Cómo preparar la piel para el verano

Recopilación de los mejores trucos y consejos para preparar la piel para el verano. Es muy importante cuidarla tanto por dentro como por fuera, prestando especial atención a la protección solar y a la hidratación.

Con el verano a la vuelta de la esquina, es el momento de ir poco a poco preparando la piel para que tenga una salud y un aspecto radiante durante la época estival. Se debe cuidar tanto por dentro como por fuera, prestando especial atención a la protección solar.

Existe una idea generalizada, y totalmente errónea, que señala que la exposición al sol sin protección solar permite broncearse de forma más rápida. Pues bien, lo cierto es que la aplicación de una crema de protección solar no influye en absoluto en lo más o menos rápido que se broncee la piel; además, la no aplicación supone graves riesgos para la salud de esta, como el envejecimiento prematuro o incluso cáncer de piel a largo plazo.

Consejos para preparar la piel para el verano

A continuación explicamos todos los aspectos a tener en cuenta para preparar la piel para el verano. Son tips muy sencillos pero que resultan de gran ayuda para conseguir una piel cuidada, bronceada y con un aspecto radiante.

Exfoliación

Después de decir adiós a los días grises y tristes del invierno, uno de los primeros pasos para preparar la piel de cara al verano es la exfoliación. Se trata de un ritual muy sencillo que permite eliminar las células muertas acumuladas en la piel. De esta manera, la piel puede respirar muchísimo mejor, luciendo un aspecto más luminoso y radiante.

Y es que, si no eliminas las impurezas y células muertas, los poros se obstruyen y hay una mayor probabilidad de que aparezcan puntos negros y manchas en la piel.

Para que el resultado sea aún mejor, puedes realizar la exfoliación con un guante sisal, el cual activa la circulación sanguínea y reactiva la renovación celular. Así, la piel está mejor oxigenada.

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A continuación explicamos cómo exfoliar la piel paso a paso para que no te pierdas nada.

  1. En primer lugar la piel debe estar completamente limpia, tanto de suciedad como de maquillaje.
  2. A continuación, con la piel ligeramente húmeda, aplica exfoliante para rostro y cuerpo. Debes expandir el producto haciendo movimientos circulares, ejerciendo una ligera presión con las yemas de los dedos.
  3. Deja que actúe durante unos minutos y aclara con abundante agua tibia.
  4. Para acabar con el ritual, aplica tu crema hidratante habitual.

Lo ideal es exfoliar la piel una o dos veces por semana; una mayor frecuencia puede dañarla, por lo que no es recomendable.

Hidratación

Hidratación de la piel en verano

Una vez la piel está completamente limpia de impurezas y células muertas gracias a la exfoliación, es el momento de hidratarla en profundidad. Y es que el verano es una época especialmente crítica para la salud de la piel; factores como los rayos UVB y UVA del sol, el cloro de la piscina, o la sal del mar tienden a resecarla.

Para que la hidratación de la piel realmente sea efectiva, debes escoger un producto específico para cada zona del cuerpo; rostro, cuerpo, manos y pies. Lo más importante es hidratar la dermis en profundidad, de modo que tenga un aspecto luminoso y una textura suave.

Protección solar

Por supuesto, la protección solar es indispensable durante la época estival, incluso en los días nublados ya que los rayos solares siguen estando presentes. Es más, quizá los días nublados son más peligrosos porque las personas no se dan cuenta del peligro y se quedan más tiempo sin protección.

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Debes escoger un protector facial y corporal específico para tu tipo y tono de piel. Aunque la gran mayoría de las personas se olvidan de los labios, son especialmente sensibles a los rayos UVB y UVA del sol, por lo que también es aconsejable aplicar un fotoprotector para esta zona. El protector solar se debe aplicar media hora antes de la exposición y, si esta es prolongada, reaplicar cada dos horas aproximadamente.

Un buen consejo es evitar las horas  centrales del día, es decir, entre las 12:00 y las 16:00 ya que los rayos solares son muchísimo más intensos y, por tanto, el riesgo de quemadura es mayor.

Alimentación

Tan importante es cuidar la piel por fuera como por dentro en verano. Seguir una dieta adecuada es un tip fundamental para lucir una piel radiante.

Alimentos como los tomates o las zanahorias estimulan de forma notable la síntesis de melanina, ayudando así a conseguir un bronceado más luminoso y duradero. Dos nutrientes esenciales para la piel durante la época estival son la vitamina A y la vitamina E; así, es aconsejable el consumo de alimentos como el salmón, los aceites vegetales y los cereales.

En la época estival lo mejor es llevar una alimentación fresca y saludable. El consumo de verduras y hortalizas dos veces al día es clave; alimentos como gazpachos o ensaladas son fantásticos para el verano. También la fruta; lo recomendable es tomar dos o tres piezas al día, mejor si son de temporada.

Para evitar cualquier tipo de intoxicación alimentaria, es esencial extremar los hábitos de higiene al manipular los alimentos y lavarse las manos con frecuencia. Esto es importante durante todo el año, pero aún más en verano.

Y, por último, en lo relativo a la hidratación, es clave mantenerte hidratado durante la época estival. Lo ideal es consumir dos litros de agua diarios; puedes acompañarlos de frutas y verduras con un alto contenido en agua, como la sandía o el melón, por ejemplo.

Relajación

Relajación, ideal en verano

El estrés perjudica muchísimo tanto a la salud como al aspecto de la piel por varios aspectos. Por un lado, libera neuropéptidos en determinadas terminaciones nerviosas de la piel, generando así una gran sensación de picazón sin razón aparente. Por otro lado, estimula las glándulas suprarrenales, aumentando las probabilidades de que aparezca acné y dermatitis. Y, por último, el estrés puede dar lugar a un envejecimiento prematuro de la piel, causando arrugas y pérdida tanto de firmeza como de elasticidad.

Así, aprovechando el verano y los días de sol y calor, es una buena idea apostar por practicar ejercicio físico al aire libre, el cual libere endorfinas y adrenalina que te ayuden a relajarte. También puedes apostar por actividades de relajación como el yoga o el tai-chi.

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