Lo que debes saber antes de contratar un seguro de salud
Tabla de contenidos
- 1.Las coberturas del seguro de salud
- 2.Comprueba si existen períodos de carencia
- 3.El copago del seguro de salud
- 4.La atención cuando viajamos al extranjero
- 5.Las enfermedades desarrolladas antes de la contratación
- 6.El cuadro médico
- 7.La reputación de la compañía aseguradora
- 8.La solvencia de la aseguradora
- 9.Realiza una correcta comparativa de seguros
- 10.Referencias
A la hora de contratar un seguro de salud es importante prestar atención a determinados detalles que diferenciarán un producto de calidad, con garantías reales, de otro que pueda presentar carencias o dejar cabos sueltos. A continuación, analizamos qué aspectos conviene tener en cuenta antes de contratar un seguro de salud, con una serie de consejos que te ayudarán a asegurarte de que estás contratando lo que verdaderamente necesitas.
Las coberturas del seguro de salud
Uno de los aspectos a los que debes prestar más atención es a las coberturas incluidas en el seguro de salud y, por supuesto, a aquellas coberturas no incluidas que quizás puedan resultarte interesantes. Es decir, es fundamental analizar todo lo que ofrece el seguro y comprobar si va a cubrir cada uno de los aspectos que buscas en él.
Este es el primer y quizás más importante de todos los pasos, y también el que se suele pasar más por alto. La aseguradora intentará ofrecer un producto con un precio ajustado, pero esto muchas veces significa que ese seguro no va a cubrir todas tus necesidades.
Por ello, en muchas ocasiones vale la pena pagar un poco más cada año y sentirse bien protegido, en lugar de ahorrarse un dinero que posteriormente puede convertirse en un gran desembolso porque el seguro no incluía determinadas pruebas o tratamientos.
El seguro dental no suele ir incluido en el seguro de salud, ya que la mayoría de compañías aseguradoras lo ofrecen como un producto independiente. Por ello, conviene analizar si te interesa contratarlo y, en caso afirmativo, verificar si tu seguro lo incluye o no.
Comprueba si existen períodos de carencia

Otro detalle al que debes prestar atención es a los períodos de carencia. Pero, ¿qué significa esto exactamente? En la mayor parte de los casos, cuando se contrata un seguro de salud, desde el primer momento se puede acceder a las pruebas habituales, como radiografías, análisis de sangre, etc. Sin embargo, para evitar contrataciones interesadas, la compañía puede establecer un período mínimo de permanencia en el seguro antes de permitir el acceso a otras pruebas más costosas.
Es decir, al repasar las coberturas del seguro de salud verás que incluye determinadas pruebas, pero es importante saber si esas pruebas estarán o no accesibles desde el primer momento en que contrates el seguro.
Estos períodos de carencia existen para evitar que se contraten seguros de salud con el único objetivo de cubrir el coste de una prueba que pueda superar el coste anual del seguro contratado. En España, los períodos de carencia habituales oscilan entre 3 y 12 meses según el tipo de prestación.
El copago del seguro de salud
Otro aspecto a considerar es la existencia de copago. En algunos seguros de salud, determinadas pruebas o tratamientos están cubiertos, pero no de forma completa: para acceder a ellos es necesario abonar una cantidad adicional por cada uso.
De esta manera, puedes optar por seguros más económicos que impliquen un desembolso extra al realizar una determinada prueba, o contratar directamente algo más completo y tener la garantía de que no habrá que pagar por dicha prueba. Cada modalidad tiene sus ventajas: el copago reduce la prima mensual, mientras que un seguro sin copago ofrece mayor previsibilidad en los gastos.
La atención cuando viajamos al extranjero

Si habitualmente viajas al extranjero, es imprescindible que analices si tu seguro de salud te cubrirá fuera del país de contratación.
En realidad, este aspecto conviene analizarlo incluso si no sueles salir del país con frecuencia, ya que llegado el momento de realizar un viaje lo adecuado es tener claro si vas a estar cubierto o no. Además, dentro de la Unión Europea existe la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE), que ofrece cobertura sanitaria pública en los países miembros, pero un seguro privado puede ampliar significativamente esa protección.
Las enfermedades desarrolladas antes de la contratación
Hay que considerar las preexistencias, que son aquellas enfermedades o condiciones que ya se padecían antes de realizar la contratación del seguro.
En primer lugar, si la enfermedad ha sido diagnosticada previamente, existe la obligación de indicar su existencia en el cuestionario de salud que se cumplimenta en el momento de realizar la contratación del seguro. La Ley 50/1980, de Contrato de Seguro, establece la obligación del asegurado de declarar con veracidad las circunstancias conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo.
No solo se considerarán las enfermedades ya desarrolladas, sino también los síntomas o incluso las enfermedades encubiertas que estén en desarrollo.
Es decir, tras una valoración, el seguro podría no atender un determinado caso si considera que la enfermedad partía de antes de la firma del contrato, ya sea por tratarse de una enfermedad desarrollada, la existencia previa de síntomas o incluso la incubación de la enfermedad sin síntomas aparentes.
El cuadro médico
Otro punto importante que conviene consultar es el cuadro médico, es decir, los profesionales que estarán a tu disposición, así como la posibilidad de elegir cuál de ellos quieres que sea tu médico de referencia. Asegúrate de que el cuadro médico incluye especialistas y centros cercanos a tu lugar de residencia, ya que esto facilitará el acceso a las consultas y pruebas.
La reputación de la compañía aseguradora

También es recomendable analizar qué reputación tiene la aseguradora con la que vas a contratar tu seguro de salud. Esto implica no solo la atención al paciente y cliente, sino también el tipo de instalaciones que posee y los equipos médicos que estarán a tu disposición.
Hay que tener en cuenta que muchas aseguradoras derivan a otras empresas o servicios determinadas pruebas y atenciones, algo que quizás no resulte del todo conveniente, puesto que la calidad asistencial puede verse afectada en estos casos.
Otro detalle importante de la reputación de la aseguradora es su capacidad para atender a los pacientes en el menor tiempo posible. Una de las principales razones por las que muchas personas optan por seguros de salud privados es precisamente reducir los tiempos de espera que en la sanidad pública pueden suponer meses para realizarse determinadas pruebas. Por ello, es esencial conocer la agilidad con la que vas a ser atendido. Puedes consultar las opiniones de otros asegurados a través de organismos como la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) o portales especializados.
La solvencia de la aseguradora
Además de tener en cuenta las instalaciones propias de la aseguradora, también es importante considerar su solvencia financiera.
Existen distintos tipos de aseguradoras: algunas son internacionales y están consideradas líderes en el sector sanitario, mientras que otras tienen un carácter más local. La normativa europea Solvencia II establece los requisitos de capital que deben cumplir las aseguradoras para garantizar su estabilidad financiera.
Es un detalle que conviene tener presente para estar seguro de que en todo momento se va a cumplir con lo pactado en el contrato sin que esto suponga un problema para la compañía contratada.
Realiza una correcta comparativa de seguros
Hay muchos aspectos a tener en cuenta al realizar una comparativa de seguros. No solo debes fijarte en el precio, que por supuesto es importante, sino sobre todo analizar qué incluye el seguro de salud por dicho precio: qué coberturas vas a tener, cuáles son las características del seguro a contratar, si existen períodos de carencia, las condiciones generales y particulares, etc.
Estos son algunos de los detalles fundamentales a tener en cuenta antes de contratar un seguro de salud. Y, por supuesto, no debemos olvidar que la mejor inversión en salud es mantener una vida sana, con alimentación equilibrada y ejercicio físico regular. Pero contar con el respaldo de un buen seguro ante la aparición de cualquier enfermedad, o incluso a la hora de llevar un control adecuado del estado de salud, sin duda ayuda a vivir con mayor tranquilidad y menos preocupaciones.
Referencias
- Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro. Boletín Oficial del Estado. Disponible en: https://www.boe.es/eli/es/l/1980/10/08/50/con
- Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP). Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital. https://www.dgsfp.mineco.es/
- Directiva 2009/138/CE del Parlamento Europeo y del Consejo (Solvencia II). https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:32009L0138
- Tarjeta Sanitaria Europea. Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. https://www.inclusion.gob.es/web/guest/w/tarjeta-sanitaria-europea

Escrito por
José Miguel ValverdeFarmacéutico
Licenciado en Farmacia
Universidad de Granada
Licenciado en Farmacia por la Universidad de Granada. Aporta su experiencia como farmacéutico a los contenidos de la sección de farmacia, medicamentos y suplementos, acercando la información farmacológica al público general de forma comprensible y rigurosa.