Cómo estimular la inteligencia de los niños

Las mejores pautas y actividades para estimular la inteligencia de los niños y su desarrollo físico y mental. ¿Cómo implantarlas en el ámbito familiar?

Son muchísimos los padres que se preguntan cómo estimular la inteligencia de los niños para fomentar el desarrollo tanto físico como mental de sus hijos. Pues bien, existen una serie de pautas y actividades que merece la pena tener en cuenta para lograr este objetivo.

Es importante prestar atención al proceso de aprendizaje de los más pequeños ya que existen diferentes etapas durante la infancia.

¿Cómo estimular la inteligencia de los más pequeños?

A continuación señalamos algunas de las actividades y hábitos más recomendables para estimular la inteligencia de los niños.

Tocar un instrumento

Niños e instrumentos musicales

Diversos estudios han demostrado que tocar un instrumento musical favorece de forma notable la inteligencia de los más pequeños. Uno de los principales beneficios de la música es que estimula el cerebro, mejorando la memoria, así como la capacidad de atención y concentración.

Además, aquellos niños que tocan un determinado instrumento requieren de una gran disciplina, fomentando así la capacidad de organización y la responsabilidad.

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Y, por último, es importante destacar que la música reduce en gran medida el estrés, lo cual repercute de manera muy positiva en la vida de los niños. Y es que altos niveles de estrés en muchos casos llevan a una alimentación excesiva, así como al abuso de la televisión o de los videojuegos.

Aprender un idioma

El hecho de que los niños aprendan un idioma extranjero en la primera infancia tiene una gran selección de beneficios en su educación y desarrollo.

Por un lado, aprenden el idioma en cuestión de una forma totalmente natural y espontánea; nada que ver con el proceso de aprendizaje que requiere en la vida adulta. De este modo, su pronunciación y fluidez con el mismo será muchísimo mejor. Algunos estudios han demostrado que cuando los niños cumplen ocho años comienzan a perder de manera progresiva la capacidad tanto de oír como de reproducir nuevos sonidos; por lo tanto, aprender un idioma a partir de esta edad resulta más complicado.

Además, el aprendizaje de una lengua extranjera influye de forma muy positiva en el desarrolllo de los más pequeños: tienen mejores habilidades a la hora de enfrentarse a los problemas, muestran una mayor creatividad, su mente es más flexible, demuestran mejor memoria y, además, son capaces de hacer varias tareas al mismo tiempo de forma sencilla.

Hacer deporte

Deporte en niños

Hacer deporte con relativa frecuencia es una de las actividades que en mayor medida estimula la inteligencia de los niños. Y es que el deporte les ayuda a desarrollarse tanto desde el punto de vista físico como mental.

El deporte implica movimiento, por lo que realizar cualquier actividad disminuye de forma notable el riesgo de padecer obesidad infantil; además, fomenta el desarrollo físico de los más pequeños, pudiendo corregir incluso posibles defectos físicos.

Más allá de los beneficios a nivel físico, el deporte resulta muy beneficios tanto para la mente como para desarrollar las habilidades sociales de los niños: libera estrés, resulta divertido, ayuda a superar la timidez, frena el egoísmo, fomenta el respecto y enseña a asumir responsabilidades.

Buen descanso

De la misma forma que ocurre con los adultos, los más pequeños necesitan descansar correctamente. Desde el punto de vista de los padres, es aconsejable establecer unos horarios para irse a la cama. Además, para que duerman bien, lo mejor es que utilicen la cama sólo para dormir; nada de jugar ni ver la televisión en ella.

Los beneficios de dormir bien en los niños son muy amplios, sobre todo en edad escolar. Y es que hay que tener en cuenta que mientras duermen, su cerebro y cuerpo descansan; así, al día siguiente se encuentran con más energía y están más activos. Así, los niños que descansan adecuadamente muestran mejores niveles de alerta y de reflejos, rinden mejor en el colegio y, además, son menos irritables.

Un déficit de sueño puede dar lugar a una serie de trastornos que pueden afectar de forma notable el desarrollo de los niños, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Autodisciplina

Por supuesto, para fomentar la inteligencia de los niños es esencial fomentar la autodisciplina; es decir, aquello que les permite aprender lo que les va a ocurrir de manera natural si tienen determinadas conductas.

Es importante recordar que establecer unos determinados límites en absoluto está reñinido con el cariño. Los padres deben mostrarse firmes ante las normas que deben cumplor sus hijos, pero imponiéndolas con comprensión y amor. A la hora de establecer los llímites es importante explicar el por qué; de lo contrario, los más pequeños van a ser incapaces de comprenderlos y, por tanto, de respetarlos.

En aquel momento en el que los niños muestran una actitud demasiado nerviosa, merece la pena recordar que el castigo fícico simplemente alivia una tensión, pero no educa. Por lo tanto, en ese momento, lo mejor es pedirles que se retiren y esperar a que todo esté más calmado.

Leer

Niño leyendo

Leer es una de las actividades más beneficiosas que existen para los más pequeños. Además de ser de lo más divertida, el hecho de generar el hábito de leer en los niños mejora de manera notable su inteligencia y desarrollo.

Los libros les permiten a los más pequeños “viajar” a otros lugares, fomentando así su imaginación y creatividad. Además, aprenden a utilizar correctamente el lenguaje, tanto desde el punto de vista de la gramática como de la ortografía.

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No hay que olvidar que leer ejercita de forma notable el cerebro ya que resulta una tarea de cierta complejidad, estimulando así ciertas habilidades como la memoria o el entendimiento.

Algunos estudios avalan que los libros ayudan a los más pequeños a ponerse en lugar de los demás, desarrollando así la empatía y la flexibilidad.

Educación positiva

Educación positiva para estimular la inteligencia

La educación positiva guarda cierta relación con la autodisciplina. Se trata de fijar una serie de límites y hacerlos cumplir a través del diálogo, la comunicación y la comprensión.

  • Ayudar a pensar: para explicar este punto, vamos a hacerlo con un sencillo ejemplo. Es muy habitual que los niños soliciten chucherías a sus padres. Pues bien, en el momento en que estos consideren que son demasiadas, en vez de prohibir que las coman de forma tajante, pueden ayudarles a pensar con frases como “¿por qué crees que comer tantas chucherías es malo para tí?.
  • Dar ejemplo: por supuesto, es esencial dar ejemplo a los más pequeños para que ellos tomen hábitos positivos que les ayuden en su desarrollo y crecimiento. De nada sirve decirles que leer es muy bueno para ellos si nunca ven a sus padres hacerlo.
  • No a las críticas personales: ante una determinada actitud negativa en los más pequeños, es importante criticar dicha actitud y no a ellos; mejor “no te has comportado bien” que “eres un niño malo”

Premios

Muchísimo se habla sobre los premios en la educación de los más pequeños. Pues bien, lo cierto es que recompensar el comportamiento de los niños no tiene nada de malo, siempre y cuando se haga de forma adecuada. En ningún caso hay que utilizar los premios materiales a modo de chantaje para que relicen una buena acción.

Los premios materiales pueden resultar oportunos de vez en cuando para reforzar una buena conducta. Sin embargo, hay que evitar que se conviertan en una costumbre ya que los niños podrían acostumbrarse a obedecer simplemente para obtener un regalo.

Como todo lo relacionado con la educación y el desarrollo de los más pequeños, lo mejor es hacer uso del sentido común. El principal objetivo es que los niños se sientan contentos y orgullosos del buen comportamiento que han tenido, de modo que en el futuro sepan cómo comportarse por el simple hecho de que es lo correcto.

Confianza

Confianza en niños

Desde que los niños nacen, van forjando la confianza en sí mismos de manera progresiva. Se trata de un valor muy importante para ellos ya que es esencial que confíen en sus habilidades y capacidades para aceptar nuevos retos y enfrentarse a nuevas situaciones. Algunos estudios han señalado que la confianza resulta muy estimulante para los más pequeños; gracias a ella pierden el miedo a probar nuevas cosas, a hacer nuevos amigos, a ser autónomos…

Los niños adquieren las bases de la autoconfianza durante los primeros meses de vida gracias a la relación tan estrecha que mantienen con sus padres. El papel de los padres en este proceso es esencial; deben reconocer que sus hijos cuentan con todas las cualidades y capacidades que necesitan para conseguir todo aquello que se propongan en la vida. Para ello es importante no tener miedo de todo y, sobre todo, no transmitirles a los niños que están rodeados de peligros y que es mejor que no intenten hacer nada.

Una de las mejores formas de que los niños vayan logrando confianza en sí mismo es mediante los elogios, siempre centrándose en lo que los más pequeños han logrado; no sirve de nada repetirles a cada minuto lo guapos que son, sino que resulta más eficaz señalarles que el dibujo que han hecho es fabuloso.

Por supuesto, las críticas también son necesarias, siempre y cuando sean justas, haciendo especial hincapié en la educación positiva.

Alimentación saludable

Y, por último, una buena alimentación influye de forma positiva en la inteligencia de los más pequeños. Es esencial que los niños reciban aquellos nutrientes que se adapten a sus necesidades y que les proporcionen una gran cantidad de energía.

Los niños de entre dos y tres años necesitan consumir en torno a 1.200 calorías diarias. Mientras, entre los tres y los cinco años, la cantidad diaria de calorías recomendada es de entre 1.200 y 1.800. A partir de llos seis años, en torno a 2.000 calorías al día.

Es esencial que los más pequeños tomen verduras y frutas frescas, así como lácteos para fortalecer sus huesos y favorecer su desarrollo. Por supuesto, alimentos como cereales integrales y pastas proporcionan nutrientes esenciales como hierro, vitaminas del complejo B y fibra. Y, por último, alimentos como pescado y pollo son muy saludables para los niños gracias a su alto contenido en Omega-3.

Conclusión

Todas estas actividades y pautas son relativamente sencillas de aplicar, por lo que es importante implantarlas en el ámbito familiar para fomentar la inteligencia de los niños, así como su correcto desarrollo tanto a nivel físico como mental. Lo más importante a la hora de inculcar en los hijos lo importante que es el deporte o la lectura para su salud, es ser un ejemplo a seguir. De nada sirve señalar a los más pequeños que hacer deporte es muy beneficioso para su salud si no ven a sus padres hacerlo.

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