Orinar en la piscina es peligroso para la salud
Tabla de contenidos
- 1.Las razones por las que orinarse en la piscina es peligroso para la salud
- 2.¿Quiénes son los grandes afectados?
- 3.¿Qué sustancias tóxicas se generan?
- 4.Efectos sobre la salud
- Efectos a corto plazo
- Efectos a largo plazo
- 5.¿Cuánta orina hay realmente en las piscinas?
- 6.¿Cómo afecta la orina a la calidad del agua?
- 7.Recomendaciones para una piscina más saludable
- Para los bañistas
- Para los responsables de las instalaciones
- 8.Referencias
Todo el mundo, aunque cueste admitirlo, ha sentido alguna que otra vez ganas de orinar en el interior de la piscina. Incluso nadadores de élite de la talla de Michael Phelps han admitido hacerlo alguna vez durante los entrenamientos. Hasta ahora era bien conocido por todos que este era un acto muy poco higiénico; claro que se desconocía que orinar en la piscina también puede ser peligroso para la salud.
Las razones por las que orinarse en la piscina es peligroso para la salud

Un estudio ha demostrado que la reacción química de la orina con el cloro da lugar a una sustancia que se ha vinculado de manera directa con trastornos del aparato respiratorio como el asma. Dicha sustancia se denomina tricloruro de nitrógeno, y se forma cuando la urea de la orina entra en contacto con el cloro.
Una sustancia con un grado de sensibilidad muy alto; tan sólo es necesario un ligero golpe o la exposición a la luz del sol para que explote. Por suerte, tan sólo el tricloruro de nitrógeno puro da lugar a esta reacción.
Así, el estudio señala que esta reacción química, además de otras sustancias que se forman al orinar en el agua de la piscina, se relacionan con la irritación tanto de los ojos como de las vías respiratorias superiores.
Es más, el olor que generalmente se vincula con el de una piscina, que la gran mayoría de nosotros relacionamos con la presencia de cloro, se debe realmente al tricloruro de nitrógeno.
¿Quiénes son los grandes afectados?
Este mismo estudio apunta a que son los socorristas son los grandes afectados por este hecho. Son precisamente los trabajadores de las piscinas quienes presentan más indicios relacionados con problemas respiratorios, así como quienes sufren con mayor frecuencia trastornos laborales vinculados con las vías respiratorias superiores.
Para demostrar a la población que orinar en la piscina no es un hecho aislado de unos pocos, los investigadores se encargaron de medir el nivel de orina en el agua de una piscina de 830.000 litros. Pues bien, en este caso, contenía nada más y nada menos que 75 litros de orina.
Es por tanto importante concienciar a la población de que no se debe orinar en la piscina; en el caso de los padres, es esencial inculcar este hecho a los más pequeños desde la infancia. En todas las piscinas existen baños públicos a los que se puede acudir para orinar, de modo que no es en absoluto necesario hacerlo en el agua.
¿Qué sustancias tóxicas se generan?
Cuando la orina entra en contacto con el cloro del agua de la piscina, se producen diversas reacciones químicas que generan compuestos potencialmente perjudiciales para la salud. Los más relevantes son:
- Tricloramina (tricloruro de nitrógeno, NCl3): es el principal subproducto de la reacción entre la urea de la orina y el cloro. Es un gas irritante que se acumula por encima de la superficie del agua. Es el verdadero responsable del característico “olor a piscina” que muchas personas confunden con el olor del cloro puro.
- Cloruro de cianógeno (CNCl): otro subproducto de la reacción entre compuestos nitrogenados de la orina y el cloro. Este compuesto puede afectar a los pulmones, el corazón y el sistema nervioso central, aunque en las concentraciones habituales de una piscina sus efectos son moderados.
- Cloraminas: grupo de compuestos que se forman al reaccionar el cloro con el amoniaco presente en la orina y el sudor. Son las principales responsables de la irritación ocular y cutánea que experimentan los bañistas.
- Trihalometanos: se generan cuando el cloro reacciona con materia orgánica. La exposición prolongada a concentraciones elevadas se ha asociado en algunos estudios a un mayor riesgo de ciertas patologías.
Efectos sobre la salud
Las consecuencias de la exposición a estos subproductos de desinfección pueden clasificarse según su duración e intensidad:
Efectos a corto plazo
- Irritación ocular: enrojecimiento, picor y lagrimeo de los ojos, especialmente en nadadores que no utilizan gafas.
- Irritación de las vías respiratorias: tos, estornudos, congestión nasal y sensación de opresión en el pecho, sobre todo en piscinas cubiertas donde la ventilación puede ser deficiente.
- Irritación cutánea: sequedad, picor y erupciones en la piel.
Efectos a largo plazo
- Asma ocupacional: los socorristas y monitores de natación que trabajan de forma continuada en piscinas cubiertas tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar asma y otras enfermedades respiratorias, según estudios publicados en revistas como Occupational and Environmental Medicine.
- Exacerbación del asma preexistente: los niños y adultos con asma pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas tras la exposición prolongada al ambiente de piscinas cubiertas.
- Dermatitis de contacto: la exposición repetida a las cloraminas puede provocar reacciones cutáneas en personas sensibles.
¿Cuánta orina hay realmente en las piscinas?
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá), publicado en la revista Environmental Science & Technology Letters en 2017, desarrolló un método para cuantificar la orina en las piscinas utilizando un edulcorante artificial (acesulfamo potásico) como marcador. Este edulcorante se consume en la dieta, se excreta intacto por la orina y es muy estable en agua clorada.
Los resultados fueron reveladores:
- En una piscina de aproximadamente 830.000 litros, se estimaron unos 75 litros de orina.
- En otra piscina más pequeña, de unos 416.000 litros, se encontraron unos 30 litros.
Estos datos confirman que orinar en la piscina es una práctica mucho más extendida de lo que la mayoría de las personas estarían dispuestas a admitir.
¿Cómo afecta la orina a la calidad del agua?
Además de generar subproductos tóxicos, la orina tiene otro efecto negativo: consume el cloro libre disponible en el agua. El cloro que reacciona con los compuestos de la orina ya no está disponible para desinfectar el agua de bacterias y virus patógenos, lo que puede comprometer la higiene de la piscina.
Esto obliga a los responsables de mantenimiento a añadir más cloro, lo que a su vez puede aumentar la concentración de subproductos de desinfección, creando un círculo vicioso.
Recomendaciones para una piscina más saludable
Para minimizar los riesgos asociados a la contaminación del agua por orina y otros contaminantes orgánicos:
Para los bañistas
- Utilizar los aseos antes de entrar al agua y siempre que se sienta la necesidad.
- Ducharse antes de entrar a la piscina para eliminar sudor, cosméticos y restos orgánicos.
- No bañarse si se padece diarrea o infecciones gastrointestinales.
- Enseñar a los niños la importancia de salir del agua para ir al baño.
- Utilizar gafas de natación para proteger los ojos.
Para los responsables de las instalaciones
- Mantener unos niveles adecuados de cloro y pH del agua (pH entre 7,2 y 7,8, cloro libre entre 1 y 3 mg/l según la normativa vigente).
- Garantizar una ventilación adecuada en piscinas cubiertas para dispersar las tricloraminas.
- Instalar carteles informativos que recuerden la importancia de ducharse antes del baño y de no orinar en el agua.
- Realizar análisis periódicos de la calidad del agua, incluyendo la medición de cloraminas combinadas.
Referencias
- Lian, L., E, Y., Li, J., Blatchley, E.R. Volatile Disinfection Byproducts Resulting from Chlorination of Uric Acid: Implications for Swimming Pools. Environmental Science & Technology. 2014;48(6):3210-3217.
- Lindsay, R.G., Fung, S. Estimation of urine in swimming pool water with artificial sweeteners. Environmental Science & Technology Letters. 2017;4(4):149-153.
- Villanueva, C.M., et al. Health and environmental impacts of swimming pools: current evidence and future research needs. Environmental Health Perspectives. 2015;123(7):635-643.
- World Health Organization (WHO). Guidelines for Safe Recreational Water Environments. Volume 2: Swimming Pools and Similar Environments. 2006.
- Ministerio de Sanidad de España. Real Decreto 742/2013 sobre criterios técnico-sanitarios de las piscinas.

Escrito por
Janire ManzanasPeriodista de salud
Universidad del País Vasco
Graduada en Marketing y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco. Lleva más de cinco años dedicándose al periodismo digital de salud, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los temas más relevantes para los lectores.