso seguro
Para minimizar los riesgos asociados a las benzodiacepinas, es fundamental:
- Limitar el tratamiento a 2-4 semanas siempre que sea posible
- Seguir estrictamente la dosis prescrita por el médico
- No suspender nunca el tratamiento de forma brusca; la retirada debe ser gradual y supervisada
- No combinar con alcohol, opioides ni otros depresores del sistema nervioso central
- Informar al médico de todos los medicamentos que se estén tomando
- No conducir ni manejar maquinaria pesada durante el tratamiento
- Considerar alternativas terapéuticas no farmacológicas, como la terapia cognitivo-conductual
Interacción de las benzodiacepinas con otros medicamentos
La combinación de distintos tipos de benzodiacepinas entre sí, así como la mezcla de estos fármacos con determinados medicamentos, alcohol u otras sustancias, puede ser extremadamente peligrosa e incluso mortal. Entre los fármacos que no deben combinarse con benzodiacepinas destacan los opioides (tramadol, codeína, morfina, fentanilo), los analgésicos, los antihistamínicos sedantes y otros depresores del sistema nervioso central. Consumir bebidas alcohólicas bajo los efectos de estos fármacos puede potenciar de forma peligrosa la depresión del sistema nervioso central, con riesgo de depresión respiratoria y muerte.
Referencias
- Ashton, C. H. (2005). Benzodiazepines: How They Work and How to Withdraw. The Ashton Manual. Newcastle University. Disponible en: https://www.benzo.org.uk/manual/
- National Institute for Health and Care Excellence (NICE). (2020). Generalised anxiety disorder and panic disorder in adults: management (Clinical guideline CG113). Disponible en: https://www.nice.org.uk/guidance/cg113
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). (2023). Utilización de medicamentos ansiolíticos e hipnóticos en España. Ministerio de Sanidad.
- Lader, M. (2011). Benzodiazepines revisited — will we ever learn? Addiction, 106(12), 2086-2109.
- Olfson, M., King, M., & Schoenbaum, M. (2015). Benzodiazepine use in the United States. JAMA Psychiatry, 72(2), 136-142.
- Soyka, M. (2017). Treatment of benzodiazepine dependence. New England Journal of Medicine, 376(12), 1147-1157.
- American Geriatrics Society Beers Criteria Update Expert Panel. (2023). American Geriatrics Society updated AGS Beers Criteria for potentially inappropriate medication use in older adults. Journal of the American Geriatrics Society, 71(7), 2052-2081.
- Food and Drug Administration (FDA). (2020). FDA requiring Boxed Warning updated to improve safe use of benzodiazepine drug class. FDA Drug Safety Communication.
- Baldwin, D. S., et al. (2014). Benzodiazepines: Risks and benefits. A reconsideration. Journal of Psychopharmacology, 27(11), 967-971.
- Stahl, S. M. (2021). Stahl’s Essential Psychopharmacology: Neuroscientific Basis and Practical Applications (5.a ed.). Cambridge University Press.

Escrito por
Daniela InneccoPeriodista de salud
Graduada en Ciencias de la Comunicación
Periodista especializada en salud y bienestar. Graduada en Ciencias de la Comunicación y con experiencia en medios de comunicación internacionales. Se centra en temas de nutrición, vida saludable y remedios naturales con un enfoque divulgativo y accesible.